16/4/08

Persevera… y triunfarás?


Dicen que el término "artes marciales" proviene de China, en tiempos en que los emperadores soñaban con ejércitos invencibles repletos de soldados sedientos de muerte. Guerreros que utilicen todo su cuerpo como una gran arma mortal. Solo que el auge de las armas de fuego fue corriendo de escena a estas artes. Así, el ejercicio marcial y corporal fue dejando su lugar a las escopetas y balas, para formar parte del culto para el desarrollo físico y espiritual de las sociedades orientales. Países como Japón, desde el shintoismo, y Corea desde el budismo, taoísmo y otras disciplinas como el tai chi chuan, impulsaron la práctica de estas artes. Y les dieron nombres, como Judo o Karate en Japón, Kung Fú en China, Taekwondo o Sipalki en Corea, el Muay thai en Tailandia. Se parecen, pero no todas son iguales. Están las que por ejemplo usan armas, como espadas o palos y las que sólo utilizan las manos y piernas. Algunas fueron evolucionando. También aparecieron nuevas como el Aikido japonés en 1960. En las cenizas de la Primera Guerra Mundial, fue precisamente Japón quien mutó la disciplina más antigua, conocida como el “arte de la gentileza”; el Jujutsu, que en el año 1333, crearía el temible guerrero Sekuni. Parece que el Jujutsu es el más sanguinario de todos, incluso que el Karate. La historia de los sistemas de lucha se remonta a los inicios de la humanidad. Particularmente las artes marciales dieron sus primeros pasos a principios del año 1900. En la Argentina, llegaron cerca del año 30. Mucho antes mechó por ese país, el boxeo, que nada tiene que ver con estas artes orientales. Dicen que el boxeo nació en Grecia, en tiempos remotos, antes de Cristo. Aunque la palabra box comienza a utilizarse en la Inglaterra, cerca del siglo XVIII. Siempre hubo pica entre las artes marciales del Oriente y el boxeo occidental. En 1919, irrumpió el primer gran boxeador de la historia mundial de este deporte: Jack Dempsey. Nacido en los Estados Unidos, fue campeón mundial de los pesos pesados entre 1919 hasta 1926. Eran tiempos en que había que ser muy valiente para subirse a un ring de box. Alguien pensaba distinto. Era el japonés Luís Taki, campeón mundial de Jujutsu. Obsesionado por demostrar que su arte marcial era más que el boxeo, Taki –que trabaja en el Ejército argentino enseñando su disciplina- produjo un método de desafío tan particular como novedoso. Envió a todos los cronistas deportivos un comunicado que sostenía que el Jujutsu era más que el boxeo. Y que quería demostrar la superioridad Jujutsu ante varios boxeadores, en distintos combates. Uno de los desafiados era el campeón argentino de peso pesado, Luis Firpo, quien un año más tarde asombraría al mundo cuando con el húmero fracturado y sin que nadie lo supiera, tiró al campeón Jack Dempsey fuera del ring, y a pesar de su derrota, fue protagonista para algunos de la mejor pelea de la historia del box. Sin embargo, quien sólo agarró el guante del reto, fue el boxeador, Luis Galtieri, por entonces campeón argentino semi pesado. La cuestión es que el 15 de julio de 1922, ambos contrincantes subieron el ring. Contra los pronósticos de Taki, el combate terminó con un largo knock-out del japonés. Taki tardó más de media hora en despertarse producto del piñón del argentino. Al despertar, creyó que estaba en Japón y al darse cuenta de la dura realidad, rompió en llanto maldiciendo su derrota. 400 japoneses presenciaron el combate, apostando por su compatriota Taki.
Dos años más después, fiel al estilo terco japonés, Taki no renunció a su lucha de probar que podía vencer a cualquier boxeador desde su Jujutsu. Taki no traicionó su destino: a finales de ese año 24, el campeón de esta arte marcial, fallecería a causa de las trompadas que le diera el boxeador Guippone, en la provincia de Entre Ríos, República Argentina…. En este Apunte su recuerdo.
* Fuente consultada: El arte de los puños, de Pablo Monita

8/4/08

El Negro


El Negro no improvisaba. Conocedor de las mañas políticas y sindicales, intuía que el Presidente Farell no iba a tener al poderoso secretario de Trabajo y Previsión de la Nación mucho tiempo más encerrado en esa Isla Martín García, lugar rústico si los hay, en la que el propio Domingo Sarmiento en tiempos remotos, había soñado como un posible escenario para montar la mismísima Capital Federal de la Argentina.
El Negro no era socialista ni comunista. Únicamente sabía defender a sus compañeros de trabajo de la fábrica textil ante cada trastada patronal. Todos ellos eran miembros de la Asociación Obrera Textil de la sección de la ciudad de Quilmes, donde vivían. Eran tiempos duros para los trabajadores, quienes casi no tenían acceso a los derechos y beneficios sociales, y en ellos sólo reinaba el triste recuerdo de la llamada Semana Trágica, mote que remonta a represión y a la muerte de mil obreros que intentaron reclamar por esos derechos. La realidad política tampoco era mejor. Con el golpe militar a la democracia en 1930 –que sería el primero de la historia -, comenzó a rugir la denominada Década Infame, mote popular para esos años de fraude electoral y canalladas compartidas entre el Ejército y la clase política/económica. Esa conjugación duraría hasta fines de la Segunda Guerra Mundial. En 1943, los militares volverían a tomar el poder; sólo que en ese gobierno castrense seguirían participando personajes del régimen caído de la Década Infame. Dentro de ese Ejército, había un sector llamado Grupo de Oficiales Unidos (GOU). Allí se destacaba un coronel que había sido designado por el nuevo Ejecutivo para estar al frente de la Dirección Nacional del Trabajo. Su nombre Juan Domingo Perón, quien a poco de asumir jerarquizó ese organismo elevándolo a Secretaría de Trabajo y Previsión de la Nación. El ahora secretario recibía a los trabajadores, los escuchaba, cumplía con ellos. Se crearon nuevos gremios, se profundizaba la relación con los empresarios. Por eso el Negro viajaba seguido a la Capital, porque era la voz de los trabajadores textiles frente a los funcionarios de Perón. Allí, cuentan que el Negro se hizo muy amigo de los abogados que trabajaban para otorgar la personería gremial a los nuevos sindicatos. “Abogados buenos; hay que cuidarlos que no abundan”, solía decir el Negro, sin soñar que casi siete décadas después su nieto sería uno de esos letrados cercano a los sindicatos. Pero volviendo al tema, el Negro solía concurrir a esa Secretaría, incluso a veces en compañía de esposa Angelita y su hijo Mandy. Así, se consiguieron beneficios jurídicos como el pago doble por indemnización, el preaviso, el cobro por ausencias por enfermedad, las vacaciones, el aguinaldo. Antes, nada de esas cosas se cumplían.
El Negro no hacia política. Sólo apuntaba a la defensa de sus derechos laborales y los de sus compañeros. Por eso no dudo, de ir con todo y con todos a la Plaza de Mayo, cuando alguien le comento que “pusieron preso a Perón”. Eran las 16 de ese día largo e histórico de que sería el 17 de octubre de 1945.
“Queremos a Perón”, “queremos a Perón” o “yo te daré, te daré niña hermosa, te dará una cosa, una cosa que empieza con P: Perón”, eran algunas de las canciones que vociferaban las enormes columnas que pedían por la liberación del secretario de Trabajo camino a la Plaza de Mayo, símbolo de la política argentina. Venían de todas partes; de
San Martín, Avellaneda, La Plata, Lanús, Gerli, Barracas, de los talleres de Chacarita, de Parque Patricios; de las fundiciones y acerías de Lomas de Zamora; y eran de todos los oficios; torneros, mecánicos, fundidores, peones. La movilización de los textiles de Quilmes vino encolumnados con el Negro. Hacia las 23, miles de trabajadores reclamaban la liberación del funcionario que el propio gobierno encarceló.
- Que hacemos Perón?, dicen que le preguntó el Presidente Farrel a su funcionario detenido, ahora en las cercanías de uno de los balcones de la Casa de Gobierno.
- General, tenemos que llamar a elecciones.
- Pero con “estos” que hacemos, van a quemar la Rosada, que sugiere, repicó Farrel
- Presidente, es el pueblo, que quiere elecciones ya, contestó el secretario de Trabajo.
- Perón, déjese de joder con las elecciones, eso sucederá, palabra de honor pero ahora, saque a estos locos de acá, que se vayan¡¡
Perón habló frente a esos trabajadores, entre los que estaba el Negro. Tres meses más tarde, en febrero del 46, ganaría las elecciones presidenciales frente la Unión Democrática que contaba con el apoyo del embajador de los Estados Unidos. En la familia, dicen, que fue uno de los días más felices del Negro… mi abuelo, un dirigente sindical de otros tiempos.

