1/10/08

Polaco y bien argentino




Viajante por naturaleza, a Miguel ese 1939 lo sorprendió en la ciudad de Buenos Aires, en la Argentina, mientras los nazis arrasaban Europa. Miguel, judío de pura sepa intuía que en su casa ubicada al sur de Varsovia, en Polonia, su familia no la estaría pasando nada bien.
Tres años atrás, Migue había cosechado una medalla para su país en las Olimpiadas de Berlín, y por ende conocía el poderío alemán. Los estragos de muerte de manos del nazismo (Doc 9) repercutían en todo el mundo. A los 30 años de edad, Miguel perdía a su joven mujer, a sus pequeños hijos, a sus padres y sus hermanos. La fatal noticia lo sorprendió en esa Buenos Aires de la Década Infame (Doc 9), ciudad en la que se desarrollaba la VIII Olimpiada de Ajedrez, en la que Migue representaba a Polonia. La soledad lo invadió. Entendió que la vida golpea duro cuando quiere. Lloró, se deprimió. Decidió quedarse a vivir en la Argentina (Doc9), y adoptar esa nacionalidad. Miguel se refugió en lo único que tenía, en aquello que le permitió conocer lugares, representar a su país… el ajedrez, que es un deporte para algunos o uno de los juegos de mesa más populares del mundo, una especie de resumen de una guerra, un arte, una ciencia en el cual dos personas se enfrentan. El ajedrez fortalece el intelecto. Desarrolla la paciencia, el concepto del estratega, de la inteligencia. Dicen que fue llevado a España por los árabes, cerca del año 1200. La primera referencia en Occidente es el Libro de los Juegos, mandado hacer en el s. XIII por Alfonso X el Sabio.

Sea como sea, Miguel aprendió a leer y hablar español y se radicó en la capital argenta. Luego se mudó a la ciudad de Mar del Plata. Representaba a la Argentina en competencia que fuere. Compitió con los mejores ajedrecistas del mundo como Boris Spassky, David Bronstein , Mark Taimanov y los juveniles Bobby Fisher y Anatoly Karpov.

En octubre de 1943 estableció el primer record mundial de partidas simultáneas a ciegas en la ciudad de Rosario, en la sede del Círculo de Obreros, jugando contra 40 tableros. Con la camiseta argentina, en enero del 1947 en San Pablo, Brasil, y ante representantes internacionales, Miguel superó su propio record al enfrentarse a 45 tableros y 83 participantes que eran relevados a medida que se cansaban.

En 1948 conoció a una mujer argentina de la que se enamoró. Vinieron los hijos, luego los nietos. Y siempre el ajedrez. Compitió en todas partes del mundo. En 1964, el flamante gobierno de Fidel Castro, en Cuba, lo invitó a participar de un destacado torneo. Miguel, les ganó a todos, lo que valió la categoría de Gran Maestro Internacional.

Pero Miguel tuvo un desafiante, alguien que desde su mirada de niño, quedó sorprendido con sus jugadas en ese torneo en la Buenos Aires de 1939; ese año que tanto cambió la vida de Miguel. Ahora ese pibe era el ministro de Industria de Cuba, el Comandante Ernesto “Che” Guevara que como Miguel tomó otra tierra como su familia. Al líder argentino le fascinaban todos los deportes. Pero el ajedrez era su favorito. Ni la Revolución ni sus responsabilidades como dirigente de la flamante Cuba pudieron apartar al Che del ajedrez. Era famoso su tablero, en medio de armas y sus instrumentos de médico en plena batalla para liberar al pueblo cubano. Al que tenía de “hijo” era el propio Fidel Castro, con su partida de jaque mate en tres jugadas.
Pero con Miguel no pudo. Se hicieron amigos en ese torneo de La Habana denominado Capablanca.
La historia es conocida. Guevara no pudo seguir su camino. Miguel siguió llevando la bandera argentina a todos lados. Conoció a líderes como Nikita Kruschev, John Kennedy, el mariscal Tito, Fidel Castro, Juan Domingo Perón, entre otros. Desde el diario Clarín publicaba notas sobre como jugar al ajedrez.
“He sufrido mucho en mi vida, pero este gran país que es la Argentina me recibió, me dio una familiar, un lugar. Soy polaco, pero amo a la Argentina como al ajedrez”.
Miguel Najdorf fue el mejor de todos. El ajedrez, ese juego tan particular, fue su vida.
Murió en 1997 en Málaga, España, a los 88 años edad. Había viajado para representar a a su país, la Argentina… este Apunte es para usted, don Miguel, su recuerdo late en cada partido de ajedrez.

12/9/08

Que no te duela Negro


Váyanse de acá¡¡, sinvergüenzas¡¡, asustan a mi hijos, miserables, cobardes, váyanse¡¡ o los saco a escobazos en el culo¡¡, que carajo sé donde esta mi esposo¡.


Ese batallón del Ejército, compuesto por unos 34 hombres armados se quedó inmune. Ángela defendía a puños apretados a sus dos retoños, Mandy y Martita, que estaban patitiesos por la escena. El Negro, su padre, hacia días que no venía a casa ni estaba por la fábrica. Era el 25 de septiembre de 1955. Al entonces presidente, electo por más del 62 % de los votos, lo habían derrocado, luego de amenazar con volver a bombardear a la gente –como lo habían hecho el 16 de junio de ese año- un sector militar denominado la Revolución Libertadora. El jefe del nuevo gobierno era el General Eduardo Lonardi, quien mediante su frase “ni vencedores ni vencidos”, quería continuar con la política nacional y popular del presidente depuesto, sosteniendo todas las conquistas sobre derechos laborales.


Pero los pares de Lonardi, Pedro Aramburu e Isasc Rojas, no estaban muy de acuerdo. Dueños de las riendas del poder, desplazaron a Lonardi y pergeñaron el decreto 4161 que establecía, entre otros puntos, la “prohibición de toda actividad peronista, tener retratos en las casas de Juan y Eva Perón. Se penaba hasta con seis 6 años de prisión, el sólo hecho de mencionar las palabras peronistas, Perón, Eva o cantar la Marcha.” Se encarceló a centenares de dirigentes. Se secuestró el cadáver de Evita. Se rompieron todos los juguetes, ropa, muebles y colchones de una fundación cuyo delito era llamarse Evita.

Si, hacia días que en el Negro (Doc 9) no iba a trabajar a la fábrica. Nadie decía nada. La sede de Asociación Obrera Textil, seccional Quilmes –donde el Negro tenía el honor de ser secretario general elegido por sus compañeros- estaba cerrada.

A fines de 55 se veía una clara división en el Ejército argentino. Estaba el ala continuista que quería prohibir al peronismo votar y así transformar al radical Ricardo Balbín en presidente. Flotaba la línea legalista, que quería devolverle la posibilidad de participar al peronismo y gruñía la línea jacobina, que odiaba al peronismo y quería fusilarlos a todos. Sería esta última, la de Aramburu y Rojas, la que se adueñaría de la escena.

Con el peronismo prohibido, el nuevo gobierno deja de considerar al Estado como centro de la economía y traslada el foco al capital de empresas privadas. Se le quita a la Nación el manejo de los depósitos bancarios; el sector del campo negocia directamente sin ningún tipo de control, se despiden trabajadores. Se negocia, a diferencia de la negación del gobierno peronista depuesto, con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El país comienza su camino de hundimiento. El peronismo estaría prohibido de ejercer sus derechos a votar y expresarse por 18 años.

Ángela no sabía donde estaba el Negro. Un obrero compañero, le había dicho que no estaba detenido ni desaparecido. Que el Negro estaba esperando instrucciones. Sabía que lo estaban buscando. Por eso, como sucedía en otros puntos del país, estaba ayudando a formar la Resistencia Peronista que latía por dos carriles. Uno, los llamados Negocistas, que creían en impulsar un diálogo con los militares, llamados “gorilas” por su rechazo a las banderas peronista. Los otros, los que formaba el Negro, eran, los Duros, que apuntaban a consensuar con los militares peronistas del Ejército, volver a los sindicatos y así recuperar la democracia.

Perón estaba exiliado en el Paraguay. Sabía que sus hombres de confianza, dirigentes como Héctor Cámpora, John Cooke – el mismo que tanto seguiría el Che Guevara- estaban gestando el espíritu de lucha de los peronistas, que como el Negro, estaba prohibidos de ejercer sus derechos a trabajar o votar. Comenzaba la guerra de guerrillas, de menor a mayor que seguiría hasta mediados de los años 70..
El General peronista Juan Valle no lo entendió así. Fue fusilado sin proceso ni juicio previo por el Ejército al que quería y pertenecía. Muchos trabajadores fueron masacrados, tal el relato que años después inmortalizaría el periodista Rodolfo Walsh en su libro Operación Masacre.


El Negro se salvó por poco. Perdió amigos; parte de él murió también. Con el tiempo, volvió a vivir junto a su Ángela, Mandy y Martita. Tras casi 20 años volvió a votar. Nunca fue indemnizado por ser despedido de la fábrica ni expulsado ilegalmente de la comisión directiva de AOT Quilmes. En 1991, murió, viendo como otro presidente peronista, menudito de patillas, regalaba todas las conquistas que tanto dolor habían costado. Pero esa, es otro historia.

5/9/08

Hombre en llamas



Parece que Bruce Banner, ese científico de historieta que al enojarse se convertía en El Increíble Hule, existe y se llama Mike Gerald. Este Hulk nació en Brooklyn, Estados Unidos en el año 1966. Perdió a su padre biológico sin haberlo conocido. Jimmy Kirpatrick, un obrero de la construcción siempre alcoholizado lo abandonó a él y a su esposa Dorna en poco tiempo de la pareja. A Mike, ni el apellido le quedó. Vagando por las podredumbres periféricas de las calles neoyorquinas, el niño Mike se fue criando junto a las peores compañías. Robó, hurtó, fue encarcelado. Desde sus 12 años se enfrentó muchas veces con la muerte. Fue arrestado 38 veces. Un día, Mike se topó con un anciano al que no pudo sorprender sacándole la billetera. El niño lloró.
- Tranquilo, nene; como te llamas?, preguntó el veterano.
- Me llamo Michael, me dicen Mike.
- Donde vivís?, donde esta tu padre?
- Vivo en Brooklyn. No tengo padre, así que uso el apellido de mi mamá, Tayson, replicó el chico.
- Mike Tayson; me gusta como nombre para un gran boxeador. Vení conmigo te voy a enseñar como evité que me robes la billetera. El arte del boxeo.

