18/9/12

"Dudo, pienso y luego existo", R. Descartes



Enojarse es perder. Quien no enriquece con argumentos sus acciones, y opta por el enojo, pierde. El mundo necesita reflexionar, es decir, utilizar el don más grande que los humanos tienen sobre los otros animales. La capacidad de dudar, de razonar. Ser pensantes. Dejando de lado el instinto más básico que tienen los otros seres vivos, que es el instinto primario de la fuerza física y no psíquica. Pensar, y sacar conclusiones.
Pensar, pensar, y salir. Se sale de ser personas pensadas por otros. Y en la Argentina hay muchos intereses, de personas que quieren que pensemos lo que otros dicen que hay que pensar por ellos. La distracción, cuyo vértice mayor es la televisión, es funcional a esas personas que quieren que los demás piensen en lo que ellos creen.

No se ama lo que no se conoce. Pensa en tu país. 
Para entender. Hay unas cien familias que sacan y ponen presidentes y líderes mundiales que sean afines a sus negocios. La mayoría radica en Inglaterra y los Estados Unidos y están dispuestos a lo que sea con total que nadie más crezca que ellos. Por algo, un Rockefeller, Nelson fue vicepresidente de los Estados Unidos, representando el Partido Republicano, apoyado por la familia Bush. Los parámetros para medir el accionar de esas familias no es decir si son “buenas o malos”; defienden negocios. Y tienen representantes en todo el mundo que están dispuestos a lo que sea para que todo siga igual.
Si el sueño revolucionario de Fidel Castro y el Che Guevara tuvo éxito, fue en gran parte porque a esas familias ya no les servía el dictador Fulgencio Batista. Los Estados Unidos no movieron ni un dedo para impedir la caída batistiana. Fueron esas familias que crecieron tras la victoria Aliada de la Segunda Guerra Mundial, y la imposición de la Doctrina de la Seguridad en toda América cuando se dieron cuenta que Castro no iba a cumplir lo que las familias mandaban. Los mismos que antes inflaron al líder alemán Hitler y luego se les fue de las manos. Si los Estados Unidos tiraron la bomba atómica a un Japón ya derrotado, fue para marcar la cancha a la otra potencia del entonces, la ex URSS.
Así, entre los 60 y los 70, las dictaduras militares coparon América. Videla en la Argentina, Bordaberry en Uruguay, en Brasil. Alberto Pérez fue corrompido en la Venezuela demócrata y engendró sin quererlo a Hugo Chavez, que vino a cambiar a fuego esa realidad. La democracia de los 80 fue frustrada y en los 90, vino lo peor desde el engaño: Los Menem, los De la Rúa, los Collor de Melo en Brasil, Fujimori en Perú, Bucaram en Ecuador, la crisis de Bolivia que llevó tres presidentes y bueno los cinco argentinos.

Analicemos el pensamiento:
Encuesta Doc9: Incrementar la industria nacional
Desde el momento que Cristóbal Colón, un empresario navegante dispuesto a emprender nuevos negocios descubrió accidentalmente la tierra que luego sería el continente americano, el mundo cambió. Primero, el occidental y luego el oriental. El entonces imperio español, de donde provenía Colón y el apoyo de ese reinado solo "vivió" a América. Nunca invirtió. Fue una invasión de hombres solos y desesperados, comandados por mercenarios mercaderes que venía con la espada en una mano de la conquista y la cruz del Evangelio del otro. La imagen del Cristo torturado al cansancio, colgado de la cruz fue más que suficientes para que la Iglesia mediante la Inquisición, destrozarán a los primeros habitantes de estas tierras. Fueron esclavizados los hombres y violadas las mujeres. Primera conclusión: Torquemada, el referente Inquisidor era el confesor de la reina Isabel, La Católica, quien financió económicamente la expedición de Colón. ¿Queda claro?
Mientras los viajes por el mar se sucedían entre el continente saqueado y la España que crecía y gastaba los recursos, Inglaterra, comenzaba a ser el imperio naciente que copa el mundo hoy, el único país que tiene su moneda -la libra esterlina- en una Europa que se cae a pedazos. La construcción de poder inglesa demandó 200 años en comparación con el descubrimiento español. Fue en 1642, cuando la Corona británica prohibió circular por sus tierras a los barcos extranjeros transportar mercaderías que no fueran de Inglaterra, del propio país. Segunda conclusión: 200 años son pocos para construir un país y que siempre hay que pensar en ser un Estados industrial y no sólo vender las mercaderías primarias. ¿Cerrar las importaciones?
Al gestar un fuerte poder, Inglaterra también construyó una Mercadería Mercante y otra Guerrera que copó todos los mares. Así, casa galeón español que venía era saqueado, tanto por los buques guerreros ingleses, como por los barcos "piratas". Poco o nada llegaba a esa España plagada de corrupción, que vivía la América sin invertir en su desarrollo y encima sufría los embates de las naves inglesas.
Pensar, dudar, razonar, no repetir lo que otros dicen. Ese fue el camino que tomó René Descartes y en 1637, casi al mismo tiempo que comenzaba a crecer  Inglaterra, al escribir el "Discurso del método", obra que estimulaba a pensar, a no repetir lo que otros decían por sus propios intereses. El objetivo: levantar el espíritu y el autoestima. ¿Va quedando claro?.
Tercera conclusión: entre 1637 y 1641, breve tiempo y contemporáneo para pensar que país se quiere, con una industria fuerte, con inversión y no malgastar los recursos primarios en beneficio de una pequeña dirigencia que crecía en desmedro de una mayoría que no pensaba, que estaba cómoda, más creyendo que el poder de los Reyes venía de Dios y así se justifica toda clase de porquerías y vejámenes.
Cuarto conclusión: Inglaterra supo construir poder porque sus habitantes creyeron en su país y sobre todo pensaron, escuchando más a aquellos que sueñan que los que se viven quejando y viendo solo lo malo. Los ingleses, incrementaron su industria y tuvieron su gran Revolución industrial, dirigida en dos etapas: la primera del año 1750 hasta 1840, y la segunda de 1880 hasta 1914.
Pero como todo lleva su proceso, dos revoluciones de pensantes se llevaron más de un siglo después de Descartes. La primera, en 1776, los ingleses que habían copado la parada en extremo norte de la América española, y sus hijos nacidos en esas tierras, se sublevaron contra los ingleses y declararon su independencia de Inglaterra. España trató de reaccionar para que en el extremo sur americano no pasara lo mismo, y en ese mismo año 76, puso en marcha el Virreinato del Río de la Plata.
La otra revolución, la de pensar y de la clase de la burguesía, es decir, los comerciantes que se plantaron a los señores feudales y a los Reyes, fue en Francia, en 1789. Fue la gran idea del pensamiento.
Con ideas como la igualdad, libertad, fraternidad, ambos sentidos revolucionarios, es decir, del cambio se trasladaron por todo el mundo. En 1810, hombres estudiosos de esas epopeyas, como Manuel Belgrano y Mariano Moreno, gestaron la Revolución de Mayo, que en realidad no fue un gran cambio como la Francesa o la de Nueva Inglaterra (es decir los Estados Unidos de América del Norte), sino que se cambió el vetusto y arruinado imperio español, ese que destruyó y no invirtió desde 1492, por el mismo sistema pero manejado desde Buenos Aires, la puerta (porteños) cuya vía era y es el Río de la Plata.
Los revolucionarios porteños pudieron hacerlo porque tuvieron el apoyo de Inglaterra que entendió que no debía directamente por las armas apropiarse ahora de la América del Sur, tras los intentos fallidos de 1806 y 1807, sino encararlo indirectamente por el comercio.
Quinta conclusión: Inglaterra apoyó a los americanos del sur para liberarse de España. Luego, el plan era seguir con las recetas que el inglés Adam Smith seguía aconsejando a los Estados Unidos de América del Norte, pero ahora par las Provincias Unidas del Sur, de que no abandonen su vocación agrícola. Adelantados fueron el secretario del Tesoro de George Washington, el primer presidente estadounidense, Alexander Hamilton de sugerir la profundización de la industria, con buenos productos y no importar sino exportar. Para 1861, en la guerra civil de ese país, el mismo camino tomó el general Ulises Grandt, sobre que su  país tenía que imitar a Inglaterra en lo que hace y no en lo que predica.
Sexta conclusión: se trata de pensar, de no repetir. Estas tierras, las americanas, las grandes, fueron, son y serán de gran interes por esas cien familias que manejaron y manejan presidentes y líderes mundiales. En su mayoría son inglesas y de su hijo natural, los Estados Unidos, el país sin nombre.