1/4/08

El gran diario y María Soledad




A poco de terminar el Mundial de Fútbol de Italia, donde el equipo argentino obtuvo el subcampeonato, un caso policial copó las tapas de los diarios. Era el crimen de María Soledad Morales, una adolescente nacida en la provincia de Catamarca. El caso fue resonante, captó por años los títulos de los medios de comunicación. Hasta hubo una película. Sin embargo, nunca se analizó este crimen más allá del accionar de la Justicia y el propio panorama político. Este Apunte, -que es un resumen de un viejo trabajo práctico de una materia cursada en la Facultad de Derecho de la UBA- trata de poner la lupa en el rol de los medios de comunicación al momento de difundir la noticia del homicidio pero desde otra perspectiva. Explicar el caso, no a partir de la aparición del cadáver de la estudiante catamarqueña María Soledad en septiembre de 1990, sino desde los dichos que el entonces diputado nacional justicialista, Ángel Luque, máximo operador político en la Capital Federal de quien era entonces gobernador de la provincia de Catamarca, Ramón Saadi, -heredero natural de un antigua clan político-, realizó al dueño de la prensa mediática argentina; el diario Clarín.
¿Qué había dicho Luque?, ¿Hasta donde influye los medios al momento de condenar?, ¿El poder es o no es impunidad?, ¿Existe la ética del periodismo, o el fin justifica los medios?, ¿Qué consecuencias tiene para la justicia penal el tratamiento mediático de los casos penales? Son algunas de las preguntas para responder.
En política tener suerte no es una ventaja que se regala gratuitamente: es la consecuencia lógica de una voluntad puesta al servicio de determinados objetivos: a diferencia de su padre, el peronista Vicente Saadi, el arquitecto de una de las dinastías más influyentes de los últimos cincuenta años en la política nacional, el por entonces gobernador de Catamarca de los años 90, Ramón Saadi se vio encerrado en sus propias contradicciones y terminó como una pieza loca en un tablero más loco. Fue así que en medio de un mar de contradicciones terminó eligiendo como operador político en el Congreso de la Nación a quien sería de manera directa o indirecta, el puntapié inicial de su destitución como jefe del Ejecutivo catamarqueño: Ángel Luque, el Gordo, quien había sido el secretario privado del “viejo” Vicente. Ángel era el padre de Guillermo Luque, uno de los condenados por el homicidio de María Soledad, una estudiante de diecisiete años que cursaba quinto año en el Colegio del Carmen y tenia de novio a un vecino, Luís Tula. Decían que Tula había presentado a María Soledad a Guillermo Luque, hijo de Ángel. Así fue como ambos se convirtieron en los primeros sospechosos del crimen de esta adolescente
En abril del 91, meses después que apareciera el cadáver de Maria Soledad, Ángel Luque recibió en su casa al periodista de Clarín, Luís Diegues. Allí, Luque en lo que se conoce en la jerga periodística “off the record”, como un comentario más de una amena charla ante este periodista, soltó la frase que lo sentenciaría: “Si mi hijo hubiera matado a esa chinita, nunca hubieran encontrado el cadáver”... esas palabras, que a lo lejos de Luque, era una combinación de palabras sueltas, fueron mucho más de lo que sugería: terminó en la tapa del diario Clarín. Es tapa repercutió en el Congreso Nacional y en el todo el país. Nadie hablaba de otro cosa que no sea este caso. En el Parlamento todo comenzó cuando el diputado socialista en soledad Simón Lazara, que hacía política en sintonía con el bloque de la UCR, anunció que presentaría un pedido de desafuero para el diputado justicialista de Catamarca, Ángel Luque por las declaraciones que había realizado el día domingo 6 de abril de 1991 en el diario Clarín, y su posterior publicación el día lunes. Es que Luque había comprometido a un poder de la República como es el Legislativo.
En la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara de Diputados de la Nación, su presidente, el entonces menemista Jorge Yoma, dio lugar a todos los mecanismos para indagar el caso, cuyo puntapié inicial fueron las declaraciones de Luque en Clarín. Así fue que se citó al por entonces jefe de Redacción de Clarín, Roberto Guareschi, y a los periodistas que estuvieron ese fin de semana en Catamarca y tuvieron el encuentro con el diputado Angel Luque. El fotógrafo Carlos Bairo y al periodista Luis Dieguez. El Gobierno nacional de Carlos Menem se veía atrapado en una especie de encerrona política de imprevisibles consecuencia: la oposición, legisladores radicales y anti menemistas podían triturar a Dieguez, y con él a Luque. ¿Cómo afirmaría el periodista que lo que dijo Luque era veraz, si no tenía ni grabación ni toma de apuntes, alterando el código de ética que es sagrado entre periodista y fuente en el llamado “off the record?
Rápido de reflejos, conocedor de los tiempos políticos más que de la ética periodística, el diputado de la Ucedé, Francisco Duradoña y Vedia, de amplia amistad con los dos referente del saadismo, el patriarca Vicente y el entonces gobernador catamarqueño, Ramón Saadi, convenció a Luque de que asuma realmente como suyas las declaraciones publicadas en Clarín. Semanas después, Luque, el operador político en Buenos Aires del gobernador Saadi, era expulsado por “inhabilidad moral”. Eso pasaba en la Capital Federal; mientras tanto, en la provincia de Catamarca, Marta Pelloni directora del Colegio al que concurría María Soledad, comenzó a impulsar una modalidad poco común en esa provincia, que fuera patentada por las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, en otros tiempos. Las llamadas marchas del Silencio que terminarían haciendo caer el gobierno provincial. Esas marchas superaron cadenas de encubrimiento, pistas, testimonios falsos, testigos que se retractaron bajo amenazas o fueron corrompidos por el poder. Vencieron los cambios de gobierno provinciales democráticos. Fueron caminatas de resistencia y lucha, que dejaron expuestos a políticos, comisarios, narcos, jueces, policías, clérigos de alto rango. En 1996 se abrió el juicio penal a los dos sospechosos por el crimen, el novio Tula y el hijo del poder, Luque. El poder político puso al frente a jueces impresentables y el juicio cayó. Pasaría un año para que se rearme un nuevo Tribunal. Fue detenido incluso el ex gobernador Ramón Saadi. Fue sobreseído. Hubo condena para Tula y Luque. Al hijo del poder, 21 años de prisión por considerarlo coautor de violación seguida de muerte agravado por el uso de estupefacientes y por el concurso de dos o más personas. A Tula, 9 años en su carácter de participe secundario de violación e inhabilitación por el mismo periodo de sus respectivas condenas para ambos. Tula salió de la cárcel en Abril de 2006. En tanto Guillermo Luque tiene pautada la Libertad Condicional para 2010.
¿Sería otro el destino del caso si Clarín no publicaba esas declaraciones?, ¿violó el Off the Record el periodista?, ¿Y si Luque no se hacia cargo de lo que dijo, que hubiese pasado?... preguntas sin respuestas.

25/3/08

El Lito que no fue una Cruz; campeón total


La idea del ciber también naufragó. Julio hizo todo lo que pudo para ver a Lito, su Lito, salir a flote, rescatarse, volver a ser el de antes. O mejor dicho, el que no fue nunca. Pensar que Lito, El Lito se jactaba de poder “manejarla”. No sabía que el manejo de la adicción reposaba en vigas que son de barro. Nadie controla la frula.
Los años escondiéndose de la cana, los meses internado en la Granja, reflejaron que Lito estaba equivocado. Los amigos que él creyó más amigos, le soltaron la mano. Los vecinos lo negaban. La familia lo cuestionaba. Así se encontraba Lito a la puerta de los 30; enfermo por su adicción a la merca, en el final del camino, sólo con compañía de papá Julio y mama Graciela.
En el invierno del 2005 fue la última vez que los muchachos que paraban en la esquina lo vieron. Conocían a Luis desde chicos, mucho antes de que este comenzara a “caminar” con ellos, a los que despectivamente algunos llamaban los “dragones”.
No todos se alejaron de Lito. Unos pocos lo visitaban en la Granja, ese lugar endemoniado del sur bonaerense, cerca de Berazategui, cuyo único logro fue perjudicar más la salud de Lito. Si cuando papá Julio lo retiró, sólo quedaba una sombra del Lito atlético que había sido. La granja fue un salvavidas de plomo.
Los psicólogos fracasaron. ¿A que clase de doctor se le ocurre que un muchacho todo el día empastillado podía manejar un ciber, un negocio? Lito es un buen pibe. Se fue de mambo, esa era la verdad. Probó el dulce, y creyó manejarla. “Uno cree que controla la papa; no viejo; esta siempre te controla a vos”, les decía Lito a algunos de esos muchachos que lo visitaban en esa Granja. Porque ellos querían de verdad a el Lito; con ellos fueron las primeras salidas, las primeras novias, los fulbitos, el primer porrito. Pero Lito se abrió; comenzó a juntarse con los otros, que eran otra cosa. Los códigos de barrio no entraban en la lógica de los dragones. Así era, y quedó demostrado cuando le soltaron la mano y lo abandonaron en ese caserón del orto. Porque todos habían ido a robar. A poner pecho en la calle como se dice en la jerga. Y en cana sólo término Lito. En la Argentina, al adicto se lo trata como un delincuente; no como a un enfermo. La Justicia es dura: mandar a Lito a una granja fue el peor remedio.
Papá Julio desconfiaba de todos. Y tenía sus razones. Pero dejaba que algunos de los muchachos visitarán a Lito, de vuelta en su habitación tras el infierno, pero sedado como un perro en las típicas fiestas de fin de año Navidad.
Uno de ellos hacia tiempo practicaba boxeo, una materia pendiente por años de invertir esfuerzo y tiempo en la Facultad. El muchacho, ahora abogado, le había comentado mil veces a papá Julio que el proceso penal de Lito estaba errado. Nunca de parte de papá Julio tuvo respuestas. El ahora abogado sabía que el boxeo podía rescatar a Lito. Por eso, no volvería a cometer el error de hablar con papá Julio.
- Lito, mañana te voy a pasar a buscar; te venís conmigo, nada de merluza ni porro, ni Simpson ni nada. Quiero que vengas conmigo en secreto.
- Pero chavon, no entendes?, yo me quiero morir, mira como estoy.
- No forro, vos te venís con nosotros, quiero mostrarte algo.
El boxeo tiene sus propios códigos, sus propias reglas. Refleja el temperamento escondido, transforma el dolor en virtud… creer o reventar, Lito encontró un mundo propio dentro del boxeo. Lito comprendió que saltar la soga, esquivar golpes, vendarse, hacer guantes, era algo más que hacer un deporte que lo mantenga ocupado. Allí, sin saber entrelazaría su destino.
Pasó el tiempo. Hoy hay que ver a Lito, categoría Welter Junior, recorriendo el ring y explicando a sus alumnos los secretos del los puños, y del mismo modo que le sucedió al escritor Julio Cortazar, el boxeo le dio un sentido a su vida.