El hombre, que pasaba los 70 años, era un viejo entrenador de Catskills, un gimnasio de boxeo, que llevaba su nombre: Cus D'Amato. El anciano adoptó al chico, lo protegió, lo educó, le enseñó todos los secretos del boxeo, de ese arte de pegar sin dejarse golpear; canalizó el instinto asesino del pequeño Tayson, que a los 12 años medía 1,68 m y pesaba 80 kilos.
"Primero transformaré la chispa en una llama para que la llama se convierta en fuego, y el fuego en un incendio incontrolable”, le decía Cus a “su” Mike.
Tras una brillante carrera como amateur, Tyson ingresó en el profesionalismo en 1985, año en que ganó 14 combates, 11 de ellos noqueando a todos en el primer asalto. Ese año, Cus murió. Sobre su tumba, Mike lloró en silencio. “Te amo, papá Cus”.

Dos años después, Tayson se convertía, a los 20 años, en el campeón mundial de la máxima categoría más joven de la historia.
Sin papá Cus a su lado, Mike no supo manejar la fama alcanzada. En 1988, se separó de su esposa, la actriz Robin Givens. También demandó a su manager, asociándose con el controvertido promotor Don King, quien despidió a sus entrenadores de siempre del gimnasio de Cus. En 1990, perdió el título de los pesos pesados ante el veterano James Buster Douglas, en un combate considerado como una de las mayores sorpresas en la historia del boxeo. Dos años después, Tyson fue acusado de violar a una joven que participaba en un concurso de belleza y condenado a cumplir cuatro años de prisión.

En 1996, frente a la tumba de papá Cus, Mike lloraba abrazado a la reconquista de su cinturón de campeón mundial de los pesos pesados, que perdería rápidamente ante Evander Holyfieldy con el recordado mordisco en la oreja de este. Tayson volvería a ser sancionado. En el 2002, la paliza que le daría el ingles Lennox Lewis acabaría con su carrera repleta de estos y más escándalos.
Pasaron seis años. La llama de Hulk sigue latiendo. Hace años que no esta Cus para apagar tanto fuego… sólo está ella, la médica Mónica esposa y madre de los tres hijos de Mike, Gina, Mikey yRayna.
Cus lo amó como al hijo que no tuvo. El boxeo mundial lo abrazó, ansioso de llenar el espacio que dejaron los históricos Jack Dempsey, Rocky Marciano o Mohamed Ali (by Doc 9). Y Mónica, su mujer, lo contiene y lo alienta en sus próximos objetivos: enseñar boxeo en su viejo hogar; el gimnasio de Catskills, de nombre: Cus D'Amato y vivir en la Argentina.

28/8/08

Goeth; dos caras


Monika no tenía consuelo. Aún no había cumplido 20 años pero la imagen de su padre se le hacia añicos. Justo su papá, su ídolo, la persona que ella tanto admiraba, que sentía en cada caricia, en cada consejo, en su enseñanza y en su ejemplo abocado al trabajo y al esfuerzo.
Monika amaba a su padre, lo adoraba. Hasta que la cruel guerra terminó, cuando todo salió a la luz, cuando el rumor se convirtió en verdad. Su mamá, no lo soportó y se quitó la vida, dejando de lado el amor por su esposo, ese que todos los días volvía del trabajo con una sonrisa, un regalo; hasta a veces le hacia el amor.
Se habían conocido en Viena, la ciudad capital de Austria, cuando él militaba en agrupaciones paramilitares de muy jovencito y a poco de nacer Monika, se mudarían a la Alemania descontenta con el Tratado de Versalles, al que sentía como dueño de las desgracias germanas ante el mundo tras finalizada la Primera Guerra Mundial. Esas furias engendrarían al político que poco a poco fue ganando popularidad germana: Adolf Hitler y su partido (Nacionalistas de los Trabajadores (Nazi).


Con Monika en sus brazos fue que Amon Goeth se afilió a varios grupos paramilitares nacionalistas. Al fallecer el presidente Hindenburg, el mandamás del Partido Nazi, Hitler, tomó el poder proclamando el Tercer Reich persiguiendo a los opositores, militarizando el país y creando el peor de los genocidios. Seis millones de judíos, miles de gitanos y negros, fueron asesinados en campos de concentración especialmente creados. Al llamado campo de Plaszow-Cracovia, en septiembre de 1941 fue designado Goeth. Allí eran designados los prisioneros destinados a los trabajos forzados y a la preselección para conducirlos, luego, a los campos de exterminio de Auschwitz, Treblinka y Sobibor, al sur de Alemania.


Amon no sólo era infiel a su mujer, la mamá de Monika. Le ocultaba su verdadera tarea asignada en Plaszow. Incluso el apodo que tenía entre sus camaradas, de “Verdugo de Plaszow” por su preferencia de disparar por las mañanas con un rifle de francotirador contra los prisioneros, sin importar si eran niños, mujeres o ancianos. Hasta hizo con ellos un séquito de personal esclavo para atender sus necesidades domésticas en la casa asignada para él los lunes a viernes. Los fin de semana estaba con su esposa y su Monika, quien amaba a su padre, y quien desconocía su verdadera tarea.
Bajo su mando fueron asesinados casi 10.000 personas. Sólo el empresario nazi, Oskar Schindle logró persuadir al Verdugo y al realizar tratos comerciales en busca de mano de obra barata para su fábrica, se pudieron salvar unos 1.200 judíos.


En enero del 45, Goeth fue capturado por tropas del Ejército aliado y enviado para ser juzgado en Polonia. Fue condenado a morir en la horca, -la soga falló dos veces- ejecutado en las mismas instalaciones de Plaszow.
Su esposa no toleró la defraudación de su amado marido y se suicidó. Su hija Monika, -con los años devenida en ferviente defensora de los derechos humanos-, a poco de morir su padre, escribió un libro (Doc 9) titulado "Yo adoro a mi papá y llevo su apellido, ¿debo odiarlo?". La obra está basada en las opiniones de profunda admiración que tenía ella y su madre sobre Amon Goeth como esposo y padre de familia. Las dos caras de unos de los monstruos del Holocausto alemán.

22/8/08

Caliente como una pava


Las escenas eran fuertes, calientes. El director holandés Paul, lo sabía, pero lo entusiasmaba la idea de combinar suspenso con una alta cuota de erotismo y de belleza. Sucede que la actriz coprotagonista de la película era simplemente una hermosura. Atrás había quedado el malestar y bronca que tragó Paul, cuando la gran rubia de principios de los años 90, Kim Bassinger, se negó a participar de su film.
Por suerte para él, su amigo Kirk pudo convencer a su hijo, Michael para que acepte ser protagonista. Paul y Kirk se conocían en los tiempos en que el primero obtuvo el Globo de Oro por su films Soldaat van Oranje (Eric, oficial de la reina) estrenado en 1977.
En las cenizas del año 1989, el guión armado por el eterno amigo de Paul, Joe Esteras, -trabajaban juntos desde el éxito Robocop-estaba terminado.
Basic Instinct, (Bajos instintos) se estreno a mediados de 1992. El film, arrancaba con una insinuante escena de sexo y un posterior crimen en la cama. El hijo de Kirk Douglas, interpreta al policía Nike Curran encargada de investigar esa muerte cuya principal sospechosa es Catherine Tramell, una mujer rubia, hermosa y muy sensual que escribe novelas policíacas, y que había mantenido una relación con la víctima. Así arranca la trama con un alto contenido sexual que dura toda la película. El film obtuvo un apabullante éxito, en especial por la mezcla de suspenso y sexo agresivo. Paul se olvidó de la Bassinger y estaba feliz por haber elegido en el casting previo, a la rubia preciosa Sharon Stone.
Durante la filmación (youtoube) varias veces se ensayaron algunas escenas. Sobre todo el sexo fuerte que tenían que tener los personajes Curran y Tramell. Paul, el director pedía realismo y Sharon sabía como darlo; es que la rubia conocía bien a fondo como calentar a un hombre. Su cruce de piernas sin ropa interior en la escena del interrogatorio policial, causó sensación en todo el elenco y ni hablar de los futuros espectadores.
Paul Verhoeven, el director confiaba en Michael, -y en sus genes como hijo del gran actor Kirk-, de 48 años cumplidos, con una larga trayectoria en sus espaldas con películas como La guerra de los Rose, Lluvia Negra y el premio Oscar obtenido por Wall Street en 1987.
Pero esas constantes escenas con Sharon… algo sucedió en Michael (por El Criticón)… en las últimas escenas sólo quería poseer a su compañera, tocarla, besarla. Los gritos de corten¡¡ de Paul eran sordos para Douglas. Algunos hasta confesaron que las escenas sexuales eran reales, que Michael estaba loco por Sharon, una dama que radiaba belleza desde sus 34 años cumplidos.
Muchos hasta vieron masturbándose a Douglas…estaba loco por Sharon…la llamada hipersexualidad o adicción al sexo es una necesidad incontrolable por tener relaciones todo el tiempo, sea con otras personas hasta masturbación o consumo de pornografía. Quienes padecen esta adicción sienten necesidad de acudir frecuentemente a prostíbulos, comprar artículos pornográficos, realizar con frecuencia llamadas a líneas eróticas y mantener relaciones sexuales con desconocido. El sexo lo es todo. Y eso le estaba pasando a Michael, que ya conocía de adicciones. Por esos años estaba recuperándose de su gusto por el alcohol y el cigarrillo…y tras Sharon volvía el fantasma de la adicción sexual otra vez.
Michael ya había pasado por esto cuando terminó de filmar Atracción fatal, en 1987. Aunque es verdad, Sharon Stone no es Glenn Close, su compañera en esta película.
Lo que en un momento comienza como un desorden aislado se tornó una enfermedad. Michael no tenía control de sus actos. Perdió su matrimonio. Quería hacerle el amor a todas las mujeres que veía. Siempre pensando en Sharon, quien casi lo demanda por lesiones e intento de violación.
Si bien a partir de realizar esas altas escenas con Sharon, Douglas no pudo dejar el mundo de las drogas y el alcohol, con el tiempo lograría superar su adicción al sexo.
Un año después de Bajos Instintos, el director Joel Schumacher lo convoca para protagonizar el film Un día de Furia… y dicen que tuvo que pasar varias pruebas para cuando encaró en 1994, el film Acoso, ese que compartía cartel con la infartante Demi Moore, quien interpretaba a una jefa que acosaba sexualmente al inocente personaje de Douglas…Y papá Kirk, el amigo Paul, la propia ex compañera laboral Sharon, invocaban a los dioses para que Michael no se tentará, volver a ser adicto al sexo, que tan malo será?