El secreto es pensar, estudiar los temas, conocerlos para saber, saber para quererlos y quererlos para ser. Nada se puede cambiar con tristeza, si nos creemos que “este país es una mierda”. La Argentina ha sufrido grandes desilusiones, traiciones de sus propios gobernantes que son el espejo del pueblo, quienes no cumplieron lo que prometieron en pos de esas familias que banca el FMI. No hay que comprarse esa idea de que hay una maldición y países que nacen buenos y otros malos, que llevan una cruz. Menos la Argentina con su riqueza humana, climática y territorial. Pero también es un territorio que siempre gustó, y que las familias indirectamente han colonizado. “No entremos como guerreros, entremos como comerciantes, colonizemos sus mentes”, dijo en 1808, el pope inglés George Canning. Siempre, en el mundo, hay un argentino/a que triunfa en algo, que descubre una vacuna, que sale campeón en algún deporte. El poder, de esas familias no quieren que otro país se les sume, como pasó con Estados Unidos, antes y ahora con China.
Dudar, pensar, y así existir. Siempre será mejor para la salud de uno, soñar, tener utopía, creer, que llenarse de broncas, de furia, y de pensar, lo que otros argentinos, por dinero, funcionales a esas familias, quieren que pensemos, para ser un pueblo triste, que nunca vencerá. Nacimos en la Argentina, y hay que pensar los intereses argentinos. Si hubiéramos nacido en Suiza, en Inglaterra, España, Bolivia, pensaríamos esos intereses, pero no es así. Dejar de ser un pueblo adolescente que culpa a otros de sus desgracias, al representante que sea –Cristina, Macri, Scioli, Alfonsín-y hacernos cargos, porque hay una generación que se muere de políticos, por edad, y ahora es nuestro turno. Abrazo

Otros Apuntes
No voy en tren, voy en avión

5/9/12

El viejo Archie

La realidad no siempre es la verdad. Tampoco son los hechos los que definen que es la veracidad de lo real. Son las interpretaciones de los hechos, y sus diferentes matices, las que forman opinión; de ahí que al poder, en el camino sinuoso para instalar una verdad, interprete los hechos desde los medios de comunicación.
Eduardo Galeano sostiene que los seres humanos además de estar formados por átomos, están hechos de historias. Y de ahí, las interpretaciones.
En este Apunte, quien esto escribe hace una interpretación de un hombre que tiene cientos de historias. Un hombre generoso, especialista en lo suyo, que murió poco recordado, pero tiene el récord de haber transitado el camino de otras grandes celebridades. Su nombre, Archibald Lee Wright, conocido como Archie Moore.
Escuela de Box, en la Capital de la Argentina, Almagro.
Cuando Diego Maradona, el mejor jugador de todos los tiempos, festejaba sus 14 años de vida en un tugurio de Villa Fiortio, en su país, -30/10/1974- en la otra punta del hemisferio, Archie acompañaba al entonces campeón del mundo de peso completo, George Foreman a Kinshasa en la ciudad capital de la hoy República Democrática del Congo (en ese momento Zaire), donde debería combatir con el legendario  Muhammad Ali, doc9, el que sería el o uno de los combates más emblemáticos de la historia del boxeo. Durante uno de los entrenamientos, Foreman sufrió un corte en un ojo, lo que le obligó a posponer el combate un mes más. Durante ese tiempo, Ali se dedicó a autopublicitarse y a buscar popularidad entre la población del Zaire, lo que dejó a Foreman la figura de malo. Finalmente, el veterano y siempre sorprendente Ali, contra todos los pronósticos, venció al invicto campeón Foreman, tras derribarlo en el octavo asalto. El Rey Alí había vuelto. ¿Porque Foreman no terminó por hundirse en una depresión y volvería alternadamente a boxear, hasta retirarse campeón casi a los 50 años de edad en 1999?
Archie Moore estuvo en la esquina de Foreman en esa noche lluviosa y ante más de cien mil personas, el día que Alí terminó con el invicto de su "chico". Moore había nacido el 13 de diciembre de 1913.

Estadio de fútbol de Temperley, provincia de Buenos Aires
No era fácil ser negro, pobre y huérfano en aquellos tiempos. Archie revindicaba las luchas que décadas después levantaría y sufriría en carne propia el propio Alí, quien su propio país, los Estados Unidos sancionaron duramente por negarse a apoyar a la guerra de Vietnam. Pero el viejo Archie ahora estaba con Foreman, era su pupilo, y debía apoyarlo.
¿Porqué Foreman llevó a este hombre a su esquina siendo el joven campeón mundial? Archie conocía todo del boxeo. Comenzó a transitar los cuadriláteros en 1936, logrando ser fue campeón mundial mediopesado en 1952 , ante Joey Maxim.
Archie transitó el camino de otros grandes. Con el título de campeón desafió a Rocky Marciano y, después de derribarlo, perdió por KO en 1955. Y a los 48 años no dudó en desafiar a la joven promesa, el campeón
Cassius Clay, antes de comenzar a ser Alí, y después de darle un buen trabajo perdió por knock out.
 Archie, el grande. El que supo transitar los caminos de grandes boxeadores como Sandy Saddler, Willie Pep, Ray Robinson o el propio Rocky Marciano.
Amó el boxeo y todas las aventuras del ring. Y a los 51 años, en ese año 74, en el Festival de la Jungla de Zaire, estaba en la esquina con Foreman.
Porque Archie tenía un estilo de ataque decidido y una personalidad envolvente. Y era peronista...
Foto del gran campeón -el del medio-Primo Carnera. Tomada en pizzeria Banchero de la Boca
Es que durante su reinado, entre1951 y 1953, Archie Moore no sólo sedujo por su estilo o por su contundencia, sino también por su generosidad. Esas actitudes lo convirtió en el preferido de Evita .


Archie estuvo primero en el Luna Park, y luego en las provincias de Córdoba, Tucumán y en la ciudad bonaerense de Bahía Blanca.
Juan Perón era un amante del boxeo. Seguidor de las peleas de José María Gatica, el entonces presidente argentino, presenció en compañía de su esposa Eva, el rotundo knock-out ante Alberto Lovell, en el primer round. Alberto fue familiar de Pedro Lovell, ex boxeador, quien ofició de actor -era Spider Rico-un pugilista que aparece enfrentando al personaje de Rocky Balboa en la película Rocky de 1976, y luego, en la Rocky 6 de 2006 haciendo el mismo personaje.


Arvhie Moore murió en 1998 a los 84 años. Desde 1974 estuvo apoyando a Foreman, quien se retiró en 1977, aún dolido por la derrota frente a Ali. Archie lo sostenía, lo cuidaba. Le hablaba del peronismo, de como había que aguantar. George volvió en 1987 y para 1997 era nuevamente campeón del mundo casi a la misma edad que Archie lo había acompañado en Zaire. 
Muerto Archie, Foreman se retiró definitivamente. Nunca pudo cumplir su sueño de enfrentar a Mike Tayson.
No fue el motivo de venganza por la paliza que Ali -aún era Clay- (ver pelea) le propinó al viejo Archie, la causa por acompañar a Foreman a Zaire. Tampoco fue la busqueda de la fama olvidada, porque el Viejo Archie nunca había perdido el reconocimiento. Archie decía que era peronista. Y como el peronismo, no hay que entenderlo, hay que comprenderlo, no odiarlo, sino situarlo e interpretarlo. Igual que a Archie. 