19/3/08

Primero y único


En cuestiones de la geología, se dice que los terremotos acostumbran a dar temblorones de preanuncio. En política pasa lo mismo. Años de proscripciones, negociados entre empresas, militares enceguecidos por más poder, gestaron la peor dictadura militar en la Argentina. El golpe fue en 1976. Su gestión fue partir de 400 centros clandestinos de detención, la prohibición de la actividad política, la censura de prensa, absurdas mordazas que iban desde prohibir el tango Cambalache hasta los libros infantiles de Maria Elena Walsh y la reducción del Congreso de la Nación, casa de la democracia desde siempre. Años de muerte y plomo, con una guerra de por medio, durarían hasta 1983. En pleno genocidio, en 1978, la Argentina abría sus puertas al mundo. Era año de Mundial de Fútbol. Esa competencia fue planeada por la dictadura como una operación política y militar, de demostrar a los que decían que se torturaba, como sostenía el propio presidente de los Estados Unidos, James Carter-, que los argentinos “eran derechos y humanos”. Era la revancha que se esperaban; poder vencer a quienes los denuncian por violar sus derechos, por buscar a sus parientes, amigos, como esas madres que se concentraban en la Plaza de Mayo para pedir por sus hijos desaparecidos.
Pocos lo saben, pero a la misma hora en que Alemania y Polonia abrían la Copa de ese Mundial en el Estadio Monumental de River Plate, había un hombre extranjero, que prefería estar con los silenciados por la dictadura. Era un arquero. Y de la Selección de Suecia. Para algunos el mejor del momento en ese puesto, compartiendo el podio con el italiano Dino Zoff, el juvenil alemán Harald Schumacher, el argentino Ubaldo Filliol o el ingles Ray Clemente. Su nombre Ronnie Hellstrom, quien se convirtió para la historia argentina e internacional en el único jugador del Mundial que prefería estar en la Plaza de Mayo, acompañando la ronda de esas madres, que comenzaba reclamaban por sus hijos. Para algunos profesores del fútbol, ese Mundial fue de alto vuelo competitivo. Pero para los argentinos dejó marcas profundas, que avergonzarían durante décadas a gran parte de la Argentina. La Selección argentina que tenía buenos jugadores como Kempes o Filliol, saldría campeón en 1978. Igual, siempre se respira un sabor amargo en ese país; como si los argentinos supieran que se los había utilizado con el campeonato para darle combustible a la dictadura militar que muchos reclamaron, luego maldicieron, más odiaron. A los ojos de la historia, siempre se reconoció que países como Francia, el subcampeón Holanda, repudiaron a la dictadura que organizaba el Mundial. Incluso la máxima estrella de la competencia, el holandés Joan Cruyff se negó a participar en repudio a la dictadura. De todos modos, la presencia de periodistas que vinieron a cubrir el Mundial, fue de gran ayuda para los que buscaban a sus parientes
Pero fue el arquero sueco quien dio el puntapié inicial. La dictadura en ese momento logró censurar las fotos. No hay registros del encuentro de este arquero con esas madres desesperadas, encabezadas por Angela Botano, Azucena Villaflor y Hebe de Bonafini, en lo peor de la dictadura. Tampoco de su reunión con quien sería el Premio Nobel de la Paz, el argentino Adolfo Pérez Esquivel.
Este Apunte es a modo de reconocimiento para Hellstrom, quien en esos años de sangre, más que nunca estuvo presente, se expuso, banco la situación, ajena, pero dolora. En síntesis más que nunca fue arquero, el puesto que no se esconde.

13/3/08

Liborio; un Quebracho muy Justo


Desde antaño existieron las discusiones entre padres con sus hijos. Hoy por hoy, ese tipo de pleito familiar no sorprende tanto. A principios del siglo 20 era casi imposible discutirle a la autoridad paterna. Sin embargo ese no fue el caso de Liborio. Criado en cuna oligárquica, formándose en ámbito de culto hacia las costumbres y el protocolo del poder, Liborio enfrentó su destino: no quiso ser un típico “caballero” de esos años del Centenario de la Revolución de Mayo. Se animó y eligió un camino distinto. Así fue que rompió con una religiosa y aristocratizante educación y se enfrentó a la autoridad familiar, su padre, el general del Ejército y quien sería el segundo presidente de la Década Infame de los años 30 argentinos, Agustín P. Justo.
Justo llegó a ser jefe de Estado gracias a un fuerte fraude electoral. Esas trampas tenían dos hombres fuertes: por un lado el militar que derrocó al gobierno radical, José Félix Uriburu, fanático de las costumbres francesas y las chicas jovencitas del Jockey Club. Por el otro, al padre de Liborio, hombre de alianzas con la burguesía agroexportadora.
Dicen que Liborio dejó la gran casa paterna tras una fuerte discusión con su padre. El detonante fue el frac que Justo se aprestaba a lucir para presenciar el fusilamiento del llamado Enemigo Público de esos años 30; el anarquista Severino Di Giovanni. Liborio defendía la causa del anarquista asesinado, sentía propias las ideas y cambios generados por la primera Revolución Socialista y había participado en la Reforma Universitaria en contra de lo que decía su padre.
Cuando Liborio cumplió 30 años, la relación con papá Agustín se rajó del todo. El ahora militante no soportó el nombramiento que su propio progenitor le daba a Federico Martínez de Hoz como gobernador de la provincia de Buenos Aires. Vaya coincidencia familiar e histórica; Federico era el abuelo de quien sería ministro de Economía de la peor dictadura militar argentina tras el golpe 1976; José Martínez de Hoz.
El de tal palo tal astilla nunca reinó en la casa de los Justos. Agustín castigó a Liborio, cuando tildó de “chirinada” al golpe militar de Uriburu. Su hijo estaba dolido porque sabía que su padre era una pieza clave en esa dictadura. Más odiaba Liborio que su progenitor hurgara en su habitación, en sus libros.
- Hijo, usted debe brindarle todo a su padre, porque él será un gran Presidente.
- Padre, nada es bueno cuando la cobardía y la trampa mandan… dicen que le contestó el hijo al padre y fue las últimas palabras que cruzaron.
Liborio tenía razón. Sin fraude, su padre jamás llegaría a ser primer mandatario. Ayudó la abstención de la Unión Cívica Radical (UCR).
La bronca de Liborio hacia la figura paterna era algo más que un simple odio familiar. De chico se enojaba cuando sus padres maltrataban a los tantos empleados domésticos que habitaban la casa. Cerca de sus 31 años de edad, su padre fue electo Presidente de la Nación. Su mandato fue hasta 1938. En esos años, Liborio comenzó a militar
en el Partido Comunista argentino. Dos años después fundó la Liga Obrera Revolucionaria que sentaría las bases del trotskismo en la Argentina.
Una vez fue detenido por protestar contra la política del gobierno de su padre, que basaba su poder en trípode de poder: fraude electoral, intervención a las provincias de gestión radical y violencia política, como fue el asesinato del senador elector Enzo Bordabehere, mano derecha del legislador Lisandro de la Torre, quien investigaba negocios entre el Gobierno y el monopolio de la carne.
La relación con su padre Agustín era inexistente. Liborio nunca comprendió del todo como ese hombre, que le había inculcado el amor por la historia, que había sido un hombre de la democracia reciente a partir de 1916, ahora fundaba su gestión en relaciones carnales con Inglaterra. El día que explotó Liborio, -que ahora se hacia llamar Quebracho porque así entendía que revindicaba a los aborígenes asesinados en la llamada Conquista del Desierto de Julio Roca, y vaya paradoja el hijo del asesino era el vicepresidente de su padre- fue cuando la Argentina recibió al presidente de los Estados Unidos de ese entonces, Franklin Roosevelt. El lugar fue la Cámara de Diputados de la Nación. El año 1936; y Liborio gritó desde las gradas “abajo el imperialismo”.
Los años se sucedieron; la Década Infame terminó, y sin saberlo engendró de algún modo a lo que sería el peronismo. Vinieron los odios, las proscripciones, más golpes militares, la peor dictadura, la muerte, una guerra, el retorno de la democracia. Quebracho Liborio lo vio todo. Vivió hasta los 101 años. Murió en la más extrema soledad, -cerca de la asunción del cuarto Presidente votado desde 1983, Néstor Kirchner sin antes decirle al cronista de la revista La Marea, número dos, página 32 “Conversando con Liborio Justo”:
“La relación con mi padre no daba para más. Sólo un camino me quedaba: irme de mi casa y ponerme frente a la sociedad que me oprimía y contra la que yo ardía en deseos de iniciar el combate. Abandonando mi casa, hubiera perdido la posibilidad que tenía en ella de seguir estudiando, meditando y desarrollando mi personalidad, pero no podía vivir en una farsa. Entendí luego la causa del peronismo, y nosé si es verdad que ese grupo de la peor izquierda, denominado Quebracho, tiene que ver con mi apodo”.