1/8/08

Chicos...¿que onda entre ustedes?


Mario, Gusti, Clau y Roxi, un grupo de amigos de tantos, tenía una peculiar forma de divertirse, al menos los días viernes a la noche. Se juntaban en la casa de uno –preferentemente en lo de Mario ya que los padres salían- y se veían unas buenas pelis en video. El videoclub de Luis, no era aún del tiempo del DVD, pero los chicos se divertían con los films alquilados. Compraban gaseosas, una picada. Así, todos los viernes de un mes veían películas del género de acción, otro mes, comedias, otro, dramas.
El hermano mayor de Mario, que aún vivía en la casa paterna, solía salir esos viernes y al volver al hogar, presenciaba como el grupo de amigos disfrutaba de la peli de ocasión. Siempre el mismo escenario: los cuatro sentaditos, una picada, la TV y la video. Vaya sorpresa notó cuando escucho gadeos y gritos propios de un acto sexual emanados del televisor. Es que al grupo, que en cantidades de viernes pasó por todos los géneros fílmicos, les llegó el cine porno. Parece que la cosa comenzó cuando, Gusti(por Doc 9), el más entrador del grupo, y el que retiraba las películas acompañado por las dos amigas –Mario odiaba alquilar videos y más condicionadas- siempre recomendadas por Luis, se le ocurrió alquilar una erótica, y luego una bien porno. Mario, noviaba con Clau, un amorío que un año atrás había nacido en la escuela secundaria. Pero eran todos amigos. Nada pasaba entre ellos; bueno salvo dicha pareja cuasi formal; salían los cuatro como cualquier grupo.
Mientras se sucedían los viernes de género porno, caminando junto a Gusti, el hermano de Mario, presenció como Luis en medio de un encontronazo cálido en la calle, lo saludó al grito de: “Grande, Gusti, como estas ídolo”.
Luis no era muy dado, pero demostraba un gran cariño por Gusti, como una devoción. Así fue como el hermano de Mario se dio cuenta de la situación: Gusti iba con Clau y Roxi a alquilar pelis; la misma naturalidad de siempre, no se alteró cuando alquiló las pornos… pero a Luis no le pasó lo mismo. Su imaginación volaba: “que envidia, de este chico, las fiestas que se armará con estas dos bebés”
El hermano mayor le comentó esto a Mario.
- Mari, cuando puedas, acompáñalo a Gusti a alquilar las pornos que ustedes ven; creo que Luis se imagina cualquier cosa.
- Yo te agradezco, pero no. Son giladadas, Luis es un tipo grande y a mi, me da vergüenza cuando Gusti pide pornos, se quedando mirando, delante de todos junto a las otras dos.
Pasaron dos meses. Un día, Mario le dijo a su hermano que tenía razón, que él discutió con Clau. Que nunca más alquilaron pornos ni nada en lo de Luis… que había pasado?
Sucede que un viernes de esos, Luis, que atendía personalmente y más a Gusti, no pudo más. Se acercó a él y a las dos amigas que siempre lo acompañaba y les dijo:
- Disculpen chicos, pero no puedo más. Tengo fantasías, casi no puedo dormir… que onda entre ustedes??
Parece que el Luis se hacia la película, hablaba de fiestas, soñaba con sexo, idolatraba a Gusti, deseaba a las dos chicas…
Los años pasaron. Luis sigue con su local, ahora con los DVD. El grupo se separó… pero la fama de Gusti inventada por el dueño del video en el barrio no… y la bronca de Mario tampoco.

26/7/08

"Metralleta" López

Cuenta la historia que la banda Clandelarge se armó en las cenizas del Mundial de Fútbol de 1990, disputado en Italia En esa competencia, una Selección argentina agónica y de mucho amor propio, terminó subcampeona con Diego Maradona y el arquero Sergio Goycochea (blog) como máximas de sus figuras. También ese año era el primero de Carlos Menem en la presidencia argenta, en días en días en que el menemismo estaba pergeñando, -además de la maquinaria que regalaría todo el patrimonio estatal-, el proyecto de los indultos a los comandantes militares dictatoriales del golpe de 1976, que cinco años atrás habían sido condenados en el mítico Juicio a esas Juntas castrenses. Volviendo a los purretes músicos, estos además de artistas, eran bien valientes. Ese 1990 no era el mejor tiempo para criticar el rol de los represores en la peor dictadura que tuvo el país tras ese golpe. Pero en ese mes de agosto, apenas terminó el Mundial, Gustavo el cantante, alias el Gori, presento a la banda un tema que los demás -entre ellos Alejandro el baterista- captaron enseguida. La letra apuntaba sobre las miserias de un represor, que en esos años de plomo, se sentía amor y señor de la vida de otras personas, en medio del peor Estado ilegitimo y con las instituciones democráticas contagiadas de violencia y mas represión. Gori contó que en un acto de lucidez a la hora de titular el tema le vino a la mente un nombre que su abuela siempre repetía, influenciado por la anciana y su fanatismo por un deporte tan particular como polémico: el boxeo. La nona era una aficionada al pugilismo.
“Me gusta ese nombre; Lucio "Metralleta "Lopez tiene que ser el nombre de este tema que aluda a un miserable represor (por Doc 9)”. Así lo pensó el Gori yle dió formato musical al hit Metralleta. El tema fue un boom para esos años en que nadie se metía con los ecos de la dictadura. Finalmente, Menem indultó a las cabezas de la Junta militar y completó la impunidad.
Pero si bien el tema hacia referencia a un Lucio Metralleta Lopez, nada tenia que ver con el verdadero nombre del dueño. Es decir, el baterista Ale y los demás integrantes, desconocían que la abuela del Gori en verdad hablaba de un Lucio Metralleta Lopez de carne y hueso, que era un boxeador categoría gallo, que tres años atrás había peleado y perdido por el titulo mundial contra el mexicano Raúl “Jíbaro” Pérez, y un año antes volvería a ser derrotado frente al colombiano, Miguel Happy Lora. El hecho de haber peleado dos veces por la corona mundial en menos de un año, transportaba a Metralleta López al grupo de los pocos privilegiados en tener dos oportunidades tan seguidas para obtener el título mundial. En el boxeo perder un combate por el título mundial equivale a comenzar de nuevo. Lucio, oriundo de la provincia de San Luis no la pasó nada bien en su infancia y el mundo se le vino abajo del todo cuando fue derrotado por Lora. Alejado de su tierra natal, fundido económicamente, abandonado a su suerte por aquellos que sólo son pasajeros en el ten de la victoria, López vivió sus últimos años en la Villa Lanzone, un suburbio apoltronado como tantos en la provincia de Buenos Aires. Fallecería por su adicción al alcohol, joven.
Por eso, Ale y la trupe de Clandelarge no se vieron sorprendidos cuando cerca de. Villa Lanzone, por el año 1992, antes de que la banda dejara de sonar para resucitar como el Ave Fenix en diciembre del año pasado, sintieron cuando la gente les preguntaba a coro: "van a tocar la canción de Lucio Metralleta Lopez"... porque sin quererlo y a pesar del tenor a quien estaba dirigido a un represor imaginario, el público intuía que era la canción del Lucio, el pugilista.
En esta re versión de Clandelarge la banda ya no cuenta con Gori, radicado hace tiempo en Suiza. Me encontré de casualidad cibernéticamente con esos músicos, luego de que en un intento por homenajear a Lucio Lopez -protagonista de mis combates boxísticos imaginarios, propia de la mente de un nene de 9 años, cuando bautice a uno de mis muñecos de juguete con su nombre- buscando en la matrix google. Y el primer nombre que saltó al escribir Metralleta López, fue Clandelarge, el portal de la banda. Alejando su baterista me escribió, nos presentamos, hablamos por teléfono y aquí esta historia.. . un homenaje a Lucio, quien tras sus dos derrotas boxística, cayó en un pozo del que no pudo salir y falleció en el olvido… aunque su recuerdo sigue latiendo en mi y salvando grandes diferencias, en el viejo hit de protesta de la banda Clandelarge.

(*) Lucio "Metralleta" López es el primero de la derecha (sin bigotes)