Apuntes conectados:

24/8/12

Génesis



Si con los bombardeos del 16 de junio de 1955 intentaron matar a Juan Perón y terminar con el peronismo, con la masacre de Trelew del 22 de agosto de 1972 intentaron evitar su retorno triunfal y su consagración por las urnas.
Sapo en Feria Mataderos, CABA, Argentina
Los responsables provinieron de la misma fuerza militar: la Armada, clave en el golpe que puso fin al segundo gobierno de Perón y clave también en procurar que el Ejército, que comandaba la llamada Revolución Argentina, a cargo de Alejandro A. Lanusse en su último capítulo, abriera una salida electoral. Sabía que al margen de las propias aspiraciones de Lanusse, Perón sería el vencedor.
De allí, la determinación consumada esa madrugada del 22 de agosto de 1972, otra muestra de la dimensión del odio del terrorismo de Estado a tono con el antecedente inicial de los fusilamientos del 9 de junio de 1956.
Todos, hombres y mujeres, eran jóvenes. Todos habían depuesto sus armas en un acuerdo de palabra, con periodistas y otros exponentes como testigos al fracasar el intento de huir en un avión hacia Chile.
Todos eran miembros de organizaciones armadas peronistas y de izquierda, producto de una época signada por la violencia, iniciada precisamente en 1955.
Todos estaban presos en el penal de Rawson, desde donde en una operación parcialmente consumada habían conseguido escapar seis exponentes de las cúpulas de esas organizaciones: Roberto Santucho, Enrique Gorriarán Merlo y Domingo Mena (ERP), Fernando Vaca Narvaja (Montoneros) y Marcos Osatinsky y Roberto Quieto (ambos de FAR).
Diecinueve se sumaron después, viajaron en taxis hasta Trelew e intentaron hacerlo en otro avión, que a diferencia del anterior -y advertido de lo que estaba pasando en el aeropuerto- no aterrizó.
Fue en esa circunstancia que depusieron su actitud y registraron la postal de su inocencia por las acusaciones posteriores de sus asesinos: están los 19 en esa foto ante las puertas del viejo Aeropuerto con sus armas dejadas en el piso.
El compromiso adquirido era reintegrarlos a la cárcel de Rawson. No se cumplió: los llevaron a la base Almirante Zar, bastión de la Marina. Los garantes de la operación fueron bajados del ómnibus a poco de arrancar. Ese 15 de agosto se ponía en marcha el siniestro plan de matarlos a todos una semana después.
La pueril y absurda excusa fue que habían intentado huir: no alcanzaron a rematarlos a todos porque tres de ellos (dos hombres y una mujer) se salvaron por milagro pese a sus graves heridas. Las declaraciones posteriores de los tres -que tiempo después también serían asesinados- permitieron conocer los detalles de aquella carnicería de los marinos dirigidos por el capitán de corbeta Luis Emilio Sosa.
Palacio de Justicia, CABA.
Un hombre y su nombre que durante décadas estuviera amparado en una profunda reserva por parte de esa arma cuya mentira sobre lo sucedido tuviera también para ella un alto costo.
Evitas en el gremio Suterh. Julio 2012
Entre esos jóvenes estaba Mariano Pujadas, estudiante universitario, hijo del médico del pueblo de La Calera, en Córdoba. El reportaje que un canal de Trelew le realizó en el Aeropuerto cuando estaba tomado por los guerrilleros en espera del avión de Aerolíneas Argentina que nunca llegaría (fue advertido desde la torre de control) lo muestra inteligente y sereno.
Cuando Sosa ordenó a los detenidos que salieran de sus calabozos individuales al estrecho pasillo, él fue el primero en quedar de frente ante sus asesinos. Lo masacraron y, después, seguirían con su familia. El genoma antiperonista de aquella Marina mataba hasta la muerte; la génesis del golpe cuatro años después.




A Rodolfo Ortega Peña, link aquí

10/8/12

Carta pública, nacional y popular



Tiempo Argentino

Capital Federal, 08 de agosto de 2012
Publicada en diario Tiempo Argentino:
Carta pública a Diego Armando Maradona
Diego, Belgrano no se mancha.


Diego querido, en más de una oportunidad te escuché decir comentarios despectivos  hacia Manuel Belgrano. La última, fue en la entrevista radial del programa “Perros de la calle”.  Lo sé, porque te sigo, porque soy maradoniano y por que en mi retina y corazón estará por siempre el recuerdo de mi cumpleaños número nueve del 29 de junio de 1986, el mismo día que salimos campeones y alcanzaste la inmortalidad. Cada éxito, cada lágrima, cada dolor, cada gol tuyo, tus alegrías, tus tristezas, fueron míos. Sin conocerte, te quiero como si fueras un hermano, un amigo, un familiar querido. Pero también soy belgraniano y vos y Belgrano tienen mucho en común y parecido, y el país necesita que se conozcan, como el nombre de esa peli que hiciste con el Negro Dolina, el día que “Maradona conoció a Gardel”. Y estos son tiempos para que conozcas a Manuel Belgrano.
Siendo el mejor jugador de fútbol, desde muy joven, te enfrentaste a los poderosos sin importar los costos. A los carcamanes de la FIFA, a los grandes medios cuando los echaste de tu quinta, a los malos dirigentes, a las injusticias contra tus compañeros, cuando los obligaban a jugar al mediodía en pleno verano, a los Estados Unidos, que aún no te dejan ingresar a su territorio. Manuel Belgrano fue un abogado y periodista que a los 36 años no dudó en tomar las armas y ayudar en la defensa de los intereses de una nación naciente, desde las primeras invasiones inglesas en 1806 hasta liderar ejércitos sin ser militar, invirtiendo su salud y todo su patrimonio económico. “Donde vaya siempre voy a defender mi bandera como un argentino más, que sigue creyendo en ella y en los argentinos”, dijiste cuando en el 2005 el Parlamento argentino te homenajeó. Esa bandera que tanto sentís, que defendiste en cada partido, en cada Mundial, ante cada insulto, porque todos nos indignamos junto a vos en Italia 90, fue el símbolo que Belgrano impulsó para estimular a la tropa a su cargo en el Ejército del Norte durante las expediciones libertadoras del Paraguay, cuando el 27 de febrero de 1812, tras inaugurar una nueva batería militar, denominada Independencia, en la ciudad de Rosario, se izaba por primera vez, con esos colores, celeste y blanco, que vos Diego revindicaste siempre en la Selección Nacional, llevando el mejor fútbol a cada rincón del planeta. Esa misma enseña que tanto preocupó al entonces secretario del Triunvirato, Bernardino Rivadavia, por no perjudicar los intereses de Inglaterra, tan relacionados con las clases ricas de Buenos Aires, que marginaban a los pobres, a los futuros nacidos, como vos, en Villa Fiorito.
Diego querido, Belgrano fue el primer revolucionario, y si Ernesto “Che” Guevara, al que tanto revindicas, es un ícono de protesta, don Manuel, que aún no es realmente conocido por los argentinos, es un ícono ejemplar porque todos. Porque Maradona y Belgrano juegan en el mismo equipo y cada uno a su estilo y lugar, levantan la enseña celeste y blanca y las banderas de la honestidad, la lucha, la humildad y la dignidad. 
Porque Belgrano comenzó a palpitar el sentimiento de Nación cuando los ingleses invadieron estas pampas en 1806. Fue en los tiempos en que era Secretario del Consulado del reino español desde 1793, y no quiso doblegarse ante el yugo inglés. Y vos Diego, con esos dos goles que resumen al fútbol, el de la picardía del potrero y el de la obra maestra en los octavos de México 1986, te consagraste frente a Inglaterra a cuatro años de la guerra de Malvinas. El 22 de junio de ese año sacaste una sonrisa ante tanta tristeza y frente a los “piratas”.
Hay muchos de Belgrano en vos Diego, porque los dos son hijos de esta Patria. Y también son víctimas de ellas. Yo ví tu esfuerzo físico tras la goleada frente a Colombia 5 a 0 y no dudaste en volver a la Selección porque nos quedábamos afuera del Mundial yanqui y luego, los poderosos de turno de allá y de acá, rencorosos, te cortaron las piernas y funcionales a sus intereses, festejaron tu dolor. 
Son los mismos que no quieren que Belgrano se conozca y lo dejaron reposando al lado del mástil de la bandera, sin tener en cuenta que Manuel fue un abogado devenido en militar que entró rico a la política y murió pobre, solo y olvidado con su cuerpo esperando días porque nadie quería gastar dinero en su velatorio. 
Los mismos “panqueques y sanwichitos” como vos los definís, que vendieron un Belgrano menos hombre porque propuso la igualdad de oportunidades en tiempos en que la mujer era resumida a una cosa, revindicando su rol, como a su coronela Juana Azurduy, manifestando que “una mujer ignorante es una mala generadora de ciudadanos, poco productivos e incompetentes”.
Porque revindican las mismas causas, porque defienden los mismos valores, la bandera nacional, porque son nuestros; como vos decís Diego, que sos “popular” y no “público”, porque no se quiere lo que no se conoce, por todo eso y más, porque vos sos diez, Belgrano no se mancha. 