8/3/08

Abrazo de gol y de afecto


Hay veces que las cosas no salen como se las desea. La noche de ese sábado de agosto del 99 era una de esas. Las amigas del Becky preferían irse con otros amigos, y los nubarrones y la lluvia iban adueñándose del cielo. Igual, todos ellos estaban allí, donde siempre, en el kiosco de Marcelo, madre de los encuentros previos a las salidas. Sólo faltaba uno; Walter, que si bien no era abanderado de la noche en boliches, se anotaba en todas.
Ya eran las diez de esa noche de panchos y patys en lo de Marce. Y Walter aún no llegaba. Encima, ese grupo de esos veinte añeros sólo seguía cosechando malos preanuncios que naufragarían la noche soñada: el único auto que disponían, el destartalado Dodge de Edu, no quería arrancar…y Walter no llegaba ni llamaba al semi público del kiosco. Los ánimos se iban caldeando. No era para menos; abandonados por las chicas que prefirieron a otros, la odiosa tormenta, el auto –si se podía llamar auto-, que no funcaba, Marcelito que se quedaba sin cerveza… todo mal… y Walter que no venía…y es de manual…en momentos de vacas flacas, quien no esta, pagara las consecuencias. Y esa noche, Walter se compraba todas las fichas por su faltazo. ¿Pero donde estaba este muchacho un sábado fulero como ese a las casi once de la noche?... en la cancha, sufriendo por su amado Racing de Avellaneda. Los otros pibes pasaron por alto que esa noche jugaba la Academia; todos ellos eran futboleros de ley, simpatizantes de Boca, de River y del Rojo en su mayoría. Sucede que en colisión de intereses, el fútbol queda subsumido sólo frente a una cosa: las mujeres. Y esa noche pintaba repleta del género femenino hasta el naufragio inminente: ¡como Walter priorizaba ir a la cancha, y encima ver a Racing, que no le ganaba a nadie¡… hay un sentido; la historia no se parece… se repite. Walter era un ferviente seguidor de su equipo; donde jugaba Racing allí estaba él. Así había sido por siempre. De pequeñito, este fana de la Academia heredó esta pasión de la mano de su padre. Generación tras generación racinguista salpicaba a sus antecesores. La pasión por Racing no mermaría ni cuando el equipo descendió de categoría en 1983. Walter lo vio desde sus 7 años porque su papá lo llevó a la cancha haciendo cero caso a los ruegos de mamá Dora.
Desde sus casi 12 años, Walter despidió a su papá, quien falleció repentinamente. Pero la pasión por Racing siguió latiendo en él. Así, religiosamente, este racinguista cumplía el sagrado rito dominguero de seguir a “su” Academia.
Esa noche que salió todo al revés, desde el kiosco de Marcelo, las miradas de bronca intensificaban la mira sólo a una persona: el faltante Walter. Hasta que pasó un vecino de uno de estos muchachos y se armó este diálogo:
- que cara de amargados chicos, que pasa?
- Y, sabe que pasa Mandy, es que…que Walter nos cagó, y no viene a bailar, y por eso… por eso no salimos.
Es decir, Walter era el abanderado del fracaso de la salida. Nadie quería asumir que la noche había comenzado mal para todos. Que mejor que culpar al ausente.
- Pero chicos, donde esta Walter?
- Puede usted creer que este priorizó la cancha, antes de salir con sus amigos?, soltó otro ante la mirada atónica de Mandy.
- Es que chicos, Walter no priorizó ver a Racing antes que ustedes… Walter fue a darse un abrazo; un abrazo con el papá, en el Cilindro de Avellaneda, la cancha de Racing como testigo.
Quizá Mandy tenía razón. Porque todos, no sólo nos quedamos con los ojos humedecidos. Aprendimos que salidas podría haber muchas, pero más nos dejó ese gesto de amor de Walter… a partir de esa noche todos nos hicimos un poquitín hinchas de Racing Club de Avellaneda, que dos años después saldría campeón tras casi 36 años de sequía… y en este 2008 pelea su permanencia en la máxima categoría.

1/3/08

Le soltaron la mano al Digesto


Hecha la ley, hecha la trampa. Dicho popular si los hay. Pensar que en la Argentina, desde la sanción de su Constitución Nacional en 1853, existen casi 28.000 leyes, pero sólo 4 mil tienen validez. ¿Que hacen las autoridades al respecto con tantas normas sin sentido?... nada. Hace diez años atrás se conformó un proyecto cuyo objetivo era identificar y ordenar las normas en uso, desechando las inasibles; su nombre: el Digesto Jurídico Argentino. La ola de la crisis del 2001 no fue ajena al Digesto, y lo hundió duramente. No tuvo salvavidas de ningún funcionario, a pesar que este proyecto es una obra que permitiría ordenar la caótica legislación del país.
El modo de hacer política en la Argentina es tan particular como polémico y esa realidad se traslada a todos los poderes de la República donde el Legislativo no es la excepción. El ove rol de este Poder es el Congreso de la Nación, que desde la Revolución de Mayo hasta 1853 fue víctima de divisiones y disoluciones. Y quienes incidieron bruscamente en el Legislativo fueron los golpes militares a la democracia, abanderados de la censura y el debate. Por ejemplo, en la última dictadura militar del 76 llegó a funcionar la denominada CAL (Comisión de Asuntos Legislativos), en desmedro de las dos cámaras legislativos, Diputados y Senadores. ¿Y cual fue el resultado de tantos atentados en años hacia el Congreso, sumado a la poca dedicación de sus integrantes en democracia?... la actual existencia de una maraña de leyes sin uso. Para eliminar esta "contaminación legislativa", un equipo de 200 abogados y especialistas viene trabajando desde hace 9 años, leyendo, estudiando y clasificando cada una de las miles de leyes y decretos sancionados desde 1853. Su lugar, la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. Bajo la ley que le otorga vida -24.967- el Digesto Jurídico emergió como la gran obra, según diría un presidente de la Nación que estuvo diez años y que poco aportó a la causa. Luego, el huracán de la crisis del 2001 lo hizo añicos. Pero además, el Digesto es víctima de los constantes cambios de gobierno y ministros de Justicia. Ni siquiera la estabilidad de Néstor Kirchner como jefe de Estado aportó a la existencia de fondos necesarios para llevarlo adelante. Los juristas que conformaron el Digesto, hoy están frustrados y tristes. Y muchos se han bajado del proyecto.
Los legisladores nacionales de esta democracia argentina de un casi un cuarto de siglo también tienen su culpa. Nadie pregunta por el Digesto, cuyo corazón late suavemente, y esta muy lejos de ser ese proyecto de ley que sus abogados/investigadores soñaron.
¿Por este abandono, son responsables el ex decano de la Facultad de Derecho, Andrés D’Alessio y el actual, Jorge Alterini?; ¿Más culpables son los presidentes, -vaya pardoja son de profesión abogados- Fernando de la Rúa, Eduardo Duhalde y más aún, el matrimonio Kirchner?, ¿Por qué no se destina dinero a reflotar el Digesto?, ¿Dónde esta el dinero de esa auditoría externa que supuestamente realizaría la Price-Waterhouse?... preguntas sin respuestas flotan en esa aula de la Facultad, la misma que gestaba el Digesto que no es, y en la que tantas materias cursé mi carrera de abogado.

25/2/08

Las chicas porteñas son más caraculicas


Una vez que Danielita dio el okey, el Apuntes del Doc 9 comenzó a tomar forma. “Y además, podes dar a conocer tu propia encuesta”, me dijo Dani con su particular estilo. No lo dudé. Siempre quise poder testear un interrogante que abraza por igual tanto al género femenino como masculino: Tema: las mujeres – ¡que novedad¡- y una pregunta peculiar: ¿Son las mujeres porteñas las más caraculicas?.. esas hermosuras que caminan por las calles de la ciudad de Buenos Aires, -ciudad que oficia de capital federal de la Argentina-, bellezas que caminan sin mirar a nadie, siempre hacia adelante. Así fue que comandado por la fiel compañera Daniela, esos mismos días antes de las elecciones presidenciales en la Argentina, nació la encuesta que en este día opté por concluir: La bisagra fue una vieja observación personal, en la emblemática Rosario, en la provincia de Santa Fe; allí la mujer radia frescura, como si brotara la felicidad al sentirse mirada. Esta encuesta, que nació junto al Doc 9, dejó un saldo peculiar. Allí se plasma que de 82 votantes, un 51% cree que si, que las porteñas son caraculicas, ósea indiferente y serias a las miradas. ¿Será una situación femenina típica de las grandes metrópolis?, ¿En cuanto influye la mirada inquisidora masculina en ellas? En segundo lugar, quedó el No, le ganan las rosarinas, con un 13%, casi seguido, del famoso No sabe..., con un 11%, superando por escaso margen al Soy gay, miro minos, de 8%.
Quizás sólo sea una percepción de algunos, aquello de que la mujer porteña, o la que transita alguna calle de la Capital Federal, parece encerrada en su mundo…
Por eso chicas, ustedes hacen bien a la vista…sólo se les pide una sonrisa ¡¡