18/7/08

Quilmes: ...que las hay, las hay


Se jactaban de no creer en fantasmas y brujas, pero el clima espeso que generan las derrotas los obligó a obrar de apuro: “Que no se entere la prensa, sino vamos a quedar como los más giles de todos”, maldecía uno hacia los otros en pleno viaje a Chascomus, provincia de Buenos Aires. Es verdad; es poco común que tres dirigentes de un club de fútbol argentino, como es el Quilmes Atlético Club, estén frente a una tumba olvidada del cementerio de ese lugar un día de enero, mes atípico de competencia futbolera.
¿Qué hacían allí?, a quien buscaban?; la historia parece propia de una película de Alfred Hitcoch, y es más o menos así:
El club Quilmes (por Doc 9), conocido en el ambiente futbolístico como los cerveceros, había descendido tras realizar una pobre campaña en la máxima división. Era la primera experiencia de los ex torneros largos, ahora divididos en dos; Clausura y Apertura. Quilmes volvería a la categoría B, tras finalizar el Clausura del año 1992. Decano del fútbol argentino –Quilmes es el primer club del fútbol argentino, fundado por ingleses en 1887, ganándole la pulseada a Gimnasia y Esgrima de La Plata- siempre fue de largas agonías por sus intentos por volver a la primera división y sentir ese coqueteo con los grandes Boca Juniors, River Plate, Racing, el Rojo, entre otros. Ese año 92 sería más duro aún.
Es que Quilmes es particular. Tiene como una especie de estigma que lo puede convertir en el mejor pero también en el peor casi al mismo tiempo. Un ejemplo fue la obtención del campeonato de 1978. Pocos años después el mismo equipo descendió.
El primer año de bajada al Nacional B, en 1993, Quilmes casi logra la vuelta a Primera. Algo parecido casi ocurrió al año siguiente, ese del Mundial yanqui del 94. El cervecero jugaba bien, allí brillaban jugadores, como Nelson Vivas… pero el miedo a otra frustración comenzó a volar. Siempre faltaban 50 para el peso. Así fue como a algunos dirigentes se les ocurrió un disparate total para algunos, aunque no algo atípico en el ambiente del fútbol, sujeto a cábalas y la magia negra: contratar los servicios de una bruja. Dicen que la idea la había tirado un viejo dirigente de Temperley (por Doc 9). Pero en el Celeste no había logrado resultados y yacía en las últimas divisiones desde el año 1987. Así igual, unos dirigentes del cervecero viajaron a Chascomús en busca de la bruja Dora. Arreglaron un precio, primero la entrega de una parte; la otra, se entregaría cuando Dora termine el trabajo que consistía en que Quilmes gané su partido, y además caiga derrotado quien lo perseguía en la tabla por la vuelta a Primera: Gimnasia de Jujuy.
Creer o reventar, el partido del Decano contra Morón fue suspendido por disturbios, pero Gimnasia cayó frente al último Douglas Haigh de Pergamino. Se cumplió lo pergeñado por Dora quien al lunes siguiente viajó a la ciudad Quilmes en busca del cobro de su dinero. Pero los dirigentes cerveceros se negaron a pagarle argumentando que si bien los jujeños perdieron, al haberse suspendido el partido, el cervecero no había ganado. Mujer de instintos, Dora discutió duramente con ellos, renunció a la deuda y sentenció con una frase que no olvidarían: “Hombres infames; condenó a Quilmes a 13 años de mala suerte; no subirán jamás a Primera”.
Días después el partido contra Morón se reanudó. Contra todos los pronósticos, el puntero Quilmes cayó derrotado 3 a 2. Luego perdió los otros partidos. Así, Gimnasia de Jujuy era quien volvía a Primera división ese año… muchos comenzarían a hablar de maldición cuando en 1995, también sopa y se erigía campeón el Huracán de Corrientes.
Entre los muchos hinchas cerveceros se corría lo de la bruja maldita. Las malas campañas se repetían. En el año 2000, Quilmes cobró el mote burloso del tricagón; perdió tres finales que lo hubiesen catapultado a Primera, frente a Huracán, Los Andes y en el sistema de Promoción, con los cordobeses de Belgrano.
Con los ojos rojos de tanto llorar cuando en el año 2001, hubo otra de tricagón, esta vez frente a Nueva Chicago y nuevamente en Promoción frente a Belgrano. Fue así que un dirigente disparó: “La culpa es nuestra; nos mofamos de esa bruja de mierda; tenemos que pagarle”… y nuevamente viajaron Chascomus, en una operación secreta, a saldar
la deuda.
Vaya sorpresa cuando se enteraron que Dora había fallecido y sus restos yacían en el cementerio de esa localidad. La bruja no tenía familiares y pocos vecinos se acordaron de ella. Los dirigentes sólo atinaron a dejar un ramo de flores en la tumba de la bruja.
Querer o reventar, el espíritu de Dora continuo castigando a Quilmes. En un partido por uno de los ascensos en el 2001, pleno día soleado, una nube que salió de la nada se adueño del cielo, o al menos del Estadio Centenario de Quilmes. La lluvia hizo del campo de juego un chiquero y Chicago derrotó a Quilmes 1 a 0 vovliendo a Primera. Algo parecido ocurrió en el 2002 frente a Gimnasia de Entre Ríos.
Dicen que fue un trabajo de exorcismo de otra bruja quien liberó al Decano de su maldición. En julio del año 2003, Quilmes logró derrotar 1 a 0 a Argentinos Juniors y así, tras casi 13 años, volvería a Primera división. Tras buenas campañas, volvió al Nacional B el año pasado… Dora no esta… pero las brujas existen o no?

4/7/08

Presidentes: mejor arquitectos que abogados?

Estos días en que el conflicto del campo parece abrazarlo todo, donde la figura de la Presidencia de la Nación Argentina asoma constantemente para bien o para mal, creí óptimo dar por culminada la segunda encuesta (por Doc ) que data de los inicios de los Apuntes del Doc 9, por octubre pasado.
Palpitando el cuarto de siglo de democracia ininterrumpida que vive la Argentina, y bajo la pregunta: Desde 1983, los presis son de profesión abogados, ¿que profesión te gustarían que sean para cambiar?, los resultados fueron sorprendentes.
La idea era elegir entre cinco profesiones. Arquitectos, Médicos, Cocineros, Dibujantes y Amas/os de casa; fueron elegidas al azar al momento de elaborar la encuesta junto al mentor de este espacio: Quichicientos. Votaron a lo largo de ocho meses, casi 200 personas. El resultado fue el siguiente: Un rotundo 75% preferiría lo que nunca sucedió en el país argento; tener un presidente arquitectos. Escaños más abajo, con 36 votos y su 18% quedaron las profesiones médicos y dibujantes. En tercer lugar cerca, de 30 personas desean que los futuros Jefes de Estado sepan de comida. Un 15% para los cocineros. Cierra el último lugar, con un 7% las amas/os de casa.
Si se adopta en la línea del tiempo la figura de Bernardino Rivadavia como primer Presidente, los argentinos tuvieron 49 jefes de Estado. De esos, la mayoría fueron abogados y militares. En estos 25 últimos años de democracia, directamente todos fueron letrados. Pero páginas atrás de la conflictiva historia argentina y su fuerte sistema presidencialista, hay párrafos que merecen atención.
La patética Historia Oficial (por Doc 9 ) habla del “Sillón de Rivadavia” al referirse a la máxima magistratura, pero don Bernardo, que era un comerciante, tuvo ese cargo efímero unas pocas semanas por decisión de la Legislatura de Buenos Aires, que tenía para esos años… las riendas del poder de lo que aún no era la Argentina. Rivadavia fue nombrado: Presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata. El militar Justo José de Urquiza y su bufón y sucesor, el abogado Santiago Derqui se hicieron nombrar presidentes de la Confederación Argentina, que era una rejunte de las Provincias Unidas en la que no estaba el Estado más fuerte de lo que sería la Argentina: la provincia de Buenos Aires. Por lo tanto, a los ojos de la historia como el primer presidente del Estado Argentino unificado fue el polémico Bartolomé Mitre en 1861. En las siguientes presidencias, entre las que pasó Domingo Sarmiento, comenzaron a formarse los poderes y las instituciones que impulsaba la Constitución Nacional sancionada 12 años atrás en Santa Fe. Ese Estado quedó terminado hasta la asunción de otro militar, Julio Argentino Roca, en 1880. Para ese entonces los presidentes se elegían a dedo y uno de los grandes decisiones era el Ejército. Recién en 1916, los argentinos pusieron al ex policía Hipòlito Yrigoyen con la fuerza de las urnas. En 1930 se gestó el primer golpe de Estado. Los militares volvieron al poder. Repetirían en el 43, 55,62, 66 y el 76) Entre los años 1930 -1943 estuvo el peor fraude electoral. Esa llamada Década Infame gestó sin querer un movimiento que cambiaría la historia argentina. En 1946 se coronaría campeón de las elecciones presidenciales, Juan Domingo Perón. Tras ser derrocado, en 1955, él y su movimiento, sufrieron 18 años de prescripciones y persecuiones que dejaron el resultado de democracias débiles y más militares. En 1973, Perón volvió para morir en ejercicio de la presidencia. Su esposa, Isabel, la única ama de casa en llegar por el momento a la primera magistratura, nunca entendió de que se trataba y así, la peor de las dictaduras, para gestar el peor de los genocidios volvió a comandar ilegítimamente los poderes del Estado. Hasta llegar al triunfo del abogado Raúl Alfónsin en 1983 otra vez por las urnas.
En esta encuesta que acaba de terminar, parece que un gran porcentaje de argentinos quiere ver arquitectos en la rosada Casa de Gobierno. En Japón y en China, potencias nacionales, sus últimos gobernantes fueron de profesión ingenieros… quizá sea el momento de terminar con ese binomio abogados/militares que forjaron esta Patria desde su primer gobierno, la Primera Junta del 25 de Mayo de 1810, comandada por un abogado y periodista, Mariano Moreno y por un militar todo terreno, Cornelio Saavedra… será algún día presidente/a un arquitecto o un matemático?. Hoy gobierna la Argentina, la primera mujer electa Presidenta de la historia argenta… una abogada.