Emiliano Vidal
CABA, República Argentina
evabogado@yahoo.com.ar

1/8/12

Víctor Hugo y Los Miserables



Los Miserables es una obra del escritor alemán Víctor Hugo, realizada en 1862, un año crucial para los dos Estados extremos, Sur y Norte del continente americano. El sureño,  por su unificación unitaria desde la ciudad/puerto y el norteño, por los inicios de una guerra fratricida.

La Bombonera, estadio del club Boca Juniors
Víctor Hugo Morales es el hombre que decidió revindicar, explicar, saber y hacer saber que se trata la Ley de Medios, la norma que resume todos estos años de gestión del gobierno iniciado hace más de ocho años.

El comerciante y mercenario Cristobal Colón murió sin comprender ni saber de accidental descubrimiento: un territorio enorme que a fuerza de látigo, la espada y la cruz del derecho de Castilla blindó de poder a la Corona española. El continente americano tuvo y tiene dos vertientes en sus dos hemisferios. Del lado Sur, un país que lleva el nombre de un metal que no posee -Argentina- y el otro, del lado Norte, el país sin nombre.

Reparar en Los Miserables de Víctor Hugo es comprender los argumentos de un razonamiento sobre el bien y el mal, sobre la ley, la política, la ética, la justicia y la religión.
Comprender a Víctor Hugo Morales, este relator de fútbol, quien llegara a la Argentina hace más de treinta años para transformarse en el número uno radial del fútbol, es entender la labor de un periodista inteligente al que lo mueven las buenas intenciones informativas, y que hoy parece ser un ferviente defensor de las políticas del gobierno de Cristina Fernández.
Auto Justicialista, año 1950; Museo del Bicentenario
Víctor Hugo Morales, trasciende las fronteras americanas. No solo porque es el mejor en lo suyo dentro del de fútbol, sino porque es un hombre honesto, preparado y analista profundo de la realidad política.
Víctor Hugo frente a los Miserables, de Víctor Hugo. Frente a la mafia del fútbol, a Julio Grondona y a Clarín que no dejaba pasar los partidos del campeonato argentino gratis. Que vean los goles solo lo que tienen plata, los demás, nada, que esperan hasta las 12 de la noche al programa del tibio Enrique Macaya Márquez, un tipo vulgar y mediocre que en 60 años de televisión nunca se jugó por nadie ni por nada.
Loros en la Costanera del Sur porteña
Víctor Hugo denunciando al Grupo Clarín, el dueño de los Macaya Márquez.
Víctor Hugo y su destacada intervención a favor de la ley de Medios en la etapa de recolección de opiniones de especialistas en el Congreso Nacional. Víctor Hugo frente al dueño Grupo Clarín, la obra de Héctor Magnetto, el traidor del sueño de su fundador, el abogado Roberto Noble.
Víctor Hugo frene a los zonzos, a quienes les haya molestado las cercanías de enfoques de la realidad que hoy lo ampara con el Gobierno nacional.
Arroyo en Unitorco, Córdoba, Argentina
Y así como al alemán Víctor Hugo, los Miserables le costaron dolores de cabeza en la comprensión de los estereotipos de aquel momento ante la oposición a la pena de muerte y su defensa de los oprimidos, al Víctor Hugo criollo batalla contra Clarín no le es nada fácil. El reciente atropello y falsa acusación de vocero y estrella del Grupo, Jorge Lanata es el corolario de un camino adverso que inició su colega y antecesa en su programa, Magdalena Ruiz Guiñazú.
¿Se está transformando Morales en Enrique Santos Discépolo?
Los medios, comenzando por la prensa tradicional y sus aliados, se hallan acorralados detrás del escudo de la libertad de prensa en defensa de sus exclusivos intereses y, por lo tanto, en plena pelea con el Gobierno.
El Víctor Hugo nuestro se la banca y se defiende, víctima de la sangre en el ojo por la quita del negocio del fútbol al Grupo Clarín.

Doc 9 banca a Víctor Hugo Morales, a quien sigue desde que era un niño, porque cuesta creer que este hombre cálido y frontal, a veces un tanto empacado en su batalla lucha contra Clarín, sea un mero embaucador. Mucha fuerza y un aguante a Víctor Hugo, frente a los Miserables, más duros que los descriptos por el otro Víctor Hugo.


18/7/12

La Nación por la Nación


Foto tomada de festejos de 25 de Mayo de 2012

El domingo 15 de julio de 2012, el diario centenario argentino, La Nación.com, publicó una editorial titulada “La nueva historia oficial” sobre el relato y defensa del "modelo", en el que según el matutino, el  Gobierno nacional  amaña los hechos del pasado sometiéndolos a su voluntad.
Dice la editorial: “Con la voluntad de amañarlo todo a su entera voluntad, el discurso oficial no sólo busca esculpir una visión favorable al "modelo" y sus presuntos beneficiarios políticos, económicos y sociales para esta turbulenta etapa nacional bajo el signo del matrimonio Kirchner. También incursiona con frecuencia en el pasado a fin de confeccionar un relato a medida de sus propósitos.”
Agrega: “Hoy, un grupo de publicistas, que se arroga la condición de jueces y censores del pretérito y lanza fulminaciones o halagos a personajes del ayer, pretende alborotar la seriedad de los estudios históricos con instrumentos de inocultable servicio a la política oficial de estos días. Ese grupo anuncia el propósito de demoler la antigua historia oficial que hoy ningún investigador se atrevería a adoptar como dogma de fe, pero oculta que en su agitada movilización ellos mismos encarnan una "historia" oficial acorde con las notorias peculiaridades del gobierno de turno”.
Desde Doc9, apuntando y aprendiendo, tratando de ser pensante y no ser pensados por otros que detectar  y explicitar las claves la realidad política, jurídica e histórica es una acción clara y sistemática cada vez que el pueblo tuvo en sus manos su propio destino. Esa es la idea de este Apunte. Una tarea que la prensa tradicional no realiza ni hará nunca porque vela por lo contrario al ser exponente de una minoría de apellidos con estatuas inmerecidas impuestas por los vencedores, que tiene a un traidor a las causas populares:  Bartolomé Mitre y su diario La Nación en una batalla que continua desde 1852. Batalla política, cultural y económica, batalla en torno del ejercicio del poder que también transcurre en el campo estratégico de los medios de comunicación, fundamentales para insuflar los espíritus o deprimirlos.
Batalla que tiene preanuncios y precedentes según un itinerario que en dos siglos pasó por el rechazo a las invasiones inglesas, la Vuelta de Obligado; la rebelión del interior contra la imposición del centralismo porteño; el voto secreto, universal y obligatorio; el 17 de Octubre del 1945; el retorno de Juan Perón,  el  regreso de la democracia y el fin de las leyes de la impunidad.
Todos hitos palpables de esta obstinación de ser llamada Argentina que tiene símbolos permanentes como la causa de Malvinas.
Foto tomada dentro del Monumento a la Bandera, Rosario, Santa Fe 2012

La identidad reclama descubrir el pasado, reinterpretarlo, declarar la guerra a la mentira impuesta contra las mayorías por quienes escribieron una historia oficial que hoy desnuda sus escamoteos y miserias.
Los eternos argentinos traidores a las causas nacionales, desde lo que ayudaron  a escapar al inglés Beresford desde la cárcel de Luján, a los que en 1845 se subieron a los barcos ingleses para colaborar con la invasión que repudió José de San Martín desde su propio exilio, a los que hicieron el genocidio al pueblo paraguayo a la orden de Mtire, a los que degollaron salvajemente a la hora de la organización nacional en torno de la gran capital mitrista, a los que lucraron con los prestamos extranjeros desde la Baring Brothers hasta el armado de la colosal deuda que pagan con su propio desangre generaciones enteras de argentinos y a los que cometieron crímenes de lesa humanidad sin olvido.
Enemigos locales que responden a enemigos estratégicos. Que atentaron contra procesos nacionales, como el que comenzó en Mayo en 1810 contra Manuel Belgrano, el indiscutido, del que tanto hay que aprender y aún falta. O de su primo Castelli, su colega Mariano Moreno, y el proyecto de construir una independencia, una soberanía, a partir de un abrupto cambio en las relaciones sociales, de poder, repleto de españoles que no querían cambiar nada, individualistas.
En esta línea, la nueva Ley de Medios es el eslabón principal, el resumen de una gestión de gobierno que nació de la crisis del 2001, asumió en el peor momento histórico y económico del país y con un porcentaje de votos mínimo, creó poder de la nada para enfrentar a las grandes corporaciones, ganó y perdió elecciones y ha levantado banderas de lucha inimaginables para quien esto apunta. A esas luchas es la que teme el diario La Nación, del traidor a las causas nacionales que fue y es Mitre.
Bienvenidos a esta lucha contra eso en el Bicentenario de la Patria, somos soldados, orientadores en la lucha de despertar zonceras y aviviar a los dormidos o desorientados,  gobierne quien gobierne, porque los Gobiernos pasan y la Patria queda. Soldados del legado de Manuel Belgrano, el que no fue militar y se armó en su defensa, lo vistieron de General, la historia mitrista lo quiso esconder, quieto al lado del mástil de la bandera, y quien alguna vez dijo "más que un Padre de la Patria, me contento con ser un  buen hijo de ella. 