16/2/08

Milico y preceptor


¡Señores, de pie¡¡; saluden a la profesora ¡…el eterno grito del saludo…así era todos los días. Desde la llegada de Teodoro, flamante preceptor de ese cuarto año B, esa aula parecía dejar de pertenecer a un colegio secundario y mutar en un cuartel propio del Ejército o algo con olor militar. Las autoridades habían errado el viscachazo. Obligados a obrar de a puro desde la ida del buenazo de Guille, y de la jubilación de María, el preceptorado recaía en este cincuentón, quien se había forjado en educación castrense y otras yerbas, y para colmo tenía un parecido físico al dictador Jorge Videla que asustaba.
¡Canten el Himno, respeten carajo¡, escupía Teodoro cuando los alumnos de ese cuarto año formaban fila bien temprano a la mañana para iniciar el día de clase. Para esos chicos los alaridos del nuevo preceptor eran una novedad pegajosa y muy distinta al amor que siempre profesaron Guille o María, los antiguos preceptores; porque ser preceptor no es cualquier cosa. Será él o ella quien tenga algo más que ser un empleado propio de la estructura de un colegio secundario; es quien oficia de engranaje en mantener y conservar la disciplina de los alumnos como antesala de los docentes. No hay un manual que explique como ser preceptor de estudiantes de adolescentes. Y en Guille o en María y en Teodoro había marcados dos estilos bien distintos. Unos, desde la comprensión, el otro, desde su forja militarizada. La labor del preceptor proviene de vieja data. Los registros de historia hablan por si solos: La Primera Junta en pleno días de Mayo de 1810, remarcaba el rol de preceptor como “el sacerdote de la conciencia, y el padre en la casa de la virtud”. En ese año 1994, ese del Mundial de Fútbol yanqui, Teodoro marcaba la cancha como nunca. Aunque con el paso del tiempo fue cambiando. Más sínico que nunca o quizá ablandado por estar rodeado de chicos y no de uniformes y armas, Teodoro confesó un día secretos de sus tareas en la última dictadura militar, en la Argentina, de la que aún no habían pasado 20 años. Sabía de centros clandestinos de tortura amparados por ese Estado ilegítimo tras el golpe militar del 76. Desnudó su dolor por el hermano extrañado, asesinado por que él no quiso acatar una orden. Contó que había estado en el buque 33 orientales, ese que tenía presos vip de la política como el Presidente de ese año 94, Carlos Menem, Antonio Cafiero, Lorenzo Miguel entre otros. Juró haber estado en el frente argentino durante la Guerra de Malvinas; dijo que nunca torturo a nadie.
El ¡Señores de pie, saluden¡¡… fue mermando con los meses. Ahora era un “chicos, de pie¡. Parecía que ya no estaba el rígido Teodoro que incluso casi golpea a un estudiante de ese cuarto B, sobrino de desapararecidos del la dictadura militar, que expresaba su furia contra esos milicos asesinos, brutos y cobardes, al acercarse la fecha del golpe del 24 de Marzo. Sin embargo, a muchos chicos no les cerraba ese cambio de actitud del ex militar Teodoro. Y comenzaron a descifrar sus conductas con la profesora de Historia, que había sido años atrás una dura manifestante contra los milicos. Ferviente defensora de los derechos humanos, la Profe Loiacono puso cartas en el asunto.
Un día de noviembre, nos presentaron a Miguel, el nuevo preceptor. Teodoro era historia. Ese día también nos enteramos que Teodoro no era Teodoro; que ese había sido su nombre de guerra durante el genocidio que arrancó en el 76 y terminó en el 83. Que de algún modo se había beneficiado por las leyes de Obediencia Debida y Punto final, pero que era consciente que algún día la Justicia lo buscaría.
Pasaron los años; el crimen paga. Más si son de lesa humanidad; nunca prescriben. A los casi 70 años, descubrí por un colega abogado que Teodoro, arrepentido o no cumple el proceso penal en una cárcel de la provincia de Córdoba a la espera de su Juicio… puede que ese día sea él mismo quien sufra en carne propia: ¡¡ Señores de pie ¡¡...pero ahora, de la voz de los jueces que lo conderarán.

11/2/08

El Pendeviejo


Salió cabizbajo de ese juzgado Civil, aunque había luchado duro por separarse de esa mujer que lo acompañó casi 25 años en un matrimonio que nunca terminó de cerrarle. Que hacer ahora?; como seguía la vida? A los 56 años, Mario sabía que comenzaba de vuelta. Al menos en el amor, en lo sentimental, porque a nivel laboral, la ferretería que comparte con su socio Pablo sigue siendo el número uno del barrio. En tiempos remotos, Mario había sido un gran deportista. Rápidamente comprendió que esa era la vía para volver al “ruedo”. El gimnasio, que queda a dos cuadras de su comercio, era una buena excusa para comenzar. Y así fue. La rutina de Mario era de casa a la ferretería, de la ferretería la gimnasio y del gimnasio devuelta a casa. Así fue por meses. Era un ente que operaba mecánicamente. No salía, no hablaba con nadie. Un día la moneda de Mario dio otra cara; Javier, el profesor de la tarde del gimnasio, le preguntó a Mario que le pasaba, que siempre estaba triste. No es que Javier sea la Madre Teresa, pero la melancolía que emanaba Mario lo obligó a acercarse. Al fin y al cabo, Mario vendía a bajo costo bombitas u otros elementos propios con descuento especial para el gimnasio.
- Estas bien vos?, preguntó Javier, mientras preparaba las bicicletas fijas para que los clientes, entre ellos Mario, puedan ejercitarce.
- Y, más o menos. No pensé que la separación iba a ser tan dura. Y no es que la extraño a ella. Me aburre no salir, no arrancar. Me siento tan viejo a los 56… disparaba Mario.
- Hace una cosa, Marito. Te invito a bailar, con mis amigos y amigas, dale, es gente copada. Te gustará, contestó Javier.
El sí de Mario no se hizo esperar. Al fin y al cabo, Javier y sus amigos no eran unos pendejos, aunque desde sus treinta y pico, la diferencia con Marito se notaba.
Los sábados a la noche se sucedieron. Que boliche en San Telmo, que hoy joda en Quilmes, que la noche de San Isidro. La cosa era siempre igual: Javier, sus amigos, y Mario, -que fue aceptado muy bien por el grupo- a todos lados juntos. Hasta que ese día en el boliche Pinar, corazón bonaerense de la localidad de Ramos, Mario le susurró a Javier lo siguiente:
- Te agradezco Javi, por todo, pero me siento un viejo boludo. Esta es la última salida mia. Todos me miran.
- Que te importa, Marito; que piensen lo que quieran. Vos disfruta, contestó Javier.
De pronto, en un abrir y cerrar de ojos, en otro rincón de Pinar, una chicas muy lindas, de entre 20 a 22 años, encendidas por el alcohol que despierta la noche, se acercaron a Mario.
- Queremos bailar con vos, te estábamos mirando, que onda tenes¡, emanaron a los gritos todas juntas.
A Mario se le infló el pecho. Era un volver a nacer. Ese sábado a la noche, nacía su revancha. Y así fue. Los ojos de Javier y sus amigos fueron testigos de esa escena, casi extraída de una película de Woody Allen. Todas las chicas, encima de Mario, besándolo, mimándolo.
Día lunes, media tarde. Javier esperaba a Mario en el gimnasio. Rareza absoluta, faltazo. Al otro día lo mismo. Así fue toda la semana. Javier, preocupado, se acercó a la ferretería. Tampoco allí estaba Mario.
- No te dijo, Javi?, Mario se fue a hacer una lipo y ayer sacó turno para un implante capilar. Nosé que pasó, pero desde el otro finde, es como si volviera a tener 20 años menos.
Las palabras de Pablo, el socio de Mario, rebotaron en la mirada anodada de Javier. Ese fue el comienzo…pasaron dos años; hay que verlo a Mario, con arito y tatuajes, y su moto en lugar de su viejo VW Gacel 88… Javier contó esta historia. Y en un instante comprendí este diálogo que accidentalmente presencié meses atrás.
- Javi, vos crees que esas chicas, aquella noche de Pinar, me estaban jodiendo, como que yo era el viejito piola, que todavía va a bailar?, preguntó con tono inquisidor Mario a Javier.
- No, Marito, dejate de joder… Harrison Forid y Sean Connery al lado tuyo son un poroto…andaaa¡¡¡