30/6/08

Carlos Quiros y sus pinturas digitales con kilómetros de tinta periodísticas



Carlos Quirós nació en San Rafael, Mendoza, en 1940. Es periodista desde hace más de cuatro décadas. Trabajó en el diario mendocino Los Andes, fue corresponsal provincial para La Prensa, en La Opinión y en el diario Clarín. Este Apunte es su historia que quería compartir.
La influencia de su madre italiana, artista en pintura de caballete, tuvo mucho que ver en su San Rafael natal de la provincia de Mendoza. También de su tío Ciro. Carlos Quirós proviene de una familia de artistas; su padre había sido un gran disertador en teatros. Carlos recuerda que cuando comenzó a incursionar en el teatro, su padre, un gerente de una importante bodega mendocina, le dijo al pasar: “Esta bien, pero como vas a alimentar a tu propia familia?”.
Cuenta Quirós que “desde chico, cuando imitaba las pinturas de mi madre, tenía esa necesidad de expresarme”.
Cerca de la adolescencia, Carlos comenzó a trabajar en una empresa inglesa relacionada al mundo de la carne.
Al terminar el servicio, Carlos Quirós decidió radicarse en la ciudad de Mendoza para estudiar periodismo en la Universidad de Cuyo. “Recuerdo que a pesar de tener que hacer el servicio militar, la empresa continuó pagándome la mitad del sueldo y ese dinero fue fundamental para realizar mis estudios”.
Mientras el radical Arturo Illia comandaba como podía el timón de la presidencia de la Nación, Quirós culminaba su carrera.
“A la vez que cursaba las últimas materias de periodismo, estaba haciendo una pasantía en la Radio Libertador de Mendoza. Un día me pidieron cubrir una importante sesión en la Legislatura provincial”
El día al que hace mención Quirós fue un antes y un después en su vida. En uno de los pasillos del edificio del Poder Legislativo provincial se cruzó con el destacado periodista mendocino Antonio Di Benedetto, autor de obras como Mundo Animal (1953), El pentágono, Declinación y Angel (1958), El Silenciero (1964), entre otros, quien había sido profesor suyo en la facultad.
“Antonio me ofreció trabajar en la sub corresponsalía del diario La Prensa en Mendoza. El venía de ser el director del diario Los Andes”, recuerda Quirós quien a la vez escribía en una revista que publicaba la Universidad de Cuyo, junto a Raúl Fain Binda, y otros jóvenes periodistas.
Alrededor del año 1968 llegó a la provincia de Mendoza el periodista Jacobo Timerman, tentado por el empresario Alberto Coltón para crear un diario. Experto en los temas periodísticos, Timerman sugirió que el nombre de la flamante publicación sea directamente “El Diario”.
Cuenta Quirós que don Jacobo paseando por la ciudad compró una de las publicaciones de la Universidad. Cazador de talentos, convocó a todos los jóvenes que escribían en ella.
Según Quirós, Jacobo fue contundente: “los contrato para que piensen como debería ser el mejor diario”. A las semanas se sumarían otros dos muchachos que Timerman conocía de sus revistas Primera Plana y Confirmando: Horacio Verbitsky y Luis González O’Donnell.
El flamante diario no funcionó. A poco tiempo de salir a la calle, sin respuestas del público, el empresario Colton lo cerró. “Creo que el diario al lector mendocino de esa época le quedaba grande, porque en sí el diario era bueno y preanunciaba todo lo que en unos pocos años después iba a suceder políticamente en la Argentina de los años 70”.
El periodista que late en Quirós pudo más. Renegó de su derecho a cobrar la indemnización cuando El Diario bajó las persianas a cambio de una condición: heredar el archivo, que sería la base del siguiente proyecto que abordaba: fundar la revista Claves.
“Tengo los mejores recuerdos de esa publicación. Palpitábamos muy de cerca todo el acontecer político del país. Cubríamos todo lo posible y dábamos lugar a todos los sectores. Recuerdo que a veces publicábamos, entre otros, columnas de un conservador como era Francisco Gabrielli, quien fuera dos veces gobernador de Mendoza.”, memoriza Quirós.
En un principio Claves se comercializaba por suscripción. A mitad del año 1974 comenzó su venta directa en los puestos de diarios y revistas de Mendoza. Un atentado de la Triple A –que comenzaba a poner en práctica su maquinaria del terror- en un día de impresión en los talleres, puso fin a esa publicación.
Un llamado desde Buenos Aires alertó a este periodista mendocino. “Te venís a trabajar conmigo a Buenos Aires cuanto antes”, dice Quirós que le dijo Timerman. Don Jacobo tenía información calificada que en las listas negras de la Triple A por Mendoza, figuraba el nombre Carlos Quirós.
Jacobo Timerman le ofreció cubrir Congreso de la Nación. Fue así que se acreditó como periodista en la controvertida Cámara de Diputados de ese entonces.
Un año después de gestar el golpe de Estado, en 1977 la dictadura militar expropió el diario La Opinión. Ese mismo año Jacobo Timerman fue secuestrado por una fuerza dependiente del ex general Ramón Camps. El matutino no dejó de editarse pero quedó intervenido militarme.
Al remontarse en el tiempo, Quirós recuerda que “como tenía un gran aprecio por Jacobo, en la redacción, trataba de publicar los habeas corpus que me propiciaban hombres como Hipólito Solari Yrigoyen”.
Con el Congreso Nacional clausurado, la intervención castrense en La Opinión le ofreció a Quirós la jefatura de la Redacción. La cosa duró hasta que los militares devenidos por la fuerza en periodistas censuraron una publicación de la que Quirós era autor referente al holocausto judío a manos del nazismo.
“Recuerdo - señala Quirós- que el militar me llama a su despacho y me dice para que vamos a revolver tanta mierda; le contesté que si el material no se publicaba, yo renunciaba a seguir trabajando en La Opinión”.
La nota no se publicó y el periodista cumplió con su palabra. Pronto volvería a las redacciones cuando en un encuentro de ex presidente latinoamericanos realizado en la Argentina, se topó con Avelino Porto, eterno rector de la Universidad de Belgrano, quien le ofreció dirigir la revista Vigencia que editaba la Universidad. Por ella desfilaron escritores como Félix Luna. El diseño lo hacia Hermenegildo Sabat, y el colaborados estrella era nada menos que Jorge Luis Borges.
Hasta ese año 1980, el periodismo era todo para Quirós. Pero comenzaba a mellar su vocación por la pintura. Así fue como comenzó a volver a incursionar nuevamente en el mundo de la pasta, pinceles, acrílicos y otra vez con su comprovinciano, el artista Enrique Sobisch, quien tenía su taller anclado en la ciudad de Buenos Aires, al mismo tiempo en que Marcos Cytrynblum, -quien fuera secretario de redacción del diario Clarín desde los primeros días de la década del 70-, lo convocara a formar parte de su equipo de trabajo, junto a periodistas como Joaquín Morales Solá, Roberto Guareschi, entre otros.
La derrota militar en la Guerra de Malvinas adelantó el fin de la dictadura militar. En la campaña electoral para los comicios de ese año, Carlos Quirós fue el encargado de seguir periodísticamente a lo largo y a lo ancho del país, al candidato del radicalismo, Raúl Alfonsín, quien vencería al candidato justicialista, el recientemente fallecido, Italo Luder.
Una vez que el traje de la democracia volvió a vestir a las instituciones, Quirós pidió a los jefes de Clarín volver a acreditarse en el Congreso de la Nación. Llegó el turno de cubrir el Senado. Y también de dar más lugar al artista que llevaba adentro.
“Mi incursión en la técnica digital, se originó cuando en las redacciones periodísticas se reemplaza la tradicional máquina de escribir por la computadora, la famosa PC. En ella descubrí, estimulado por los recuerdos de mi adolescencia, que se podía pintar y dibujar”.
Carlos Quirós, aclara, que en sus obras no utiliza modelos en vivo ni impresos. Que su fuente de inspiración es su propia imaginación. Entre ellas figuran temas como la inseguridad, la marginación, los cartoneros, la crisis del 2001, la tragedia de Cromañon.
“Creo que de mi mente salen los fantasmas que pueblan mis cuadros. En ellos intento reflejar, con el peso de mis cuatro décadas de periodista en las áreas políticas y sociales, éxitos y fracasos de nuestra sociedad”, dice un Quirós melancólico mientras repasa fotos como pintor, de la obra que retrata al desaparecido Julio López, Sigan buscándome, testigo crucial del juicio realizado por delitos de lesa humanidad, en abril del 2006, contra el represor Miguel Etchecolatz, inmortalizada en un cuadro de una de las paredes de la Sala de Periodistas de la Cámara de Diputados, sitio donde tantas veces estuvo como periodista.

24/6/08

Ringo y Sally; el amor sin edad


Sally Conforte era una rubia aceptable. Tenía casi 60 años pero conservaba ribetes de una belleza lejana. Al morir, hace casi 16 años atrás, se llevó uno de los secretos más curiosos. Si había sido o no la amante del asesinado boxeador argentino, Oscar Ringo Bonavena. También con la desaparición de Sally se esfumó gran parte de la explicación de la muerte de Ringo. El amor no tiene edad. Sally tenía 26 años más que este boxeador. Dicen que a Ringo siempre le gustaron las mujeres mayores. Para algunos hombres esas mujeres radian experiencia y sensualidad, como si supieran manejar los tiempos del propio cuerpo, sabiendo tocarse, sabiendo hacer sentir hombre al hombre. Que convierten el sexo en algo más que en una acumulación de horas sin anécdotas.
Bonavena conocía los rincones de Manhattan, esa isla gigante que forma parte del mítico condado de Nueva York, en los Estados Unidos. El púgil argentino había desembarcado allí en 1963, a los 21 años de edad. Atrás dejaba sus comienzos en su barrio de Boedo, en la ciudad Capital argentina, a sus hermanos y su madre, -quien había sido como lavandera empleada en la casa de la quien años después sería ministro de Economía de la peor dictadura militar, José Martínez de Hoz.
Hombre de sentimiento y la acción, no del perfil bajo, Bonavena volvería a la Argentina, con apodo nuevo y todo: Ringo por su parecido al baterista de Los Beatles, Ringo Starr. Es que este púgil ya no sería el mismo. Se estaba gestando el ídolo popular.
Los promotores del Ringo boxeador eran sus hermanos. También tuvo otros. Uno fue Joe Conforte, un tilingo empresario de la noche. Allí fue donde Ringo conoció a Sally, que era la esposa de Joe. Por más cinco años la vida de este púgil de la categoría máxima intercalaba combates entre la Argentina y el país norteamericano, timoneaba como podía su matrimonio con su esposa Dora Raffa, sufría su pasión por el club de fútbol del que era fanático, Huracán y coqueteaba con el mundo del espectáculo. De algún modo esto último fue como un salvavidas de plomo para Ringo. Es que dinero y la fama son un arma de doble filo. Ringo se sentía Dios. Las mujeres se le regalaban, la noche porteña o yanqui lo seducían. Además, el boxeo mundial tras la suspensión del hiper campeón Muhammad Ali por su negativa a ser reclutado a combatir en la guerra que los Estados Unidos estaban gestando en Vietnam, era como un reino sin monarca. Igual, la pasión que en Ringo despertaba Sally rompía todo otra tentación. El deseo por tenerla era para Bonavena, más fuerte que las piñas que daba y recibía en el ring. Y eso que Ringo guanteó con todos, desde campeones argentinos como Gregorio Goyo Peralta, pasando por internacionales como Joe Frazier, George Chuvalo, el alemán Karla Mildenberger y el propio Alí, su emblemática pelea. Sucede que cuando las proscripciones culminaron para Muhammad Ali, su regreso al boxeo fue frente a Ringo. El 7 de diciembre de 1970 los ojos del mundo se posicionaron en el Madison Square Garden. Allí también estaba Sally que abrazaba el mismo sentimiento de atracción por Ringo. La pelea fue descomunal. Ringo casi noquea a Alí en el noveno round. Perdería por KO en el último, cuando aún eran 15. Fue un combate inolvidable. Hasta se dio el lujo de llamar gallina al gran boxeador norteamericano, palabras que penetraron como si fueran lava de un volcán para Alí.
Aunque algunos los niegan, tras esa pelea, el empresario de la noche, Joe Conforte comenzó a acercarse más a Ringo. No ya para proporcionarle los vicios nocturnos, sino como promotor de peleas. Arquitecto práctico para levantar una estructura de poder, Conforte intuía que Bonavena era oro en polvo para el mundillo del box.
Desprotegido como los árboles en el invierno, Ringo aceptó. Interpretaba que así podía estar más cerca de Sally. Bonavena siguió combinando su tiempo entre los dos países americanos. Los medios de comunicación y el propio Conforte comenzaron a barajar la posibilidad de la “pela revancha”: Muhammad Ali vs Ringo Bonavena. Así fue como
Ringo retornó a los Estados Unidos en busca del desquite ante Alí. Dicen que mientras Joe quemaba horas en su cabaret Mustang Ranch, Ringo convertía en realidad su deseo de poseer a Sally. Joe siempre intuyó que entre ellos pasaba algo. La noche del 22 de mayo de 1976, en la lenta caída de las sombras, Willard Ross Brymer, cumplió con la orden del mismo jefe que compartía con Ringo: Joe Conforte. Un disparó certero al corazón terminó con la vida de Bonavena.
El 30 de mayo de 1976 con su pecho envuelto en claveles rojos, Bonavena fue velado en el lugar que más sintió suyo, el Estadio Luna Park. Ese día nació el mito del ídolo, popular, superando incluso a los campeones mundiales del boxeo argentino; Ringo era el icono que supo inventarse a si mismo, que supo ser cantante, modelo, actor. Sin embargo, al morir Sally, 16 años después del entierro de Ringo, mucho quedó en tonteo de los secretos. Ringo amaba a esa mujer que podría ser su madre, o en realidad ambicionaba quedarse con los negocios del esposo y manager Joe?, ¿todo fue orquestado entre los supuestos amantes que no eran tales para evitar ser víctimas del negocio del tráfico de drogas que dicen, tenía Joe? Son algunas de las preguntas que flotan en el aire, que rebotan incluso en la estatua –solo dos boxeadores en la Argentina tienen monumentos, el otro es Luis Firpo- que desde hace cinco años atrás ilumina el recuerdo del ídolo frente a la sede de su querido Club Huracán.