3/7/12

Angel rojo y blanco


El Apunte está relacionado a una anécdota tan especial como emotiva. Se trata de Héctor, un hombres de consensos. Así dice ser y así quieren que lo definan.  En sus 75 años transitando por la vida, siempre ha sido respetuoso de sus opciones, creencias y hasta decisiones.
Pero hay dos cosas, que lo movilizan y bloquean su cerebro. Una el amor por Boca Juniors; el otro, por Juan Domingo Perón.
Esas enfermizas convicciones, lo llevaron a ha dedicarse hacer bosteros a todos sus hijos, incluyendo sobrinos cuyos papás y mamás eran de otros clubes.
Para una mayor precisión: su madre era de hincha de San Lorenzo (bajo la influencia de Fugazot, el papá de la actriz, el galán de la audición radial La gran pensión del campeonato, de los años cuarenta), y su padre de Estudiantes de La Plata. Los hermanos, por orden de aparición, eran de River, Estudiantes, River, Racing y él, el menor, se hizo de Boca.
La técnica de convencimiento en Héctor fue llenarlos de regalos apenas nacían, la mayoría juguetes y ropitas azul y amarilla. Así, pasaba a ser el mejor tío del mundo, el que los iba a buscar con su auto y que al surbir les preguntaba democrática y buenamente qué debían decir. Y ellos para no tener vedado el paseo con el único auto de la familia, respondían “ Viva Boca y Viva Perón”.
Así fue como con el tiempo Héctor logró que hasta los nietos de sus sobrinos, sean xeneizes y peronistas
La misma técnica fue usado durante 25 años, con el plus de Copa Libertadora obtenida por Boca en 1977, la llegada de Diego Maradona (Doc9) y los goles de Martín Palermo más las asistencias de Riquelme y las eras Carlos Bianchi y Coco Basile.
La bosterización corrió sobre rieles aceitados...
La  peronización, por su parte, resultó mucho más fácil de enseñar.
En medio de esa vorágine, Amalia, su hija mayor, se separa y retornar a hogar paterno junto a sus hijitos Nicolás y Paola. Para  Héctor , más allá de lo traumático fue hermoso ya que sus dos nietos, pasaron la alegría de la casa.
Pero un día el padre los vino a visitar y encontró al nene con la azul y oro puesta y muy por debajo de sus bigotes, le dijo: “ Sacate esa inmundicia”.  Héctor se tragó la bronca y pensó lo siguiente: llevar la pelea para que los chicos sean de Boca, establecería entre los chicos y el padre una barrera más. O sea lo contrario que los abuelos suelen buscar; una armonía familiar en la que el padre, un fana de River, tuviera con los chicos una muy buena relación.
Así fue que desde el domingo siguiente,  Héctor  se largó a la tarea maratónica  en reconvertir a su nieto en gallina . Haciendo un esfuerzo sobre sobrehumano, cada quince días, se largó por años de llevar a su querido nieto al Monumental.
En eso estaba sin que Nicolasito diera muestras de gran interés en la causa, hasta que un domingo, para la desgracia del abuelo, la vida le demostró que su tarea había sido exitosa. 
Resulta que un domingo jugaba River con Estudiantes y Boca estaba segundo, por lo que no había bostero en el mundo que no quisiera que los de la franja roja perdieran.  Héctor  no era la excepción.
El Monumental repleto de los enemigos y apenas comenzado el partido… ¡golll!.. de Estudiantes. La alegría interna de  Héctor  era tremenda, pero Nicolasito, estaba muy triste.
Y encima, treinta minutos del segundo tiempo…¡ otro gol! …de Estudiantes.
Héctor cantaba praa mis adentros ¡ Dale Boca, Dale Booo...! y, calladito el hombre, pensaba también cómo andaría su equipo que jugaba con Gimnasia de La Plata.
En esos placeres estaba cuando su nieto con los ojos llorosos, dice tan fuerte que todo Los Borrachos y no tanto de esos tablones de cemento ubicados en medio del chetaje de Núñez, escucharon del chico:
- ¡ Abue, rezale a la abuelita para que por lo menos empatemos, rezale que ella nos ayude desde el Cielo !.
Entre sorprendido e incrédulo, pero más todavía conmovido por la fe que el nene tenía en su abuela que había fallecido poco tiempo atrás,  Héctor  dudaba qué hacer hasta que un morocho grandote como la Mole Moli, cortésmente grita:
 - ¡ Dale viejo que se termina el partido!.
Y así, mientras todos estaban parados, cumpliendo el pedido del nieto, el abuelo  Héctor se sentó y comenzó a pedir sinceramente al alma de su señora que ayudara a cumplir el sueño de la criatura cuando, de golpe… ¡¡gol de River!!, con lo que al instante sintió que lo levantaba, abrazaba y besaba esa manada de búfalos enloquecidos.
Pero, recalcitrante bostero, estaba contento porque River seguía perdiendo, Boca estaba puntero y faltaban apenas dos minutos.
De pronto,…¡¡¡gol!!.. de River mientras  Héctor  estaba rezando nuevamente por pedido de su nieto. Y así, levantado en brazos, mezclado en toda clase de festejos, fue tributo de un amor gallineril que continuó hasta ubicar su auto en la Av. Libertador y, por si fuera poco, con una camiseta de River en la espalda, que aún  Héctor  guarda con mucho respeto y cariño.
Porque lo realmente inolvidable fue el beso de alegría de su nietito por lo que durante muchas cuadras las lágrimas no lo dejaban ver el tránsito.
Ese día  Héctor  supo que gacias a Dios y a un ángel, River lo hizo feliz. 

Más Apuntes en sección Pelotas de Trapo

10/6/12

Made in Argentina



Cuando la película argentina El secreto de sus Ojos ganó todos los premios, incluso el bullicioso Oscar de la mequita industrial Holywood, los medios locales optaron por posar la mira únicamente en el cine de su director Juan Campanella y no en la totalidad del cine argentino. Detrás de “El secreto de sus ojos”, la gran película nacional, se arma otro debate con relación así creer en el cine argentino o no. En esa línea, este blog Doc9 encaró otro de sus encuestas con una consigna  ¿Cuál es la mejor película argentina de la última década 2000/2010?, que en el fondo tiene otra intencionalidad, aunque la más votada, también fue, El secreto de sus Ojos.

Al mismo tiempo que finalizaba la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos y la ex Unión Soviética, además de liberar al mundo de la gran amenaza nazi, comenzaron difundir sus industrias y posicionarse aún más en el mercado internacional. El puente fue el cine y si bien las producciones desde Holywood venían creciendo a principios de los años 50 del siglo pasado, el actual negocio mundial de exportación con recreación del cine, es el principal producto estadounidense de exportación después de la tecnología aeroespacial y la venta de armas.  
¿Cuáles son los parámetros que logran medir si una película es buena o es mala? El gusto es amplio y no hay nada escrito. Los trabajos cinematográficos proyectados  en la  pantalla grande transitan por dos vertientes: o son  ideas culturales, con la intención de transmitir un mensaje, una señar, dejar algo en las personas o son puramente para entretener, lo que en la jerga se conoce como “pochocleras”. El número uno en realizar estas películas principalmente son los Estados Unidos, cuyo fin es vender una industria y bajar una línea hegemónica de sus propósitos.