6/2/08

Sin Conflicto, Fútbol Club


Walter cerró la puerta del vestuario rojo de furia. “No le podemos ganar a nadie”, decía una y otra vez. Su equipo de amigos, llamado Jovellanos Fc, acaba de recibir otra derrota, esta vez frente a unos chicos que a penas alcanzaban los 15 años. En ese mismo instante, otro integrante de la paliza reciente, Mato, recibía un pasquín que invitaba a participar de un torneo de fútbol. El clima futbolero alentaba: hacia sólo dos meses que había finalizado el Mundial de Francia del 98, y la Argentina había eliminado a su archirival Inglaterra por penales.
Mato entró decidido al vestuario:.. -miren chicos, nos anotamos en un torneo? disparó, ignorando la furia de todos con si mismos por perder otra vez.
- Vos estas loco, ¿sino le podemos ganar a unos pitufos?, vamos a tirar plata en un torneo?, contestó Walter, que ese día había tenido un partido para el olvido.
- Bueno, el que no quiere, no quiere; yo armo algo y listo, sentenció Mato.
Por lo tanto, el cuadro burbujeante era el siguiente. Jovellanos Fc era el mote de un equipo de amigos, donde precisamente no todos se destacaban futbolísticamente ni mucho menos. Mato, que había sido de muy pequeñito un gran jugador, sabía que estaba para otras cosas. Sólo que se equivocaba al insistir jugar en este equipo donde formaban parte su hermano mayor, Walter, Alejandro, Eduardo y otros… esto del torneo era su revancha.
- Emi, mirá hoy nos cagaron a goles, ya fue. Pero estoy armando un equipo para un Torneo, te prendes?, eso sí, tenes que ser suplente…Su hermano mayor no había jugado ese día; sin embargo, Mato quería desprenderse de los menos competitivos, que sobraban en ese Jovellanos Fc
- Yo, no quiero ser suplente… y jugar un torneo, nosé, creo que estoy para cosas chicas… La alegría de Mato cobraba forma. Tampoco sería de la partida Emi, que tenía la 9 y a veces oficiaba de arquero.
Tumini al arco, Sebastián, Federico, Alejandro, Eduardito, eran algunos de los jugadores/amigos que seleccionó Mato…es que no pudo desprenderse de muchos; algunos seducidos por disputar un torneo, soltaron el si rápido.
Walter, el hermano mayor de Mato, Martin, como otros, quedaron afuera. Justo ellos, que siempre organizaban los partidos de Jovellanos FC para que jugaran todos.
- Y yo no estoy para un torneo, losé. Pero me gustaría. Tampoco lo quiere joder a Mato, soltaba uno en una charla en el bar Undici, días después.
- ¿pero porque no?, pensá, nos corrieron en caliente. Armemos algo… contestaba el otro.
- Tenés razón. Pero a quien llamamos?... ya sé, a los que quedaron afuera y son parte de Jovellanos Fc, y sumamos a los mejores de cada equipo que enfrentamos y perdimos estos años.
- Buenísimo…y tengo el nombre del equipo:..será Sin Conflicto FC; porque acá no habrá peleas ni camarillas…
La cuestión es que este Sin Conflicto FC, finalizó subcampeón de ese torneo 98. El hermano de Mato fue uno de los goleadores y Walter el capitán y actualmente guardián de los trofeos obtenidos, junto a pantaloncitos y medias de premios. El llamado Deportivo Maradona de Mato, pereció en las primeras fechas, sumergido en derrotas y discusiones internas.
Jovellanos FC volvió a unificarse inmediatamente y el recuerdo del Sin Conflicto FC late en estos amigos… sobre todo en Mato, que juega con la “diez” y es uno de los mejores, y que nunca más pensó en dejar afuera a su hermano mayor y amigos…porque como dice el Ángel Gris: “Mejor compartir la derrota con amigos, que el triunfo con extraños”.

1/2/08

Daños y periodistas, por Doc 9


En una de las últimas materias de abogacía tuve que presentar un trabajo denominado la Responsabilidad de los Medios Masivos de Comunicación. El corazón de esa publicación era analizar si el derecho de informar debía o no lesionar otros derechos y si era la Justicia la encargada de controlar a la Prensa. Para ello, cite una frase que dice que “la prensa no es la escalera para asaltar a la familia y su secreto. El que así la emplea prostituye su ejercicio y la degrada más que los tiranos”… fueron palabras de Juan Bautista Alberdi en tiempos en que se desempeñaba como embajador de la Argentina de la Confederación de Justo José de Urquiza. Al investigar para este trabajo me di cuenta que si bien pasaron casi más de ciento cincuenta años de Alberdi, esa misma salida se busca sin éxito en estos 25 años de democracia argentina a partir de su regreso en 1983: es decir, una prensa que en el ejercicio del derecho constitucional de informar no lesione otros derechos.
En un país republicano, los medios de comunicación desempeñan una tarea esencial, teniendo en cuenta la letra de los artículos 14 y 32 de la Constitución Nacional, que establecen que todos los habitantes gozan, entre otros derechos, de publicar sus ideas por la prensa sin censura previa, a la vez que insta al Congreso de la Nación a no dictar leyes que restrinjan la libertad de imprenta. Y entendí que no es que la Constitución Nacional protege a los medios de comunicación, sino que tutela a la libertad de expresión bajo el ala del pensamiento en forma pública, a través de cualquier medio, sea gráfico, radial, televisivo, cinematográfico, telefónico, por interconexión cibernética. Pero, ¿cómo evitar dañar a una persona en el derecho de informar?; ¿cómo introducir límites a la prensa en su accionar sin que ello se traduzca en censura?. Me encontré con un cuadro burbujeante, donde la gran vedette del derecho de informar es la “información” que busca el periodista y hace saber, vía publicación, el medio de comunicación. Que esta se basa en un trípode de poder: informar lo sucedido bajo una explicación de los hechos; el periodista realizar una especie de juicio de valor de lo sucedido y tercero, tener en cuenta que no hay un derecho en los medios para publicar lo que les plazca. La idea es no que colisionen derechos constitucionales, (informar y el honor por ejemplo). Pero comprendí que la dictadura militar del 76 también dejó sus huellas tenidas de retroceso en la esfera de la prensa, víctima de las censuras y “apriete” de los funcionarios castrenses. De esa dictadura surgieron los embriones de un “vale todo” que no fue exenta en la órbita de los medios de comunicación. Con el regreso de la democracia, la baja calidad institucional se hizo notar, y así, la política y la Justicia quedaron preñadas de esos embriones, que dio lugar a el llamado popularmente “cuarto poder”, es decir la prensa. Este modelo sigue funcionando hasta hoy, al compás de los intereses de los dueños de los diarios, es decir los empresarios periodísticos que conocen más de números y negocios que de redacciones.
Sobre esta particular situación y ante la cantidad de daños causados en un abuso del ejercicio del derecho de informar, la Justicia nacional encontró un freno en el fallo Morales Solá. Esa sentencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación incorpora a nuestro derecho la denominada doctrina Real Malicia, que años antes había nacido en la Corte Suprema de los Estados Unidos en el fallo New York Times vs Sullivan, y pasa a convertirse es uno de los puntos que más hacen a la diferencia entre funcionarios públicos o personas con cierta fama o notoriedad en relación a las personas comunes. Su sentido es el siguiente: si por una publicación algún funcionario siente perjudicado su derecho al honor o a la intimidad, debe invertir la carga de la prueba, es decir, no es el periodista quien debe probar la veracidad de la información, sino el propio funcionario demostrar que eran falsas, que el periodista lo sabía y actuó con malicia. Es decir, la Real Malicia no opera frente a personas comunes; a ellos les alcanza acreditar la negligencia de los medios en la publicación de la noticia. Por ende, la protección de los funcionarios o personalidades públicas es menor que la de los ciudadanos comunes.
Nosé, ese trabajo práctico me sirvió para aprobar la materia con buena nota. Más me deja el sabor de compartirlo.
En su momento consulté esta Bibliografía: (Fallos: )
S.A M vs Perspectiva Sur, La Ley 2002, 1450. Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Quilmes, Sala II
Campillay, Julio c/La Razón y otros
Ponzetti de Balbín c/Editorial Atlántida (ver libros Casos para citas).
E.E c DLG, La Ley 2003-E. Cámara de Apelaciones en lo Civil, Sala G
Y los Libros:
Responsabilidad de los medios masivos de comunicación, Roberto Pizarro, Editorial Hammurabi, 81991)
Instituciones de Derecho Constitucional, Gregorio Badén, Az Editorra, (1996)
Responsabilidad de los medios de prensa, Gabriel A. Stiglitz y Ana Gandolfo de Stiglitz, Editorial Juris (1999)
La responsabilidad civil y el Derecho de Daños, Cordobera Garrido
Responsabilidad de medios de prensa, Eduardo Zannoni y Beatriz Biscaro, Editorial Astrea, (1993)
Responsabilidad por daños, Tomo III, Jorge Mosset Iturraspe, Editorial Rubinzal-Cultoni Editores (1998)
Casos de Responsabilidad Civil de Lidia Carrido Cordobera, Editorial La Ley, 2006


27/1/08

Palabras que matan



Puede ser una obsesión, un ataque de paranoia, algo patológico para tratar con un profesional de la mente. Lo cierto es que conozco a alguien que le estorba, le produce ribetes de ferocidad que hasta termina, incluso, en violencia… la causa: la pronunciación de ciertas palabras, en la boca de otras personas. Según este alguien, esos términos “suenan mal”, rogando que las saquen de cuajo de los diccionarios en español.
¿Esta bien este alguien de la cabeza, o esta loco?... lo cierto que palabras como: vanitori, vetustez, panderetas, perezosa, zoquetin, poro, bazofia, aderezo, escarpín, pélela, peineta, sorbete, alacena, crepúsculo, dátiles, cojinete, ventolina, pestilente, pasquín, sobaco, pesquiso, gárgara, brulote, chalina, por nombrar algunas, lo saca de sí, transforma a este alguien en una persona que se siente molesta.
Este alguien dice que cuando la persona está hablando y reproduce algunos de estos términos, sobre todo los terminados en ín, siente como que los labios de su interlocutor se derritieran. Es gracioso ver su repentino cambio de humor, cuando por ejemplo, este alguien entra a un restaurant y el mozo le pregunta: - señor, desea un café?
- Buena idea, traigame un cortado
- En jarrito o en pocillo?... pregunta el mozo… esa palabra¡¡¡, porque tuvo que decir pocillo?¡¡
Recuerdo un día, estar con este alguien y un automovilista, pedir si le podíamos empujar su auto con el nuestro, ya que se había quedado sin bateria. La ayuda fue inmediata, pero este alguien explotó mal, cuando el dueño del otro auto, agradecido, dijo: -Gracias amigos, por este… aventón… aventón, dijo, …tenía que agregar algo mas?, …no alcanzaba con decir sólo gracias.
Es difícil de comprender, es verdad. Pero este alguien es precisamente alguien muy cercano. Quienes convivimos con él, fuimos sus víctimas y ha producido de algún modo, que observemos por mutuos propios, palabras que suenan mal, que imaginariamente, hacen de los labios y la boca de quien las mencione, esa sensación de que les caen… particularmente tengo un desprecio por palabras como cremallera y pegatina.
A vos te pasó esto, de odiar la pronunciación de ciertas palabras?... en lo particular odio cuando el mecánico dice, “tenes rota la homocinética”, que¡¡¡

