7/12/12

No hay otro igual

Son escasas las veces que se lamenta la muerte de esa persona que no se conoce pero se siente como propia, como si fuera un amigo, un familiar lejano o buen conocido. Es ese ser humano que se no se conoce físicamente, pero no es ajena.
Una persona que puede ser mil en otras, siempre del mismo lado, ese en el que pocos quieren estar y menos aún se destacan. Para tener mil máscaras, ser muchos,  el oficio de actor es el ideal, porque es "el quien interpreta", como sostenían los hoy tan vapuleados griegos hace miles de años.
Uno de esos decesos para quien esto apunta fue la muerte del actor Oscar Ferreiro, el "malvado"de las novelas y algunas películas argentinas.
Ferreiro nació en el mismo mes y año (agosto del 45) que la gran estrella de todas, Roberto Sánchez, alias Sandro, con quien seguramente habrán trabajo juntos en algún largometraje del Gitano.
Oscar en acción. Actorazo
Ferreiro falleción a mitad del año 2009. Eran tiempos políticamente convulsionados en la Argentina. Se venían las elecciones legislativas que finalmente fue vencedora la dirigencia opositora frente al Gobierno nacional. En el manual político argentino, cuando el oficialismo es derrotado en esa clase de comicios, se dirige a una derrota segura en el cargo de la Presidencia de la República. Esta vez fue la excepción, porque la actual mandataria argenta fulminó en votos en octubre del año pasado a los mismos que ganaron en ese 2009, año en que agonizaba Ferreiro tras una larga enfermedad.
Ese actor, que supo asustar a millones personas desde la televisión Argentina y de toda américa, cuando interpretó a ese rufián de Alberto Lombardo en la telenovela Montecristo que se proyectaba en tiempos de los primeros juicios a los genocidas de la dictadura militar de 1976-1981, una vez que el kircherismo impulsó políticamente que la Justicia anule leyes que los protegían y el Congreso Nacional las derogase. Es decir, las normas de Obediencia Debida y Punto Final que Raúl Alfonsín, el primer presidente democrático no pudo evitar aprobar tras los constantes levantamientos militares -la famosa frase "la casa está en orden" del presidente Alfonsín contra los "cara pintadas del soldado Aldo Rico, que por esas cosas cómicas de la Argentina, después fue elegido por los votos diputado nacional e intendente de la localidad de San Miguel, él que quiso derrocar a un Gobierno-; es decir que Ferreiro interpretó a un ex represor de la dictadura militar y apropiador de bebés,. Casi una década atrás, Ferreiro había sido en la novela Ricos y famosos, el asqueroso Luciano Salerno, un empresario corrupto vinculado a la política.
Ferreiro además participó en el ciclo Alta Comedia y en algunos capítulos del unitario Socias (2008), su último trabajo en la pantalla chica.ee
Pero sin lugar a dudas, en la película Tiempo de Valientes, del director Damián Szifrón, -el mismo que de muy jovencito gestó el gran programa Los Simuladores, que todos se pueden ver en youtube.com- fue el villano Lebonian, un agente de la SIDE argentina, mafioso, asesino y despreciable, de una excelente conformación actoral.
En el teatro protagonizó El deseo bajo los olmos de Eugene O'Neill, La muerte de un viajante de Arthur Miller y Un enemigo del pueblo de Henrik Ibsen, entre otras.
Que actorazo¡ quien esto apunta se volvió a emocionar como hace siete años atrás cuando con el querido Gusti se ingreso al cine y nos topamos con esa genial peli que es Tiempo de Valientes, que trata de esa yunta que compusieron para la inmortalidad Luis Luque y Diego Peretti, enfrentando a ese agente secreto nacional todo poderoso, que era Labonian.
Donde quieras que estes Oscar, este recuerdo, a tres años que te fuiste a otra galaxia o donde sea y en días en que alguna chupasangre quiere ensuciar tu recuerdo. No hay "actor" que haga de malvado como vos. Aún no surge y quienes apreciamos los excelentes trabajos, te extrañamos.


1 comentario:

MamaBeKer dijo...

Una vez más brillante doc; recuerdo cuando me sugeriste esa peli, que grande jaja6