En otros países, el cine intenta ser netamente cultural. Sucede en Francia, en Italia, en Inglaterra, en México y en la Argentina, por apuntar algunos ejemplos. Quizá la falta de económicos empuja a usar la imaginación.
En 1990, los abanderados de un Argentina neoliberal, pobre para muchos, rica para pocos, quebrada en su moral, en su economía, en su corazón, tuvieron que necesitar del movimiento más grande de América, el peronismo, para terminar de destruir a un país, cuya sentencia de muerte había comenzado en 1955 y con la muertes y desapariciones de 1976. Se privatizaron los medios de comunicación –el grupo Clarín el más beneficiado-, se vendió YPF, las Aerolíneas Argentinas, los servicios, algunos traicionados desde adentro –los teléfonos de Entel, la luz de SegBa- por citar algunos.
El llamado nuevo cine argentino tiene buenos trabajos. Su pueblo responde. Tiene que ser bueno, como su industria, tras años de desguace. Hay que volver a ganarse la confianza. Lo bueno debe ser bueno.
La consigna es un arma de doble filo, porque por un lado, reduce la elección a las super producciones nacionales avaladas por los medios, contando con el mejor actor de todos los tiempos, Ricardo Darín.
Porque el problema del cine argentino no es el cine poco convencional que no va a ver nadie, sino las malas películas que, por una promoción insistente, llenan salas, no le dan lugar a los buenos exponentes de la industria local. Son las producciones yanquis –Hulk, El Señor de los Anillos, Los Vengadores, entre tantos, pero también hay películas como Papá se volvió loco y muchas otras películas de calibre similar, que cercenan a las películas con una mirada nacional, cultura y más profunda.
 ¿Hay que hacer como Francia, quien aplica un alto presupuesto a las películas importadas de Hollywood o todas aquellas que provienen de otros países, en defensa del propio cine?  O el Instituto Argentino del Cine debe intensificar los buenos trabajos nacionales, como Nueve Reinas, El Secreto de sus Ojos, entre otros trabajos.
La pulseada, como siempre, es entre las dos concepciones, aparentemente opuestas e irreconciliables, del cine como arte o espectáculo.
No hay Estados que nacen buenos y otros malos. Tampoco hay que creerse que uno tiene mala suerte o que hay países mejores. Hay que creer, meterse, jugarse. En el cine es igual. Seguramente, pueden convivir las dos concepciones; la del cine como producto artístico y cultural, buscando ser entretenimiento, y un buen producto de entretenimiento, no contenga menos méritos artísticos.
Los grandes premios, aún el ruidoso Oscar, lo obtuvo El secreto de sus ojos, por sus grandes concepciones artísticas. El otro ganador,  La historia Oficial, adquirió los galardones, por sus consideraciones políticas. Y ambas, fueron las mejores películas por sus méritos puramente artísticos, como pocas veces ha ocurrido en la historia del cine nacional que propone ser mejor cada año con más películas en cartel.

12/5/12

No voy en avión, voy en...

Cuando Inglaterra se quedó con el transporte mundial que eran sus barcos, su industria naval creció a sus picos más altos. Así, el Estado británico entró en un nivel tan grande cuyas posteriores medidas políticas fueron la base de la Revolución Industrial. Más tarde, los ingleses trataron de pensar una ciencia o una idea para evitar que otros estados lleguen al umbral de poder que ellos llegaron. El secreto: presentar la ideología transformada en ciencia. Pasaron siglos y sangrientas luchas, por la construcción de poder. En este 2012, a más de 50 años de las primeras guerras por el petróleo, se viene el primer auto popular de la Argentina: El Argentino. La idea es que ese país tenga una propia marca nacional, económica para todos sus habitantes y de gran exportación mundial. Se trata de un paso en la construcción de una industria fuerte, saliendo del paradigma de la crisis 2001, tras once años de crecimiento estatal. Es la línea de países como Italia, cuna de autos con empresas como Fiat, Ferrari, Lamborghini, Maserati, Alfa Romeo, y otros como Alemania con AUDI, BMW, MERCEDES, Porsche, Opel y VolksWagen, Suecia con Volvo, los yanquis con Ford, Jaguar, Land Rover, Pontiac, Dodge, Saturn y Chevrolet, los franceses con Peugeot Renault, Citroen. Japón con Nissan, Mitsubishi, Mazda, Subaru, Acura, y Honda.Corea del Sur acaba de afianzar la marca Hyundai, tras la caída de otra marca suya, Daewoo y también con Kia. China, la potencia número uno actual, aún no tiene una buena industria automotriz, a pesar de contar con marcas como Chery, FAW, BYD, Changan, Dongfeng, Great Wall, Brilliance, SAIC, GAIC, Lifan, Hongqi, Landwing, Shuanghuan y SMA.Con el auto El Argentino, el país tendría, además del mercado de Brasil y Venezuela principalmente, al resto de américa latina. No será fácil porque las grandes marcas extranjeras ya comenzaron a boicotear el proyecto, que sigue firme¡¡ En la línea de la recuperación de la empresa petrolera YPF, El Argentino, tendrá varios modelos, aptos, tanto en el ámbito urbano como rural.
La idea no es nueva. ¿Además de los ingleses y su hijo natural, los Estados Unidos, que otros Estados, construyeron una fuerte industria automotriz para salir de pobres en América?... la Canadá de John Alexander Macdonald, -11 de enero de 1815 – 6 de junio de 1891-, quien fuera el Primer ministro de Canadá, en 1867 y que apostó a un país con fuerte política nacional, liberada  ideológicamente de Inglaterra. Para ello, implementó una gran actividad industrial.  Hay que tener en cuenta que los Estados Unidos venían de comprar Alaska y ya tenían Texas arrancada de México. Eran los estadounidenses los que venían por todo. Así, Macdonald viajó por todo el territorio canadiense explicando que los ingleses quieren mantener el atraso y transformar a Canadá en la “India Blanca”. Sólo que Canadá no fue al choque y comenzó a negociar con los británicos, amenazando que podía encarar negociaciones con los Estados Unidos, el enemigo de los ingleses de ese momento. El Partido Liberal canadienses apuntaba a exportar productos, granos de trigo, a diferencia del Partido Conservador de Macdonald que proponía generar una política industrial. Contra todos los pronósticos, se construyó un ferrocarril que recorra todo el país y sea construido solamente con materiales canadienses. ¿Es el turno de la Argentina?... El país tiene que construir lo que tiene que construir. Estudiar a fondo los temas. Si la integración latinoamericana solo consiste que Brasil, desde San Pablo, sea la base industrial absoluta, hay una hegemonía, no hay integración. Tampoco es el proyecto de Venezuela que no comprende que industrializarse, es producir algo. Sólo vive del recurso del petróleo, sin fabricar ni siquiera hielo. Chile, cercada entre el mar y las montaña, víctima de terremotos, tiende a desaparecer.
Esta es la realidad que hay que entender. Que la Argentina sea un país industrial como también lo tiene que ser Bolivia. El plan de nacionalización de petróleo fracasó en Bolivia por los intereses de y la presión de Brasil. Fue así que los bolivianos perdieron una posibilidad estructural que intenta como pueda su actual presidente, Evo Morales. Hay 134 multinacionales que mandan en 13 mil empresas multinacionales y en ese mundo la Argentina debe manejarse. La oportunidad mundial se abre y el país, después de casi una década de crecimiento del Estado ininterrumpido, puede soñar con una industria fuerte no sólo vendiendo soja y productos primarios; es el momento de la llamada “industria pesada”; es el momento del auto El Argentino, que se exige sea realmente bueno y no una truchada. Bienvenido¡
 Apuntes en sintonia:
Fierros¡ (clic acá )
Milki, el poderoso (clic acá)

