18/12/12

Atanasio, argentino


La luz de su estrella se apagó cuando murió su hermana. Nada fue igual para quien se sentía y era el número uno con las mujeres. El mote de "jabón Lux" lo heredó de su progenitor.Padre e hijo compartían el apodo porque decían que de diez chicas "lo usaban nueve".
Juan jamás reconoció a esos hijos. Estaba casado y mantenía una relación paralela y a escondidas con Juana.
Juancito nunca conoció a su padre. Tampoco María Eva, su hermana menor, quien décadas después sería el corazón latente del movimiento político que cambiaría la historia al convertirse en Eva Perón, Jefa Espiritual de la Nación. Pero esa es otra historia. Hoy toca a un Duarte.
Porque antes de Eva o de su hermano Juancito, el secretario privado de Juan Perón, el soltero más codiciado de la Argentina, estuvo Atanasio.
No hay registros consanguíneos que los aparenten en familia entre sí.
La historia revisionista de la línea porteña Mayo/Caseros que se impuso desde el poder dejó en el tintero un detalle particular que sucedió a siete meses de gestarse la Revolución de Mayo de ese año 1810 la cual se estaba propagando por todo el virreinato de Río de la Plata.
Aquí el Apunte:
Era una noche calurosa de diciembre de ese particular año.
En los cuarteles de los soldados revolucionarios se estaban brindando los festejos por las recientes batallas obtenidas. La principal atracción era la presencia del presidente de la Primera Junta de Gobierno, el militar Cornelio Saavedra.
El apellido Duarte comenzaba a resonar en la historia nacional. La primera vez fue cuando a esta fiesta ingresó el capitán retirado Atanasio...Duarte
Localidad de Luján, provincia de Buenos Aires
 Duarte, veterano de cuarenta años de guerras, al ofrecer un postre a doña Saturnina Otárola, esposa del presidente, agita unas palabras que sorprenden a propios y a extraños:  “La América espera que Vuestra Excelente empuñen el cetro y ciñan la corona”.
Hubo aplausos y hasta un apretón de manos por parte don Cornelio hacia quien decía esas palabras.
El propio Saavedra sostiene en sus Memorias que no dio importancia a esa idea de Duarte, pero la trascendencia del brindis debió ser mucha porque alguien corrió a informarle al secretario de Gobierno y Guerra, el abogado y periodista Mariano Moreno, enemigo puertas adentro del Presidente.
Moreno tomó riendas en el asunto. Primero, contra Duarte y luego contra Saavedra.
Atanasio, que era un hombre de edad para la época fue castigado a la pena de destierro perpetuo de la ciudad de Buenos Aires, asiento del poder.
Duarte se bancó el castigo y nunca más regresó. ¿Cuál fue el crimen del capitán retirado Duarte, que a juicio de un hombre de leyes como Mariano Moreno mereciera tal castigo?
Duarte , sin mediar las consecuencias, embebecido de alcohol, levantó la copa de repleta de agua argiente y ofreció a Cornelio Saavedra la corona de emperador de América.
Se sabía que Moreno no daba con vueltas. Cuatro meses atrás había ordenado sin miramientos el fusilamiento de un héroe de la Patria como lo era Santiago de Liniers. No iba a tener complacencia con un viejo militar que avivó a Presidente, mano derecha de Liniers durante las invasiones inglesas cuatro años atrás.
Monumento a la Bandera, Rosario
Duarte era un alcohólico. Esa noche festiva había tomado más que nunca pero no había postulado un cambio de la forma del gobierno existente: aunque de modo diferentes, Saavedra y Moreno impulsaban una Revolución contra el modelo en decadencia español en nombre del Rey depuesto que era  Fernando VII. Era una estrategia política. Y guerrera para comenzar a ser una nación.
El delito de Duarte era de lesa majestad contra los derechos de Fernando VII, a quien quitaba el cetro y la corona ofertándolos a Saavedra.
En síntesis, sumergido por los efectos de la borrachera, Duarte hizo visible lo que en realidad era un secreto a voces: La Revolución era un maquillaje cosmético. El sistema instalado siglos atrás y elaborado en 1776 con la creación del Virreinato debía seguir. Ya no bajo el mando del imperio español en decadencia aunque sí con la protección de una potencia como Inglaterra. Saavedra representaba los interes de las provincias y Moreno el de los porteños. Ahí estaba la interna, la gesta que luego continuaría entre "unitarios" y los "federales" del interior durante 200 años. La civilización de la ciudad/puerto o el salvajismo de los caudillos provincianos. Así fue y así es. El poder sigue radicando en Buenos Aires
La de Mayo fue una revolución sin tiros. Decían: "El pueblo debe saber de que se trata", entonces si el pueblo debe saber que pasa, enterarse, es que no es protagonista de la revolución. Una revolución debe ser  totalitaria porque viene a sacar a un gobierno del poder y poner a otro. Es la imposición de la voluntad a otros y la subordinación de otros a la voluntad reinante. Es dominar a otros y someterlos a la voluntad que se quiere imponer.
Pasaje Lanin, Barracas, barrio porteño
Duarte dijo a gritos una verdad que mejor era callar. Saavedra pudo entonces levantar la pena a Duarte; pero no lo hizo, tal vez para no comprometerse. Que la Revolución fue un cambio de administración; Buenos Aires por virrey. El sistema continuó siendo el mismo.
Duarte cumplió su pena, desterrado en la localidad de San Isidro, olvidado por Saavedra que nada hizo por él y al igual que los gobiernos que sucedieron, Triunviratos, Directorios, Asambleas, Congresos. A Duarte nunca le levantaron la pena por no callar esa verdad.
Poco o nada dicen los manuales de historia sobre él. Se sabe, que cada tanto armaba alguna pelea en una taberna cuando algún gallego de los que tanto quedaban lo provocaba. Atanasio revindicaba la causa patriota y peleaba a puño limpio a aquel que vociferaba sin argumentos contra ella.
La patria le debe un desagravio a quien declaró por primera vez su independencia en voz alta, quien defendió su aguantarse el castigo orgullosamente sin merecerlo.
Atanasio donde quieras que estés, este homenaje en el apunte. Por muchos Duarte  más, de los mejores, con alegría, porque nada se puede hacer sin tristeza.

Un apunte del pasado recordando en el presente a uno otro de los olvidados de la historia nacional. 

3 comentarios:

Víctor Zifredi dijo...

Me encantó Doc, gran historia. Me gusta como la conectó con otros Duartes. Que historia la de Atanasio¡

Hector H dijo...

Hola doc! gracias por pasar! fue algo temporal para pormicionar ciertas peliculas y fue un arreglo mas de palabra ya en otra ocacion me orecieron lo mismo desde españa para el estreno de Watchmen y otras peliculas mas,un abrazo

MamaBeKer dijo...

Doc¡¡ que divertida esa historia¡ yo no la sabía ahora entiendo porque el 5 de dciembre, todos esos días, tenemos que festejar el recuerdo de Atanasio¡