16/6/08

El peligro del miedo


Amada y odiada, el 26 de julio de 1952, a los 33 años de edad fallecía una de las mujeres más importantes de la historia mundial y de la Argentina; la señora esposa del entonces presidente de la República. La denominada Jefa Espiritual de la Nación, la Abanderada de los humildes; la Dama de la Esperanza; su nombre Eva Duarte de Perón, Evita para su pueblo.
El Poder Ejecutivo a cargo de su marido decretó duelo nacional por un mes. Cerraron los cines, los teatros y todos los espectáculos. Las radios transmitían exclusivamente música fúnebre.
Fue velada durante 12 días bajo la Cúpula del Ministerio de Trabajo. Desfilaron medio millón de personas ante su féretro, que contenía su cuerpo víctima del cáncer momificado. Las flores de todo el continente se agotaron. Pero algo más llamó la atención a Jorge Taiana, el médico que acompañó los últimos días a Evita.
Ese día al profesional sigilosamente se le acercó un cabo fornido y regordete de la Policía que formaba parte de la custodia del eterno velorio. Al oído le susurró:
“Doctor, necesito hablar con usted. Sufro un estigma desde hace semanas. Cuando Evita empeoraba, yo también me enfermaba, cuando ella se alivió, yo también mejore. Quise ofrecer mi sangre para las futuras transfusiones; doctor que pasarán con mi cuerpo y espíritu ante la muerte de la Señora”.
La madrugada del 1 de julio de 1974, ese hombre, José López Rega, conocido como el Brujo por su afición al umbanda, personaje siniestro si los hay en la larga historia argentina, volvería a cruzarse en la vida del doctor Taiana, pero esta vez como ministro de la presidenta Isabel, la segunda esposa de marido de Evita y con mucho poder público.
Habían pasado más de veinte años de aquel encuentro con ese policía que había dejado estupefacto al médico Taiana. El gobierno de Isabel no pasaba por el mejor momento. Y la mayoría de los dirigentes peronistas y opositores, apuntaban su bronca al el ex cabo López Rega, devenido en ministro de Bienestar Social y consejero del Presidente Juan Perón y la vice, su esposa Isabel: El primer mandatario agonizaba en esa mañana del primer día de julio del 74. Taiana sabía que la muerte era inminente; el General era un gran fumador y sus pulmones estaban reventados. Rodeado de enfermeras, Taina atendía las necesidades con la más extrema dedicación. De pronto un intruso abrió el lecho de muerte de un portazo.
“Quiero retener al General en esta tierra... o mi Faraón, siempre le di mis energías. Quédese conmigo, quédese, o mi señor, volvamos como antes’, repetía a los gritos el Brujo López Rega.
Inmediatamente, Taiana expulsó a Rega. “Váyase, por favor, deje al paciente tranquilo”, mientras el Brujo zamarreaba de las piernas al Presidente bajo el grito de “quédese en mi poder Faraón, o mi señor, quédese ante mi”.
Las últimas palabras de Juan Perón antes de entregarse en brazos del médico Taiana fueron: “Doctor, me voy de esta vida... Esto se acaba... Mi pueblo... Mi pueblo...”. Fueron sus últimas palabras.
La futura sucesora en el cargo por mandato constitucional, Isabel, presenciaba la dramática escena. Y otra vez, el Brujo estaba presenciando ante los ojos del médico Taiana una muerte trascendental para el país como lo fue la de Eva en 1952.
La historia es conocida. Isabel de Perón nunca estuvo a la altura de las circunstancias, y los militares fueron ganando espacio a pedido de un gran sector de la sociedad. La estocada final sería el 24 de marzo de 1976 cuando asaltaron el poder los representantes de grupos monopólicos afines corporaciones extranjeras. Civiles que usaron a los militares traidores al legado del Ejército Libertador de José de San Martín. Siete años del peor de los terrores se adueñarían de los argentinos. Comenzaba el hundimiento de la Argentina que necesitó del peronismo, mediante el menemato para aniquilar la Patria. Y en el proceso de volver a ser lo que fuimos, otra vez el peronismo, vuelve a tomar la posta. Unidos o dominados.

8/6/08

Jorge; el abuelo que no dejaron ser

(*)
El barco proveniente de Polonia amarró en el puerto porteño una mañana lluviosa de 1931.Los padres del pequeño Jacobo estaban huyendo de los estragos que había dejado el huracán que fue la primera Guerra Mundial en toda Europa. Así fue como en estas pampas, la familia se radicó y Jacobo aprendió a adaptarse. A pesar que sus padres eligieron para vivir el barrio porteño de Villa Luro, Jacobo se hizo hincha del Racing Club de Avellaneda y se hacia llamar Jorge. Años después nacieron sus hermanos argentinos Enrique, y las nenas Ana, Cecilia y Rosa. Cerca de los 20, el ahora Jorge conoció a Teresa, una rubia tres años menor que él. Al poco tiempo se casaron y vaya coincidencia; la futura esposa de Jacobo también era oriunda de Polonia. Las causalidades y algo más de necesidades hicieron que el barco que transportaba a Teresa no siguiera curso a los Estados Unidos y virara hacia la Argentina. De esa unión, en pleno gobierno peronista de los cincuenta, nacieron Eduardo y Susana. Los dos hermanos se criaron en la misma casa de Villa Luro, donde se habían crecido el ahora papá Jorge y los flamantes tíos. Ere era el deseo de los padres de Jorge –los abuelos de Eduardo y Susana- para equilibrar un poco la balanza. Sucede que Jorge, quien era el mayor tuvo que salir a trabajar desde muy chico, mientras que sus hermanos corrieron mejor suerte y pudieron estudiar en la Universidad. Así era la cosa; Jorge era un polaco pobre en la Argentina, pero muy feliz. Los años se sucedieron, Jorge saltaba de oficio en oficio, y naufragaba en sus proyectos laborales –como lo fue montar una de fábrica de guantes- mientras sus hermanos, la dentista Cecilia y el médico Enrique, facturaban dinero mediante el ejercicio de sus profesiones y el éxito en sus diversos comercios. Jorge no sabía lo que era le envidia. Admiraba a sus hermanos y la realidad de estos; ellos eran el espejo que Jorge quería para sus dos hijos. Que estudien. Y así fue; Eduardo y Susana entraron a la Facultad. Amigo de sus amigos, bonachón, siempre al lado de su Teresa, Jorge era un hombre feliz. Los años se sucedieron en armonía. Fines de los 70, mientras la Argentina sucumbía en las peores de las represiones de la que sería la última dictadura militar, Jorge recibiría de parte de su hija Susana una de sus últimas alegrías; recibirse de abuelo con la llegada de su primer nieto. “Soy un nono joven y feliz”, repetía hasta el cansancio con esa voz de lija que tenía por tantos años de sus cigarrillos Particulares sin filtro. Es que sentía que a los 53 años la vida le sonreía; tenía a su nieto, sus hijos avanzaban en los estudios, y ya no sentía celos, sino todo afecto hacia su yerno Mandi. De nada importaba trabajar como un condenado en la perfumería de uno de sus hermanos, que seguían cosechando éxitos, invirtiendo en negocios y en propiedades. Esa primavera de Jorge duró casi seis años, porque un día, apagaron su llama. Entre abogados y juicios de por medio, su corazón y cabeza no soportaron que sean sus propios hermanos, su misma sangre, ellos, los “exitosos”, quienes lo intimaban a abandonar la casa de Villa Luro, esa que los vio estudiar, mientras Jorge trabajaba todo el día.
- Acá no entras, rata.
- ¿Vos quien sos para impedir que despida a mi hermano?; voy a llamar a la policía, ya vas a ver.
- Llama a quien quieras, pero vos, asesino, acá no entras.
Enrique no tuvo más remedio que irse. Mandi, flaqueado por su eterno amigo José –padrino del primer nieto de Jorge- no iba a dar el brazo a torcer. Juró ante la tumba de su suegro que en su velatorio no iban a entrar sus propios verdugos… por más que tengan la misma sangre.
- Fue mi hermano. Y lo quiero despedir.
- Callate, tortillera. Si ustedes dos quisieron dejarlo en la calle. Acá no entras… repicó Mandi cuando minutos después, Cecilia quiso “despedir” a Jorge.
De esta triste historia se están por cumplir 25 años. Los nombres, al igual que el Apunte no son ficticios. Si viviera, hoy Jorge tendría unos 84 años. Muchas preguntas quedaron en el tintero. ¿Hubiese sonreído más la abuela Teresa?, ¿seguiría siendo tan compinche de su primer nieto?...Eso sí, la Justicia divina se encargó de los “hermanos exitosos”. Murieron muy jóvenes por extrañas enfermedades.

(*) La foto pertenece a la obra del artista de pintura digital, el periodista Carlos Quiros


30/5/08

La Pantera Negra … y Rosa?