18/4/12

Kuli


Hace siete años Ani decidió volver a sus pagos natales, al área metropolitana de Elche, periferia de Alicante, la capital de la provincia homónima, una de las tres que conforma la Comunidad Valenciana en España. Allá, tenía desde hacia cinco a su hija mayor, que huyó de las garras de la crisis de 2001 que azotó al país donde había nacido, Argentina. Porque Ani es española pero su retoña no, es argentina. La casa, de su propiedad, quedó bajo la tutela de un vecino de más corazón que aún sus otros hijos, aunque el bien más preciado por la flamante inmigrante era Pinky, su gato. Nombre femenino, distante, compañero, arisco como gris, el felino también fue a parar a la casa de ese samaritano que se hizo cargo de la propiedad. Pinky fue recibido por un matrimonio que acariciaba tres décadas juntos, que por ese tiempo, venía de vivenciar y acompañar la independencia de su primogénito de un hogar que nunca había tenido una mascota, salvo la malograda tortuga Manuelita, que se “escapó” en unas vacaciones veraniegas de Aguas Verdes del año 92.
Fue el hijo mayor, desde meses instalado en otra vivienda, quien bautizó al flamante llegado Pinky con un nuevo nombre: Soquetín, fruto de color blanco que pintaba sus patitas en un cuerpo gris. Con el correr del tiempo, el felino comenzó a adaptarse a su nuevo lugar y sus flamantes dueños, y un sinnúmero de anécdotas. La casa se llenó de pelos, el baño –el grande- con sus piedritas, también fue el suyo. Cuchas, muchas, aunque él decida siempre donde dormir. Un día, el samaritano que acobijo al animal, simpatizante del equipo de fútbol Quilmes, sintió que este trajo suerte en un gol a la estadía en la Primera División del equipo sureño en el período 2003/2007. Gool¡ del entonces jugador quilmes José Chatruc (doc9); en menos de un año Pinky pasó de Soquetin a llamarse como el apellido de ese deportista que había formado parte del Racing campeón 2001 –tras 35 años de sequía- y que en ese 2007 transitaba en el “cervecero” y que sonaba al prnunciarlo Chatrán, el nombre del felinola famosa película de los noventa sobre el gato amarillo. Mutilador de diarios –le encantaba afilar sus uñas con los periódicos del samaritano, conocedor del paño de la información y las noticias, con especial ensañamiento con los Clarín, vaya coincidencia-, peregrino de superficie de la heladera, afilador en sillones -.pobres¡- la samaritana, esposa del samaritano adoptó tanto a Chatruc al punto de creer que en vez de ¡miau¡ decía mamá¡.
Fue esa samaritana que rebautizó al ex Pinky, Soquetín, Chatruc en Kuli, su último sobrenombre.
Los años pasaron, Kuli fue un integrante más de la familia, el heredero de los mimos aún más cuando el hijo menor de los samaritanos -30/10/2010, coincidente con el cumpleaños del mejor jugador de fútbol mundial de todos los tiempos, Diego Maradona (doc9)- emigró del hogar. No hubo nido vacío porque Soquetin estaba ahí. Fue el centro de las caricias, de los cariños de la abuela Teresa. Hasta que ayer, 17 de abril de 2012, cerró sus ojos para siempre. No deseaba que quienes tanto lo amaron y cuidaron, lo vieran morir, y se fue durmiendo.
Quien esto escribe no convivió con este animal. Sí recuerda el día que lo abrazó por primera vez, abril de 2006 y se dijo a si mismo: -¡Soquetin tráeme suerte en las materias¡-, y poco después se recibió de abogado.
Donde quieras que estés te saludamos “gatin”; jamás pensé que la partida de un animal generaría también lágrimas en mi cara por tu recuerdo inmediato. Aún los huesos duros de roer lloran, y esta vez por ese gato que tanto quisieron esos samaritanos.
Un abrazo Soquetin o mejor dicho, una palmada fuerte sobre tu lomo, de esas que tanto te gustaban, mientras te comías ese alimento duro como piedra o el jamón que amabas¡

27/3/12

Los ojos, hablan...



No recordaba en que calle doblar. Podría ser antes de cruzar la avenida o seguir dos cuadras para arriba. Oscar estaba desorientado, no perdido porque durante años había transitado esas veredas en los días en que era cartero de la pequeña empresa del tío Luis, el hermano menor de su madre. Ahora era un abogado laboralista muy destacado. Lo que no imaginaba Oscar camino a ese seminario sobre la Ley de Contrato de Trabajo era que se toparía con un hermoso rostro, el cual lo transportó a un recuerdo aún latente: su primer amor, Pamela.

La idea de que pueda ser la hija de esa mujer a la que tanto amó en épocas pasadas, ya fallecida, comenzó a carcomer sus posteriores noches.

Oscar sabía que Pamela se había casado con un compañero de psicología, la carrera universitaria que había dejado trunca. César Lotario, en aquellos años en que se compartían afinidades políticas, se había adueñado de su corazón

El seminario pasó a la historia, y día tras días, a la misma hora, Oscar trataba de encontrarse con esa mujer, tan parecida a su amor de otra vida, hasta que finalmente consiguió abordar a la presunta hija de Pamela.

Gabriela Lotario, ese es el nombre de la persona que en efecto le confirmó que es la hija de Pamela y César, fruto de un matrimonio que no fue feliz. César fue un despojo humano, víctima de los horrores de la dictadura militar.

Oscar repasa sus años, recordando a Pamela, ese amor que no fue. Su memoria es un constante viaje hacia la historia. Un repaso de una Argentina derruida cuyo máximo apogeo es el golpe militar del 24 de marzo de 1976. El exilio, la idea de Montoneros, la orga que lo tuvo todo y lo perdió barajando mal las cartas. Oscar, hijo de un gremialista de otros tiempos, honesto y luchador, aún antes de el arribo de ese coronel que cambió la historia.

Gabriela está casada pero al igual que su madre, vive el martirio de una mala relación con su esposo, Marcelo. El abogado cada tanto se junta a tomar un café con esa mujer que es tan parecida a Pamela Gabriela cuenta cosas de la madre que llaman la atención en Oscar. Comprende que su antiguo amor ha a tenido una muerte demasiado extraña que nadie investiga. ¿murió por las torturas de los represores en los centros clandestinos de la dictadura o fue César, atenazado por los celos en medio de su clandestinidad?

La relación madre e hija también llaman la atención en Oscar. ¿Qué pasó con César; era realmente una víctima de los tormentos al que había sido sometido o toda era producto de la imaginación de un cínico que delató a sus compañeros de militancia?. Y con la hija, cuál había sido la relación? La vida es una parábola, y Gabriela estaba casada con el retoño de un importante empresario textil, conocido por hacer favores políticos a amigos en el mundo de los negocios. Oscar los había enfrentado por defender a los trabajadores explotados en sus establecimientos comerciales. Más de una vez, Marcelo intentó comprar a ese abogado defensor de pobres obreros, pero nunca pudo. Su esposa, Gabriela, nunca lo amó.

Sus caminos se volvían a cruzar. El puente era Gabriela en el camino del recuerdo de su madre. ¿Pero que había pasado con Pamela?, se preguntaba una y otra vez Oscar, envuelto en los dilemas del pasado, para un presente que no alcanzaba a comprender…

Este será el primer capítulo de un Apunte referente a la historia de un abogado laboralista, que en las vísperas de entrar en la tercera edad, y sorprendido por la prueba del azar en desempolvar el recuerdo de un viejo amor en el pasado, transforma el hoy y el futuro en la investigación de una muerte que aún no se investiga y la memoria aún no olvida.