19/1/08

De etílicos, amigos y "regalitos"


Al momento de chupetear, beber, ingerir alcohol, hay puntos que son de manual y deben respetarse. Uno de ellos es no mezclar el “chupi”, es decir si se está tomando vino, no tragar inmediatamente sidra o cerveza, y muchos menos de las “blancas”, es decir vodka, anís, caña, u otras de este extirpe. Esa Navidad de 1995, el amigo Becky –elegimos unos de sus tantos apodos al azar para identificarlo- no respetó esa máxima del chupi, de no mezclar. Quizá porque nunca había sido, hasta ese momento, uno de los “borrachos” de la barra. Lo cierto es que la cena había comenzado con cerveza, y mucho antes que sean las 12 y los regalos y todo, Becky ya iba por abrir la segunda sidra. Porque su papá, -a quien cariñosamente se lo denomina Homero, por ser igual al de la seria yanqui- siempre fue un hombre de poca bebida etílica, y Becky heredaría esa costumbre de mantener el paladar seco, hasta esa noche que ni él ni sus amigos, casi todos menores de 20 en aquel entonces, jamás olvidarían. Terminada la teatralización de la ilusión sobre la llegada de Papá Noél para su hermano Claudio, que era mucho más chico, Becky sucumbió rápidamente al timbre de la puerta de su casa. Eran Walter y Ale; así, estos Tres Mosqueteros se lanzaron en busca de su Dartagnanes, Emiliano y Eduardtito, amigos/vecinos que vivían pegados en la calle Jovellanos. En esa noche de festejo familiar, mucho no había para hacer sin dinero encima; eso sí, abundaba el chupi. Es que todos trajeron sus brebajes etílicos. Pero Becky seguía tomando sidra, aferrado a su compinche de ocasión Walter, que para aquel año que finalizaba era casi un experto en borracheras. Vale aclarar: todos estaban copeteados, algunos más que otros. Y pasaba de todo; Emiliano se ponía a hacer ejercicios sin sentido, Eduardito imaginaba que todas las paredes eran mujeres sabrosas, porque besaba todo picaporte o puerta que veía, Walter imaginaba ver un milagro que sólo seis años después ocurriría: ver a Racing campeón. Pero fue en Becky en quien fermentaba las santas bebidas. El paso de un camión de bomberos fue el inicio.
- Vamos a salvar a la humanidad, gritó Walter en medio de su mundo.
- Eso, amigo, rescatemos a los que menos tienen, añadió Becky.
Y sin más, siempre aferrados a sus botellas, los dos se trenzaron en una carrera maratónica siguiendo al camión cisterna que se perdía en esa noche habitual de cohetes y petardos.
Unas cuadras de mini maratón bastó para que Becky sintiera que su cuerpo se revolucionaba. El chupi comenzaba a hacer estragos y se apoderaba el Demonio.
- No puedo parar, boludos, jaja,¡¡¡ maullaba Becky, que daba vueltas como un trompo. Hasta que devolvió todo. Pensamos que ese charco de émesis (por no decir vómito) frenaría su estado. Nada que ver. Siguieron otras seis (si 6¡¡¡) émesis y una total pérdida de conocimiento.
- Hay que llevarlo a la casa¡¡, gritó uno.
- Pero que le decimos a Homero y a mamá Susana?, aclaró Alejandro.
- La verdad;. que se tomó todo el hijo de puta, improvisó otro amigo.
- No, no podemos entregarlo así. Conozco a los viejos. Se enojarían, expresó Emiliano
Las horas se acumulaban. Tras idas y venidas, Becky seguía desmayado, hecho un zombi. Sus amigos no lo abandonarían…y lo acomodaron de la mejor manera en la puerta de su propia casa...de pronto, milagro... Becky se puso de pie sin ayuda, lograba recomponerse tras tantos intentos de traerlo de vuelta a la “vida”, que iban, desde baldazos de agua helada hasta obligarlo a tomar café negro... la cosa empeoró cuando el Becky sintió ganas de improvisar un baño y liberar un supuesto dolor de estomago producto de tanto alcohol…pero en la puerta de su casa¡¡¡…
La historia termina con una advertencia de un patrullero, un policía que sentenció “o lo llevan a su casa o lo llevamos nosotros a la comisaría”… no tuvimos otra… mamá Susana se despertó, fuimos mentores y testigos del enojo de Homero al tener que limpiar, bueno, la puerta de entrada de la casa por el “regalito” que dejo el Becky en el palier… y nuestro susto, que con los años, se transformó en una de las mejores anécdotas… Becky nunca recordó nada…eso sí, si hoy por hoy alguien le ofrece sidra, la rechaza de cuajo…jajaja. El hipotálamo del cerebro no olvida. Y quienes fuimos testigos, las risas, tampoco.
Ojo con el chupi¡¡

14/1/08

Que ves, que ves, cuando..., por Doc 9


A pesar que el flaco siempre estaba atento, está vez el colectivero del 126, sin proponérselo, lo exponía a una mala jugada. El flaco venía de Caballito; era tarde; es que todavía no se ajustaba a los tiempos del bondi y eso que en noviembre se habían cumplido casi seis meses de no tener más el auto. Sin plata para un taxi, tomar el 126 era la única que quedaba; del 25 y el 53 olvidarse. Esa noche calurosa, el verano del final del año 2005 se preanunciaba lluvioso. El bondi 126 viene de Estación La Tablada y en el tramo final baja por la avenida San Juan, corazón de San Telmo; este flaco vive cerca; Barracas está pegado a Telmo. Sólo había que caminar 6 cuadras, pensó. De pronto, la doblada abrupta en Defensa, le quitó esa percepción para adelantarse a los problemas. ¿Si la parada es en Bolivar, como dobla así, un día miércoles, doce de la noche de noviembre?...el flaco no tuve escapatoria, desde arriba del 126 vio como ese chavon lo marcaba con los ojos. No había marcha atrás. Ya había tocado el timbre y meterse más adentro de Telmo no era la mejor decisión. ¿Por qué me gaste toda la guita?, ¿Por qué no me tomé un taxi?, murmuraba el flaco para si mismo.
El 126 lo despachó y se perdió en la noche. El flaco cruzó Defensa. El chavon también.
- Eh, muchacho, ¿no le sobra una moneda; déle amigo, nose me ponga la gorra que se pudre todo?..repetía el chavon envuelto en un aliento etílico.
El chavon, con la mirada perdida, disparó cien frases a la vez. El flaco sabía que ese era el entre.
- Muchacho, me escucha?; mire que estoy poniendo pecho en la yeca, loco. Y si pinta la taqueria, el cobani, que pinte, acá, se pudre todo, fleco... en segundos; la boca del chavon disparaba preguntas, afirmaciones, respuestas. Así el flaco, mirando a ese chavon a los ojos, le contestó:
- Macho, vos comiste?, porque yo no. Y tengo un hambre…
El chavón no entendía. Esas palabras parecían hacer añicos su plan. Sin proponérselo, el flaco conseguía que el chavón lo mirara a los ojos...eso obliga a ir más allá.
- Muchacho, amigo, yo le venía a robar a usted?, me entiende, loco. Yo… estoy lastimado; la yuta y los otros giles… perdí el documento… extraño a mi mamá… El chavon se iba aflojando, soltando.
Fue raro. Cenar con este chico de 15 que parecían 30. El flaco estaba asustado, pero logró sacar el lado positivo que tenía ese chiquito, lastimado, que daba miedo con ese fierro en la mano…el chavon no había tenido oportunidad en esta vida… así lo entendió el flaco, que tuvo siempre miedo, pero también algo de reconocimiento con él mismo, porque ese chavon, ese nene disfrazado de ladrón, esta vez, tuvo una oportunidad de que alguien lo mirara a los ojos una vez.