Los registros de la historia dicen que la primera vez que apareció la palabra homosexualidad fue en la Prusia de 1869. Prusia, país hoy inexistente, abarcaba el territorio ubicado en las costas del mar Báltico, que terminaría dando origen a un gran Estado de Europa, precursor de la actual Alemania. La homosexualidad es una orientación sexual que sería algo así como la atracción romántica hacia personas del mismo sexo, un término que el prusiano Karl Maria Kertbeny dio a conocer tras fusionar el término griego homo (igual) con la palabra sexo. Pero siempre que se aprieta por un lado se explota por otro. Y así se despertaron los odiosos de siempre, esos que desprecian a los homosexuales. El término homofobia es de vieja data, incluso de tiempos en que la Biblia cuestionaba la historia de esas ciudades repletas de “degenerados”, Sodoma y Gomorra. Los homofóbicos repudian, sienten miedo, prejuicio y discriminación hacia esas personas que se sienten atraías por las del propio sexo. La combinación es letal: otra vez el griego homo + fobia (miedo).
En la Cuba de Fidel Castro apenas iniciada la Revolución, que puso fin a los negociados de Fulgencio Batista, la homosexualidad fue declarada delito aberrante. Pasarían décadas para su despenalización y la toma de conciencia de Comandante Castro. En 1959, el gobierno revolucionario cubano promulgó una batería de decretos que consiguieron mejorar la calidad de de vida en el país, abriendo un proceso de expropiaciones y nacionalizaciones que afectaron fuertemente a la clase alta y a las empresas del enemigo declarado: los Estados Unidos. En abril de 1961, en una de las últimas medidas de su gobierno antes de entregar el poder a John F. Kennedy, el presidente estadounidense Dwight Eisenhower cortó las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, con ataques de aviones yanquis al pueblo cubano de Bahía de Cochino incluido. Nacía así, un odio irreconciliable entre ambos países. Aunque algo hermanaba a sectores mayoritarios de ambas sociedades de esos países americanos: el odio por los homosexuales. El boxeo no fue la excepción. También fue salpicado por esas broncas y prejuicios.
“Yo soy un hombre criado en las duras zafras de Cuba. No tengo nada que ver con la política de mi país. No me interesa ni Fidel Castro ni el Che Guevara. Tampoco lo que diga el gobierno de los Estados Unidos. Lo único que si sé, es que voy a ganar, porque tú eres una mariquita que le gustan los muchachos”.
Con esa palabras se disparó el boxeador cubano Bernardo “Benny Kid” Paret, minutos previos a la pelea por el titulo mundial de welter que ese 3 de abril de 1962, volvería a disputar con el estadounidense Emile Griffith y así comenzar a sentenciar su destino. Paret, se burlaba de su rival, el moreno Griffith, un púgil veloz que combinaba su tiempo entre el gimnasio y en diseñar sombreros para damas. Para esa época, los combates Paret vs Griffith eran un clásico. Ese día fatal el cubano Paret expondría por segunda vez su cinturón de campeón frente a Griffith, quien lo había perdido en el 61. Esta era su revancha. El boxeo es un deporte de códigos. Lo que nace en el ring, termina en el ring. Esa vez, Griffith no perdonaría que su eterno rival se entrometiera con su sexualidad. Más en esos tiempos homofóbicos al por mayor. Los cronistas deportivos conocían la rivalidad que existía entre los dos boxeadores.
Cuando Paret dijo lo que dijo; el púgil norteamericano no dio vueltas: “Esta vez no sólo voy a ganarte; voy a matarte”.
Siete mil 500 espectadores estaban presentes. El Madison Square Gardens explota.
Hasta el sexto round todo estaba a favor de Griffith, pero Paret no se daba por vencido. Era la guerra. Hasta que el norteamericano, sediento de venganza por recuperar el titulo pero más, por sentirse humillado a divulgarse su sexualidad, golpea a Paret con un potente gancho en la mandíbula. Una lluvia de puños fueron sucediéndose en el rostro del cubano. El referí, Ruby Goldstein, no paraba la pelea… dicen que el fantasma de muerte siempre ronda por los cuadriláteros. Sin embargo, hubo más muertos en el automovilismo, en el civilismo, en el rugby. Desde la óptica del Derecho, si un boxeador muere en un combate, podría haber lugar a una demanda civil, a lo que se conoce como la pérdida de la chance, que no es otras cosa que equiparar cuanto hubiera dado en dinero y otros factores la vida del fallecido. Es difícil de comprobar.
Sucede que tampoco se puede demandar por lesiones ya que no morir en el ring, si se respeta el reglamento, no configura en delito.
La victoria de Griffith fue recibida en silencio. Paret fue sacado moribundo en camilla. Tieso, pálido en su piel morena y cubana. En el hospital Roosevelt le diagnosticaron conmoción cerebral. La operación duró más de dos horas. Paret murió a los pocos días. Dicen que es difícil descifrar que se entiende por nocaut, que en realidad se sabe muy poco acerca de qué es. Paret falleció a causa de un traumatismo encéfalo craneano menor en el cerebro. Esto suele ocurrir cuando la cabeza se mueve muy rápidamente debido a un golpe recibido.
Griffith dijo que no sabía que la pelea había terminado. Aceptó que estaba dominado por la furia: “Paret me insultó”.
La culpa es un elemento de carácter legal que se comete por negligencia, -que es hacer de menos- o impericia o imprudencia,-que es hacer de más-.
Hace meses atrás, Griffith, La Pantera Negra, ahora de casi 70 años de edad, recordando la muerte de Paret, dijo que el referí debió para el combate. Alejado del boxeo desde que el argentino Carlos Monzón lo vencieran en el año 1973, -década de oro del boxeo mundial –confesó su condición de homosexual hace diez años atrás. Dicen que al primero que le contó ese secreto a voces fue a su ahijado Benny, el hijo de Bernardo “Benny Kid”... cosas lindas del boxeo, y de la Pantera Negra… y algo Rosa.

16/5/08

La pintura del Día del Toro



Hay personas que nacen con un don; el don de crear, el de transportar un sentimiento a un papel, a un lienzo o a una pared como toda aquella creación humana que convierte el recuerdo del ayer, en una obra inmortal.
Así lo creyó, el pintor George Bellows un estadounidense nacido en 1882, dedicado a la perpetuidad de los retratos. Su obra más destacada reposa en la Galería Nacional de Arte de Washington, capital federal de los Estados Unidos. Ella reproduce la que para algunos fue la pelea de boxeo más importante de todos los tiempos; el combate entre el local Jack Dempsey contra el argentino Luis Angel Firpo, el 14 de septiembre de 1923.
Bellows era un fanático del mundo del boxeo. Siempre que podía se hacia una escapada para ver alguna pelea. Para este pintor ese deporte era arte pura; la magia de pegar sin dejarse golpear. El juego de saber que no es quien tira más golpe sino quien aguante más el ritmo el mejor boxeador. El mérito de que no es mejor el que pega más, sino el que recibe menos.
La obra más grande de Bellows, llamada “Dempsey vs Firpo” resume mucho. En la Argentina, esa pelea fue una especie de bisagra. Por ese día emblemático, los 14 de septiembre en ese país festeja el Día del Boxeador. Si bien para los argentinos el deporte popular por excelencia es el fútbol, se respiró boxeo por muchos años. En América latina, junto con los mexicanos, los pugilistas argentinos han sabido ganarse un reconocimiento mundial desde los puños de campeones mundiales como fueron Carlos Monzón, Pédro Décima, Uby Sacco, Nicolino Locche, y de ídolos como Ringo Bonavena o José María Gatica.
¿Pero que pasó realmente ese 14 de septiembre del 23, cuyo primer recuerdo inmortalizó el pintor Bellows?.
En mayo de ese año, en los Estados Unidos se estaba gestando la que sería la Pelea del Siglo. Para ello, era necesario buscarle un rival al campeón de la máxima categoría, el local Jack Dempsey. Que mejor que el retador sea quien derrotaría a los mejores de ese año; el argentino Luis Ángel Firpo, conocido como el Toro Salvaje de Las Pampas.
Firpo había nacido en 1894, meses antes que su ahora rival Dempsey. El Firpo niño jamás imaginó su destino. Lejos estaba de él la práctica de ese deporte raro que era el boxeo, en su Junín natal de la provincia de Buenos Aires, más cuando bien de purrete una dolencia en los oídos lo tenía a maltraer. Dicen que descubrió el poder que tenía en sus puños cuando de adolescente noqueó a tres sujetos que intentaron asaltarlo. Pronto iniciaría una carrera boxística que lo llevaría a los Estados Unidos a enfrentar al más grande pugilista de ese entonces. Así fue como el 14 de septiembre de 1923, ante 80.000 personas, enfrentó a Jack Dempsey. La pintura de Bellows paraliza por toda la eternidad el momento en que Firpo arrojara a Dempsey fuera del cuadrilátero por 17 segundos. Por años reposó en el restaurant que el propio pugilista estadounidense poesía en los años 60 en New York. Eran tiempos en que el conteo del árbitro sólo se hacia dentro del ring. Incorporado Dempsey, derrotaría a Firpo en el segundo round. Tras esta pelea, se incorporó a las reglas que el boxeador que derribaba a su contrincante, debía ir al rincón cercano más neutral. Sucede que Dempsey derribó más de nueva veces a Firpo, ya que siempre se quedaba al lado de él sin dejar que el Toro de las Pampas se incorporará.
A pesar de la derrota, esa pelea fue para Firpo el puntapié inicial para una carrera excepcional. Retirado del boxeo, 13 años después de ese combate, Firpo se dedicaría a la ganadería, con el mismo éxito que tuvo como boxeador. Fue propietario de varias estancias, y sería socio en el mismo rubro, de quien había sido su rival de ayer; Jack Dempsey. Dicen que en el cumpleaños 60 de Fripo, su amigo, socio y ex rival, le susurró al odio: “Toro, ese día tendrías que haber ganado vos”…