29/2/12

Ayer deseo; hoy realidad


Una fuerte militarización en su legado, un manto de oscuridad en su condición de gran economista, un silencio de su labor como periodista y un freno en su empeño por el acceso a la educación pública, sufre la figura de Manuel Belgrano. El relato de la historia oficial resumió su herencia a no ser. El hijo de la Patria no tiene día que lo recuerde en el calendario oficial; el día de su fallecimiento, el 20 de junio de 1820, y por la ley N° 12361 sancionada en tiempos de la “década infame” (1938) se celebra el Día de la Bandera.
El cambio nace cuando desde el propio Estado nacional se comienza a resignificar la figura del hombre que a los 36 años se involucró en la defensa de los intereses de una nación emergente, desde las primeras invasiones inglesas en 1806 hasta liderar ejércitos sin ser militar, invirtiendo su salud y todo su capital económico.
Los días 12 y 13 de febrero de 1812, Manuel Belgrano comenzó hacer realidad la creación de un símbolo que estimulara a la tropa a su cargo. Fue durante las expediciones libertadoras del Paraguay, poco antes de hacerse cargo del Ejército del Norte, que había sido creado a instancias de Mariano Moreno semanas después del 25 de mayo de 1810 para perseguir hasta la muerte al ex virrey Santiago de Liniers y tras la derrota frente a los realistas en Huaqui un año después, recaía en Belgrano en reemplazo de su primo Juan Castelli y el breve interinato de Juan Martín de Pueyrredón. El flamante distintivo tenía los colores de la “escarapela nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata”, aprobada por el primer Triunvirato a instancias del propio Belgrano, quien se hacia cargo de esos soldados criollos con las intenciones de transformarlo en una milicia ordenada y regular.
El 27 de febrero de 1812, tras inaugurar una nueva batería militar, denominada Independencia, en la ciudad santafesina del Rosario, Cosme Maciel quedaba inmortalizado para siempre en ser el primero en izar la bandera a instancias de Belgrano, vocal de la Primera Junta de Gobierno y devenido por las circunstancias en General de la Revolución.
La flamante insignia inquietó al entonces secretario del Triunvirato, Bernardino Rivadavia, preocupado en no lastimar los intereses de Inglaterra, tan relacionados con los hacendados de Buenos Aires, prohibiendo su uso para continuar bajo la bandera española.
La igualdad de oportunidades para el hombre y la mujer, la enseñanza estatal, gratuita y obligatoria, el aprendizaje de las tareas agrícolas y ganaderas, la importancia de disponer de una fuerte industria, eran las eternas luchas que Belgrano venía revindicado desde los días en que se hizo cargo del Consulado en 1794 o en la pluma periodística en el primer diario que se editó en Buenos Aires (1801), el Telégrafo Mercantil del Río de la Plata; en las batallas contra los ingleses, en la confección del Plan de Operaciones, que erróneamente se atribuye exclusivo a Mariano Moreno.
En ese mítico 27 de febrero, Belgrano hizo oídos sordos a los reclamos porteños con Rivadavia a la cabeza de retornar las tropas a Buenos Aires por temor a una invasión española. De haber cumplido, la futura Argentina hubiese perdido a manos de la contrarrevolución las provincias norteñas.
La bandera fue bendecida el día del segundo aniversario de la Revolución de Mayo, en 1812, en la catedral de Jujuy, por el sacerdote Juan Ignacio Gorriti.
La enseña nacional, que comienza a usarse con franjas horizontales celeste, blanca y celeste y poco después, cuenta con la presencia del Sol Inca, en un reconocimiento de Belgrano por los primeros habitantes y al Dios Inti, que significa Sol en quechua. La bandera, que supo brillar en las victorias de Tucumán y Salta y en enero de 1813 fue avalada por la Asamblea General Constituyente de 1813 y aprobada por el Congreso que declararía la independencia de España tres años después.
Al igual que con la creación de la enseña nacional, la reivindicación inca y la defensa de los pueblos originarios le costaron a Belgrano no pocos encontronazos con los dirigentes porteños. El proyecto de la monarquía constitucional incaica, tenía un objetivo principal: ganar las masas indígenas y ampliar la base social de la Revolución.
“Me parece realmente admirable el plan de un Inca a la cabeza; las ventajas son geométricas”, decía José de San Martín en apoyo a la propuesta que finalmente no fue.
Manuel Belgrano murió en soledad, pobre y olvidado. “Espero que los buenos ciudadanos de esta tierra trabajarán para remediar sus desgracias”, fueron sus últimos deseos, que se convertirían en realidad muchos años después, cuando Evo Morales, un hijo de los primeros habitantes americanos, llegaría a la presidencia de Bolivia en el año 2006 o en la protección e incentivación de una industria latinoamericana propia.
Porque la figura de Belgrano, del hijo pródigo de estas tierras, es para revisar y resignificar frente a quienes la escondieron, cuyo legado es ser un modelo a continuar, en el deseo patriota de un civil, abogado, economista y periodista que no dudo en luchar por sus sueños y deseos de un país libre, con más educación e igualdad para todos.

Más Apuntes en Sección Perlitas de la Política.
(*) La foto trata de alfajores y productos de la Estancia del Rosario, los preferidos de Doc9

Doc9 recomienda, los siguientes Apuntes:

El Preferido (link)

La llama sigue iluminando (click)

Bien Moreno¡

7/2/12

Dos por dos es uno


Hay un relato de la historia que sintoniza con el modelo de país que se quiere. Uno es el de la Patria chica, dependiente del imperio inglés. El otro, el de la Patria grande, a favor de la integración latinoamericana, inseparable del ser nacional.

Símbolos que expliquen esos enfoques son el combate de San Lorenzo y casi cuarenta años después, la caída de Juan Manuel de Rosas por una guerra internacional contra la Argentina. Sólo coinciden en el mismo día, 3 de febrero, porque uno abrió el camino a la Independencia y el otro lo cerró por demasiado tiempo.

El combate en los alrededores del convento de San Carlos, en la posta santafesina de la localidad de San Lorenzo, el 3 de febrero de 1813, fue un punto de inflexión por ganar la ansiada independencia y el comienzo del estrellato militar de José de San Martín. Lo fue, porque el flamante Regimiento de Granaderos a Caballo bajo su mando, derrotó a la poderosa flota de Montevideo, que era la elite marina del poder del Virreinato del Río de la Plata. Sin contar con embarcaciones, solo con milicias, esa victoria fue un espaldarazo fundamental para la revolución que había comenzado el 25 de mayo de tres años atrás.

La otra batalla librada también un caluroso 3 de febrero, pero de 1852, fue el combate de la claudicación en la localidad bonaerense de Caseros cuando las tropas de Justo José de Urquiza, con la participación directa del ejercito imperial de Brasil y el amparo de Inglaterra, vencieron a las de Juan Manuel de Rosas, el gobernador de Buenos Aires ungido en 1835 representante de todas las provincias y comando de la Nación hacia el exterior.

Tropas que fueron parte de la gran guerra civil argentina y también tropas extranjeras que respondían a Río de Janeiro y a los colorados de Montevideo y que no ahorraron sangre de los derrotados. Fueron perseguidos, fusilados, ahorcados y colgados en los bosques del hoy barrio porteño Palermo, cerca del lugar donde Urquiza sentó residencia gubernamental en la propiedad del gran vencido. Odio de Caseros, como los bombardeos del 55 que derrocaron a Juan Domingo Perón.

Rosas no cayó por haber gobernado durante más de veinte años con un estilo duro sino por la defensa de los intereses nacionales, a tal punto que en la epopeya de la Vuelta de Obligado, de 1845 el propio José de San Martín y a pesar de su edad se puso a su servicio legándole su mítico sable con el que venció en San Lorenzo y liberaría después a Chile y Perú.

El mismo San Martín, que a los 34 de edad, había llegado en marzo de 1812 en el momento de mayor debilidad de la Revolución de 1810, con una tarea primordial: formar un ejército profesional con los últimos adelantos en el arte de la guerra para liberarse del yugo español.
Quizá la figura de un olvidado por la historiografía mitrista, el coronel Martiniano Chilavert, baste para explicar el diferente sentido de estas dos batallas.

Soldado leal a Rosas, Chilavert fue fusilado el 4 de febrero de 1852, al otro día de la batalla de Caseros por directa orden de Urquiza. Se había reincorporado al Ejército en 1826 para luchar en la guerra contra el Imperio del Brasil y había estado al lado de San Martín en 1812.
“En todas las posiciones en que el destino me ha colocado, el amor a mi país ha sido el sentimiento más enérgico de mi corazón. Considero el más espantoso crimen llevar contra él las armas del extranjero. Vergüenza y oprobio recogerá el que así proceda; y en su conciencia llevará eternamente un acusador implacable que sin cesar le repetirá: traidor! traidor! Traidor”, decía Chilavert poco antes de ser ejecutado.
Fue por esas convicciones que años atrás y con el cargo de subteniente de artillería del reciente Regimiento de Granaderos a Caballo, hicieron que participara de la revuelta popular en que fue expulsado el Primer Triunvirato, gobernante desde 1811 e integrado por Feliciano Chiclana, Manuel de Sarratea y Juan José Paso, y asesorado por un Bernardino Rivadavia funcional a los intereses de la corona española y de un imperio inglés que tenía un enorme interés por las colonias olvidadas.

"Estamos aquí para proteger la voluntad del pueblo, porque no siempre están las tropas, como normalmente se cree, para defender a los tiranos", sentenciaba San Martín frente al centro del poder que era el Fuerte –ubicado en la actual Casa Rosada-, flanqueado por el propio Chilavert y por quienes se destacarían en el combate de San Lorenzo, Hipólito Bouchard, Matías Zapiola y Justo Bermúdez.

Dos batallas, que en el relato histórico son valoradas de maneras diferentes: la de San Lorenzo, la del sueño sanmartiniano de la Patria Grande y la de Caseros, la atada al carro inglés, el mismo de las Malvinas, hoy también defendidas en los derechos argentinos por todos los gobiernos y pueblos latinoamericanos.