10/1/08

La Vieja del Viejo


Navidad del 91. La inflación ya no carcomía los bolsillos, aunque seguía latente. Además, en enero del próximo año, el ministro de Economía anunciaría con bombos y platillos el regreso al Peso, y con él, la impensable novedad de la paridad de iguales con el dólar. En esa casa de Quilmes no abundaban los platos cargados de comida, pero la cosa zafaba bien. Laurita ya transitaba por los 21 no obstante algunos de los demás primos eran niños todavía. Salvo Emiliano que tenía 14, y Mato e Ito que acariciaban los 10, los demás eran purretes ansiosos por la llegada de Papá Noél. Nico desde sus 8 cumplidos y el Lolo y Lucho que se estaban despidiendo de los 5, no dejaban de mirar todo rincón donde podría aparecer Noel. Años atrás, cuando sólo existía Laurita, un pijama rojo inflado de su tío Mandi oficiaba del gordo barbudo repleto de regalos. Pero en ese diciembre caluroso, Mandi y sus primos no querían saber nada de pijamas. Atenta a esta situación, observadora por demás, a la abuela Angelita se le ocurrió algo novedoso; justo ella, que era la anfitriona y de algún modo el corazón de la de la familia: disfrazarse de la MAMA de Papa Noel¡¡… para que sea un éxito recurrió a extraños elementos: una media femenina en la cabeza –lo cual le deformaba los rasgos faciales- una peluca de los tiempos en que su hermana, Ñata, era peluquera; un vestido viejo; unos guantes de cocina gastados y lo más interesante, era que alrededor del cuello colgaban retazos de muñecas sin cabezas o sin brazos que habían pertenecido a su hija Marta, la madre de Laurita.
Sin vacilar, Angelita salió por el ventanal de atrás, entrando sigilosamente por el jardín al patio donde estaba el resto y balbuceó en pregunta desde una voz gastada:
- Hola chicos, chicos, donde esta mi hijo, donde esta mi bebé?, soy la mamá de Papá Noél, donde esta?....
Los llantos de los primos más chiquitos, mezclados con las risas de los primos más adolescentes y de los adultos, fue el puntapié inicial para una Navidad inolvidable.
Es que con esas ropas, y el timbre de la voz cambiada, la abuela era un monstruo.
A quien se le podía ocurrir disfrazarse de la madre de Papá Noel?...a  Angelita, que un poco lo era en esa familia de Quilmes, porque cuantas veces Mandi, con el pijama rojo a cuestas se había disfrazado de Noel para Laurita a risas de sus primos y tíos?, pero esa ya es otra historia.

5/1/08

De música ligera...


Treinta y pico, casi cuarenta. Sí, esa era la edad que tendría Omar, el profesor de Música de ese cuarto año del Echeverría. Omar era distinto; tenía onda con los chicos y las chicas del curso. Siempre hablaba de Sumo, de que tocó en un ensayo de Los Redondos, que conocía a Cerati. Un día, el interesante de Omar fue un poco más allá. Se quedó hablando con dos de sus alumnos; Ema y Vidi. Los dos eran muy divertidos, y por ende, perseguidos por los docentes. Pero ese día, participarían de una rareza: Omar estaba serio, e intercambio un diálogo con estos dos chicos que fue más o menos así:
Omar: - Les voy a dar un trato de hombres, no de nenes… saben, tengo un secreto:… para producir necesito tomar cocaína. Un buen pase me libera la mente.
Las caras de los adolescentes se transformaron. En aquel año de la reforma constitucional y del Mundial de Fútbol yanqui poco se hablaba de la cocaína. Lo sorprendente era la confesión de su profesor de Música hacia ellos. Felices, Ema y Vidi sentían que el secreto los igualaba en el trato. Eran tres hombres hablando de algo prohibido. Omar, siguió con detalles, que como se pisaba, como se armaba el pase, que la birome, que tiene corte, que la nariz.
- ojo chicos, eh?, miren que es secreto. La gente no comprende y me matarían.
- quédese tranqui profe, somos grandes nosotros, fue la contestación a coro de Ema y Vidi
Pasaron dos días. Faltazo de la profe de Matemática. Dios existe. Hora libre… pero ocurre algo milagroso: también falta la profe de Historia. Dos horas libres… y seguidas. La directora Gentile no podía permitir esta situación. El 4 grado B era terrible. Tanto tiempo y solos, podía convertir al propio Colegio en un volcán. En ese milagro de libertad, Ema y Vidi se miraron. Querían sorprender a los demás. Uno de ellos agarró una tiza y la hizo polvo con el borrador. El otro, agarró la birome Bic de Carolina y su tarjeta de videos juegos Sacoa… querían demostrar que tenían calle… que conocían secretos. De pronto, irrumpe la escena Omar, el profe de Música que venía a adelantar su hora a pedido de Gentile y llenar el vacío de los profes faltantes
- Ema, Vidi, que están haciendo?, salgan del aula, ya, se van ¡ gritó Omar, al sentirse traicionado por los dos purretes.
- Pero profe, no estábamos haciendo nada…
- Son dos giles, dos pendejos, yo les cuento algo personal, los trato como hombres. Se van de mi clase, no los quiero ver más. Afuera¡¡¡…
El rugido de Omar se sintió…peor fue ver su cara, cuando Gentile entró al aula y preguntó con esa cara de poker que tenía:
- Disculpe, profesor Omar, porque estos alumnos están afuera de la clase?
¿Qué iba a decir el profe, que echó a los chicos porque jugaron con la confesión de su adicción?, debía decir la verdad, Omar?, pero así, no inmolaba su reputación?
- Por nada, señora directora, estábamos trabajando en una producción nueva… Ema y Vidi son excelentes alumnos y sobre todo … son muy DISCRETOS.

2/1/08

El 1nico


Casi siempre está en soledad, pero vela por la seguridad de sus compañeros. Será quien los contenga en las malas y proteja el marcador. Es el de reglas distintas, y el más expuesto a la vez. Es el primero … el 1. Amo y señor del área donde se convierten goles... el arquero; también llamado golero, guardameta, portero o guardavalla. Su función principal es la protección del arco. La tarea no sencilla. Además de enfrentar a los delanteros rivales, están los fantasmas del error propio; las posibilidades de salir bien librado a veces pueden ser escasas. Por todo eso, es un puesto para valientes, para cojudos. No es fácil ser arquero…20 años atrás había un muchacho que tenía condiciones. A los 10 años de edad casi es fichado en San Telmo. No pudo ser. Es que el arco se lleva en la sangre o no. No hay grises. Eso es ser arquero: quien tendrá más sin sabores que sabores. Y no sólo si recibe un golazo. Puede sacar mal desde el arco, puede tener cien buenas y con una mala tirar toda por la borda. La responsabilidad es gigante… por eso, este muchacho, como otros, no pudieron tolerarlo. Ser jugador de campo siempre es más fácil, porque habrá otros. El arquero es único. Es el que da tranquilidad en los momentos malos. El que siente en carne propia al gol; el que lo sufre; quizá es por ello que muchos arqueros si tienen que elegir un puesto en el campo, eligen jugar de delantero, de 9 de área. Porque será el 9 quien convierta goles y conocerá como se puede mover un arquero ¿Algún requisito para ser golero o puede serlo cualquiera? El sentimiento, sólo eso. Las condiciones vienen solas… y eso de que el gordito va a al arco?. Habría que preguntarle al mismismo Maradona… quien le salvo las papas en el Mundial de 1990?... un arquero. Es que en el fútbol argentino hubo grandes en el puesto del 1: Filliol, Amadeo Carrizo, el Loco Gatti, Goycochea, Luis Islas, el Tano Roma, Santoro, Tocalli, por nombrar algunos…ese chico de grandes condiciones físicas, hoy adulto, suele atajar en los partidos ocasionales, combinando con la 9, cuando le toca jugar en el campo. El fútbol no es su fuerte…pero eso sí, en la vida, con sus amigos, familiares o compañeros, piensa como Arquero.

29/12/07

Me robaste la dignidad


Muhammad Alí, el más grande boxeador de todos los tiempos, no sabía ya que hacer para que su resistente rival ocasional se desvaneciera. Era marzo de 1975. El cuadrilátero de Atlantis City, en los Estados Unidos explotaba de gente. Y Chuck Wepner no se rendía a los mazazos de Alí. Casi 33 años después, parece tampoco querer tirar la toalla ante los jueces del Tribunal Supremo de Jersey City, quién ya dio a lugar a una demanda por daño moral y compensación económica contra el actor Sylvester Stallone, por más de 1000 millones de dólares. Es que según Wepner, Stallone le “robó la identidad”, ya que basó las películas del personaje Rocky Balboa, en él y en esa pelea con Alí.
Stallone estuvo presente en esa velada sangrienta del 75. Y cuando su película Rocky Balboa obtuvo el Oscar a la Mejor Película de 1976, confesó que fue tanto el impacto que le produjo esa pelea que en poco tiempo ya tenía listo un guión cinematográfico. Los abogados de Wepner remarcaron la semejanza existente entre la pelea con Alí y el combate entre los personajes de la película Rocky y Apollo Creed. Incluso, en una escena, Rocky se hace abrir con una navaja el párpado inflamado de su ojo derecho, para que no detuviesen el combate, al igual que lo había intentado Wepner ante tantas piñas recibidas. Los letrados del damnificado Wepner además argumentan que
Stallone se hizo multimillonario con la historia de su cliente desde hace más de 30 años a partir de las seis sagas Balboa. Además, en la película del 76, es el personaje del campeón Apollo Creed quien le da una oportunidad a Rocky, -este boxeador de 31 años-, cuestión que se asemeja aún más con Wepner- a quien un entonces joven promotor llamado Don King, tras tener que buscar un rival fácil y barato para el campeón Muhammad Ali, rastrea el mercado y elige a Wepner, quien por entonces tenía 34 años de edad y estaba en el final de su carrera. El trámite judicial es lento. Los abogados de Stallone embarran la cancha…y Chuck Wepner insiste con que Silvestre “Rocky” Stallone le robó su dignidad e identidad. ¿Qué dictaminará la Justicia?...salute y un buen 2008.