8/5/08

Siempre celeste... aunque cueste

Su colega lo escuchaba atentamente. Ambos, pasionales hasta la médula, debatían a capa y espada sus diferentes posiciones. -: No te entiendo, al final vos simpatizas por todos; esto viejo, es como el matrimonio, te casas con una y listo.
No es que esas palabras de Hugito escondían al hombre más fiel del mundo. Es que Hugo es de esos que sostienen que sólo se puede simpatizar por un único equipo de fútbol
-: A lo sumo, hace como yo, que soy fana de River, pero mi segundo equipo, es el verdecito, Ferro. Así, sentenciaba el Hugo
En la Argentina el deporte nacional es el pato, según un decreto vigente del primer gobierno peronista de 1953. Se respira fútbol las 24 horas del día argento. La historia decreta que fueron los ingleses quienes inventaron este deporte. Sin embargo hay evidencia científica, que documenta que los soldados romanos, en tiempos de descanso hacia la invasión a Cartago, derretían sus escasos pasatiempos, en jugar al harpastum, una especie de ancestro del fútbol.
Sea como sea, la Argentina es fuente generadora de grandes jugadores de ese deporte mundial. Sin ir más lejos, arriba del podio de todos los tiempos, sigue reposando la figura de un argentino, Diego Armando Maradona. En la Argentina, el fútbol es una cuestión de vida. La pelota oficia como canalizador de todos los problemas. Los porteños Boca Juniors, River Plate, y San Lorenzo, más los dos de la ciudad bonaerense de Avellaneda, Independiente y Racing Club, son los que mayor seguidores en hinchada tienen… pero también hay otros equipos.
La charla continuaba sobre rieles de pasión... Hugo, volvió a disparar su lengua.
-: Además, no te entiendo, como podes ser hincha de Boca, y además simpatizar por Quilmes, y por ese,... como era, Temperley?
La respuesta del otro no se hizo esperar. Y con ella, la llave de este cerrojo del sentimiento, ante la mirada inquisidora del Hugo.
La cosa es más o menos así: el muchacho contó que nació en el mítico barrio de Barracas, pegado al de la La Boca, al sur de la Capital Federal argentina hace treinta años atrás. Allí se crió, conoció a sus amigos y su casa paterna esta ubicada a siete cuadras del mítico estadio del Club Atlético Boca Juniors, la llamada Bombonera. El hombre, a su vez, por rama paterna tiene muchos familiares viviendo en la ciudad de Quilmes, provincia de Buenos Aires. El flaco tenía un speech que Hugo aún no comenzaba a entender: decía que era hincha de Boca por nacer allí, de Quilmes por historia, pero que recién a los 10 años de edad, eligió algo distinto para simpatizar…
Ante el cada vez más interés de su colega y nuevo compañero laboral, el muchacho, logró retrotraerse en el tiempo.
Así, dijo que el 23 de marzo de 1987, comenzó a hacer para él un día inolvidable. Unos familiares lo llevarían por primera vez a la Bombonera. Decía, que desde de niño le llama la atención lo popular, ver mucha gente en las calles. Ese 23 era especial, porque al otro día, el 24, se cumplían once años del golpe militar que desató la peor de las dictaduras. Si, ese domingo 23, no era un día más. Recordaba cada detalle, cada cosa en su lugar. Dijo, que almorzaron temprano, y se fueron para la cancha. A Boca, la cosa le venía fácil: recibía al último en la tabla de posiciones, el sureño Temperley, oriundo de esa localidad del mismo nombre, que junto con Llavallol, Turdera y San José, forman el Partido de Lomas de Zamora, enucleando así, uno de los pulmones del conurbano de la provincia bonerense. El mote proviene, de su fundador, el ingles terrateniente George Temperley, quien en 1870, loteó su casa para fundar el pueblo.
En la fecha 33, en épocas en que el fútbol argentino de primera división aún se disputaba como en Europa, es decir, en un único torneo anual, los augurios decían que el Boca de César Menotti, el técnico que 9 años atrás había dirigido a los campeones del Mundo, lastimaría a Temperley, -conocido como “ Celeste” por el color de su camiseta-, desde los aportes de jugadores como Carlos Tapia, el 9 Jorge Comas, y la Chancha Rinaldi.
Lo cierto es que Boca no pudo quebrar el marcador por las manos de ese gran arquero del Celeste, que era Gabriel Puentedura, un guardameta formado en las divisiones del River Plate que años después sería campeón en el ascenso con Huracán y Banfield.
El muchacho, contó que desde su benjamín mirada de 10 años, no sólo reparó en la imponente hinchada boquense, la llamada N 12 y en el clima que únicamente late en la Bombonera. También sintió como propia ese especie de secuela de epopeya bíblica entre David vs Goliath. Emocionaba cada entrega, la lucha, el amor propio de los jugadores del Celeste, que no se agachaban a la obviedad de la derrota. Temperley era digno; sus jugadores, dirigidos por Rodolfo Motta, apostaron al juego de dar más, sin importar el resultado. Con la fuerza de los hinchas, que a pesar de la mala campaña, acompañaron hasta La Boca, al grito de “celeste, celeste”, consiguieron que el partido finalizara 0 a 0.
Hubo un tiempo en que reinaba el respeto y la consideración hacia el rival deportivo. Actualmente, escasea bastante. El purrete de 10 años jamás olvidaría como los hinchas de Boca, ese 23 de marzo, en la primera vez que iba a la Bombonera, despidieron con aplausos a los gladiadores de su rival de turno, el último en la tabla, Temperley.
-:Entendes, Huguito porque simpatizo por Temperley.
Cerca de fin de ese año 87, el celeste descendió. Ese miso día, en su estadio Alfredo Beranger, ubicado en el corazón de la ciudad, veía salir campeón el Club Rosario Central de la provincia de Santa Fe
Cuatro años después, el celeste o como algunos aún lo llaman, el Gasolero, -por el recordado equipo, de escaso presupuesto, que brilló en los años 70- padeció su peor sombra, al quebrar económicamente y desaparecer. De la mano de una mujer, la contadora Edith Pecorelli, quien se transformó en la primera mujer elegida para dirigir un club de fútbol, sumado al empuje de sus hinchas, Temperley no aceptó la cruel realidad, y tras estar desafiliado por años, volvió desde las últimas categorías a comenzar de nuevo. Otra vez David, venció a Goliath. Otra vez, el siempre que llovió, paró. Que era verdad, eso de que lo que no te mata, te hace más fuerte.
A Hugo recién lo conozco. El barrio me enseñó a darme cuenta rápidamente cuando una persona vale la pena o no. Hugo es piola, un duro, un hombre más de sentimiento y de acción, no tanto de los modales y las leyes a pesar de la profesión que compartimos y el trabajo legal que hacemos. Hugo, ese día, me dijo que también se hizo un poco admirador del Club Atlético Temperley... el siempre celeste... aunque le cueste.



Apunte dedicado a todos los hinchas de Temperley, los de siempre, los de ayer, los de hoy.

2/5/08

La Ley de la Silla


Carolina no daba más. Hacia más de diez horas que estaba parada. No había almorzado. Ni pensar de ir al baño. Así se trabaja en los shopping de la Argentina, sobre todo en esos que se llaman Altos. La experiencia laboral para Caro -cuñada del Doc 9- no podía ser peor. Eso, al margen que las ganancias eran fuertes en ese local de ropa femenina de alta gama; no así ni el sueldo, ni la explotación laboral que sufría Carolina. En plena nuevo milenio, la esclavitud al por mayor. Carolina junto a sus compañeras laborales es obligada a atender a las clientas de pie. “Chicas, lo lamento pero esta prohibido sentarse. No una linda imagen”, repetía como un loro Graciela, la señora encargada del negocio. Y el tintineo de su voz, sonaba a una provocación hacia la historia y a las conquista obreras… y a la ley la 12.205, más conocida como la ley de la silla, redactada por el primer diputado socialista de América, oriundo del barrio La Boca de la ciudad Capital argenta, Alfredo Palacios. La norma era el resultado de una lucha dura y vanguardista de mujeres trabajadoras anarquistas y socialistas, muchas Carolinas de oficios tan variados como tejedoras, alpargateras, trabajadoras del vestido, sombrereras, textiles y demás empleadas de comercio, que en ese año 1907, salieron a las calles para pelear por sus derechos; que el patrón tenga la obligación de proveer una silla para las trabajadoras.
Hasta la creación del voto secreto y obligatorio, en la Argentina, el sufragio era “cantado” y más desprotegido que una planta en épocas de invierno. En 1902, el entonces presidente de la Nación, Julio Roca, inventó un sistema electoral, denominado uninominal por el cual cada distrito electoral, de esa Capital Federal y de cada una de las más importantes ciudades del interior, elegirían sus diputados. En ese barrio de la Boca, arrasó en los comicios de ese marzo de 1904, el flamante diputado Alfredo Palacios, abogado, quien pelearía a capa y espada por la sanción de leyes que protejan los derechos del Trabajo, que casi cuatro décadas después calcaría por igual el peronismo: leyes que tutelen el trabajo, sobre todo para las mujeres, tales como las que establecían el descanso obligatorio antes y después del parto, las que prohibían el trabajo de menores; la jornada laboral de ocho horas; y la Ley de la Silla, producto de cientos de encuentros entre Palacios y miles de mujeres.
Parece mentira que casi 101 años después de la sanción de la Ley de la Silla, Carolina sufre secuelas por estar tantas horas trabajando de pie. Los médicos clínicos y más los podólogos afirman que la permanencia de pie durante muchas horas determina trastornos orgánicos y que una persona este parada por horas prolongada afirma las enfermedades del bajo vientre, y puede producir perturbaciones en la circulación, además de traer anemia y producción de las várices.
Carolina, desde sus flamantes 20 años, desconoce el porqué de estos síntomas que sufre su cuerpo, víctima del desprecio que sus patrones manifiestan por leyes, como esta, que serían sancionadas con la fuerza política que años después Juan Domingo Perón, -a quien Palacios, quien luego se arrepentiría combatió, a tal punto de ser nombrado embajador en Uruguay por la Revolución Libertadora que en 1955 derrocó al gobierno democrático peronista- agarraría el guante del socialismo para proteger a los trabajadores.
El socialista boquense, de bigotes puntiagudos, fue un protector todo terreno de los derechos laborales. Desde 1983, el edificio del Ministerio de Trabajo de la Nación Argentina –que crearía Perón en 1953-, lleva el nombre de Alfredo Palacios.
El peronismo le debe a las batallas de este socialista, las leyes laborales más avanzadas de la Argentina.
“En Cuba los barbudos, en la Argentina los bigotudos...vote vote vote vótelo a bigote", cantaban los argentinos entre 1957 y 1958.; quizá Carolina, cincuenta años después de la Revolución Cubana y más de un siglo de la Ley de la Silla, encuentre como 101 años atrás encontraron esas trabajadoras, a quien la defienda…
"Dr. Alfredo Lorenzo Palacios atiende gratis a los pobres", rezaba la chapa de un abogado recién recibido en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, en la Argentina de 1903.